Empresarios "pudorosos" y obsecuentes con el poder que inquietan en medio de la crisis
El desvarío en todo sentido que reina en el país no es base tranquila o apacible para el tránsito diario de la actividad económica.
Los grandes empresarios, las pymes y cualquier emprendedor que sueñe y arriesgue, conviven permanentemente con índices de inflación estrafalarios, regulaciones que obstaculizan o prohíben, carga impositiva excesiva, variada y en algunos casos repetitiva, un mercado cada vez más pequeño, trabas y prohibiciones para conseguir insumos, cepo cambiario cada vez más asfixiante y el desprecio y mala imagen a su actividad como personas o entidades que emprenden, dan trabajo y arriesgan.
Este es el karma difícil y dañino que acompaña desde hace más de medio siglo a los actores empresarios y a los emprendedores en nuestro país.
En el medio de este escenario hostil, no racional e incomprensible, muchos de los empresarios y en especial los más importantes en su relación con el poder, cualquiera sea el signo y la ideología que lo impregne, exhiben en algunas ocasiones conductas, gestos y acciones que sorprenden e inquietan por su actuar "pudoroso” con el poder. Obsecuentes en extremo, elogiosos en algunas instancias sin fundamentos, pragmáticos en demasía y en algunas ocasiones temerosos, los importantes y necesarios actores económicos trasmiten señales e imágenes desalentadoras que opacan y desvalorizan la tarea que llevan adelante.
Esto sucedió en el último encuentro con el ministro de Economía, Martín Guzmán, durante la reunión del Consejo Interamericano de Comercio y Producción en el Hotel Alvear.
Demasiadas lisonjas, abrazos efusivos, excesivas palabras complacientes partieron de algunos empresarios presentes, en medio del desmadre económico e institucional nacional que llama a la prudencia y cautela, por encima de los excesos complacientes. No se trata de posturas extremas, irrespetuosas, coraje innecesario o confrontación sin sentido, pero sí de equilibrio personal y necesario frente a una realidad acuciante y sin norte ni aparente límite.
Actúen con naturalidad y correcta firmeza. No causen pudor. Es demasiado obvio, los desnuda y quedan en posición
desairada y vergonzante. Su tarea es valiosa e importante para el país, no la desmerezcan con conductas inapropiadas que son obvias y demasiado recurrentes.