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Comienza otra semana dura para Alberto Fernández

Inflación que vuelve a dar malas noticias, errores diplomáticos que deben solucionarse ya, aumento de tarifas y un Gabinete desgastado y en crisis. Todo espera esta semana en el escritorio del presidente.
Foto: Télam
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El impacto de la salida de Roberto Feletti del Gobierno no se verá en números ya que el ex secretario de Comercio Interior es poco o nada lo que pudo mostrar en materia de combate a la inflación. Podría decirse que las ideas que aplicó el kirchnerismo a través de Feletti solo agravaron la situación. El efecto de ese quiebre, entonces, es eminentemente político y se verá con claridad esta semana. Con el fin de mayo, casi todas las consultoras comenzaron a cerrar sus proyecciones de inflación para el mes. Malas noticias de nuevo: ningún economista ve que el crecimiento de precios haya estado por debajo de 5% y casi todos medio punto por arriba de ese porcentaje. Junio viene igual y no hay cálculo que de una inflación anualizada inferior a 80%. Los tres dígitos que el Gobierno tanto negó están cerca.

El problema se agrava para Alberto Fernández porque ahora no hay interna a la que echarle la culpa. Esa es quizás la explicación mas real sobre la decisión que tomó Cristina Fernández de Kirchner cuando apuró la salida de Feletti. Desde ahora Martin Guzmán es el responsable de todo lo que pase en adelante y, por obra de la mecánica del olvido tan propia del kirchnerismo, también de todo lo que pasó desde el 10 de diciembre de 2019. Primer problema para el presidente, entonces, poner la cara solo o junto a su ministro para enfrentar la mala noticia que trae mayo,

Segunda tarea dura para Alberto Fernández esta semana: arreglar diplomáticamente el nuevo papelón que generó el Gobierno argentino al anunciar la organización de una cumbre paralela a la de las Américas en Los Angeles y suponer que el mexicano Manuel López Obrador iba a ser su socio en semejante desatino. 

México tiene un nivel tal de dependencia económica de los Estados Unidos que solo la imaginación febril de nuestra Cancillería creyó que podría solucionar el entuerto en el que el propio Alberto Fernández se metió al protestar por la falta de invitación a Venezuela, Cuba y Nicaragua a la Cumbre de las Américas, con la organización de un mitin paralelo de relegados. Soñó, quizás, el presidente con poder repetir la asamblea paralela que Néstor Kirchner y Hugo Chávez organizaron durante la IV Cumbre de las Américas en noviembre del 2005 en Mar del Plata. Mientras George Bush participaba de las reuniones oficiales, Chávez pronunciaba el famoso "Alca, al carajo" en rechazo al acuerdo de libre comercio que impulsaba el estadounidense. 

México, EE.UU. y Canadá tienen un acuerdo de complementación económica y comercial que ningún presidente de ese país osaría tocar. De hecho Donald Trump lo rompió cuando llegó a la presidencia y los tres países renegociaron condiciones y volvieron a suscribirlo. López Obrador, además, llegó a plantear la necesidad de un ALCA en todo América el año pasado durante la inauguración de la Cumbre de la CELAC, que Alberto Fernández preside casi en tono revolucionario.

Se presume que el presidente irá a la Cumbre de las Américas la semana próxima en Los Angeles, con o sin invitación de los EE.UU. a los tres países cuestionados por su falta de democracia. El Gobierno ensaya ahora alternativas para que Alberto Fernández presencie esa cumbre, en un país con el que financieramente Argentina no puede entrar en conflicto por los favores que nos hizo y aun nos debe hacer en la negociación con el FMI, y salvar de alguna forma el entuerto en el que el propio Gobierno se metió. A fin de mes, además lo esperan dos convites mas: la Cumbre del G7 en Alemania y la reunión de los BRICs, a la que también esta invitado. 

Hay un tercer tema en carpeta para el presidente esta semana y que es de más difícil resolución aun que los demás. Se trata de calmar la crisis dentro de su propio Gobierno; podría decirse, inclusive, dentro de su núcleo de confianza en el Gabinete. El humor de los ministros de Alberto Fernández pasa por su peor momento y esto ya no es un secreto para nadie.

Martín Guzmán enfrenta incumplimientos varios con el FMI, que inclusive el organismo puede perdonarle, pero debe tomar decisiones sobre medidas que ya fueron anunciadas. Junio comienza con aumento de 20% en el gas y 17% en la luz. En realidad en la suba del gas en el precio mayorista es de 41,5%, pero el impacto en la factura domiciliaria por lo que implica en el cálculo el gasto puro en gas se reduce a la mitad. Para peor, algunos dirigentes de La Cámpora insisten en que debe hacerse otra audiencia pública para convalidar las subas. Todo fue convalidado por la resolución de la Secretaría de Energía, pero nada se dice aun sobre la segmentación para que los argentinos de mayores ingresos paguen más. Se argumenta en la Casa Rosada que la Secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra, advirtió sobre las chances de inconstitucionalidad que tiene un decreto de ese tipo. Por si faltan problemas, también habrá impacto en la inflación por la suba de combustibles y el traslado de costos extra por los incrementos salariales que salen de las nuevas paritarias, impulsadas por el propio oficialismo en sociedad con la CGT.

Guzmán está presionado y hasta desautorizado, como sucedió con la suba del mínimo no imponible en el Impuesto a las Ganancias que pagan los trabajadores en relación de dependencia que Sergio Massa se llevó como trofeo. No es el único ministro cansado. El albertismo ya vio como se fueron diluyendo todos los intentos por fortalecer a Alberto Fernández en el poder y en la interna del Frente de Todos.

El presidente parece no cuidarse ni de fotos, ni de declaraciones que lo complican. Por eso no extraña que algunos cercanos ya piensen volver al pago para defender su capital político. Juan Zabaleta puede ser uno de los que analizan su retorno, en este caso a Hurlingham, recordando quizás que Cristina Fernández de Kirchner lo mencionó especialmente cuando habló hace tres semanas ante la Universidad del Chaco Austral. Demasiados problemas para Alberto en una sola semana.