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Ahora, el oficialismo cree que tendrán "presos" por el "desastre" del Gobierno

No hay confianza y sin ese elemento vital es imposible generar una estrategia que los agrupe. El Frente de Todos está en un todos contra todos que los limita. Frases incendiarias y prédica autodestructiva se suscitan ante la explosión de la relación entre el presidente y su vice.
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“A dónde querés que vayamos… estamos encerrados. Pero parece que a algunos el encierro los emboba”, dijo un importantísimo referente e intendente de la provincia de Buenos Aires que hace rato no da notas y ni siquiera dialogaba en off.

Harto de escuchar “lo que dicen algunos compañeros”, no puede creer que no se discuta un “plan de acción aunque el presidente y la vice no hablen. Que no hablen, ya está, pero nosotros tenemos que fijar reglas de trabajo porque no tenemos más a dónde ir que al Frente de Todos”, explicó.

El sálvese quien puede está vigente y más vivo que nunca en el oficialismo, aunque nadie se podrá salvar solo. Las elecciones demostraron que la unidad les alcanzó para ganar pero que cada vez su electorado está más deteriorado. “Y para peor aparecieron los libres pensadores”, dice mientras se ríe para no llorar.

“A veces nosotros decíamos cosas pocos verosímiles o se nos escapaba algo políticamente incorrecto, pero estábamos en nuestro mejor momento, casi como Menem (Carlos) cuando andaba con la Ferrari por la Ruta 2”, rememora, pero “hoy se acabó, no nos dejan pasar una, y tienen razón”.

Quien lo dice es uno de los que tiene el distrito más prolijo del Gran Buenos Aires y casi nunca apareció vinculado a un escándalo o cuestión mediática. Y, con su experiencia, a pesar que no es un “barón” -de los pocos que quedan-, tiene en claro que frases como: “El que trajo al borracho, que se lo lleve” o “algunos van a seguir dando clases en la universidad y otros estaremos presos y perseguidos”, no suman para dar tranquilidad.

Sergio Berni, el autor de la frase del “borracho” y Jorge Ferraresi, el de “presos o dando clases”, reflejan a las claras, como quizás ninguna otra que se pueda decir, la actualidad del Frente de Todos y la centralidad del problema que atraviesa.

Cuando Berni dijo que “el que trajo el borracho que se lo lleve”, además de lastimar la imagen presidencial también le estaba diciendo que la vicepresidenta, que lo puso de manera personalísima, sin discusión, también es tan culpable de la crisis actual.

Nadie le recordó que ni el actual ministro de Seguridad bonaerense ni ningún otro dirigente de ese espacio dijo ni una palabra con aquella novedad de mayo de 2019. Algunos hasta la trataron de “genia” por la movida.

Y lo de Ferraresi también apunta al corazón del oficialismo. Antes de asumir en sus cargos, Alberto Fernández era profesor en la UBA, y Martín Guzmán, en Columbia, USA, donde daba clases de Economía. Ahora, que porque Ferraresi no pueda dar clases universitarias deba ir preso, es demasiado.

En un acto en Avellaneda, donde es intendente en uso de licencia, además, advirtió que volverá muy pronto a la intendencia, tal cual adelantó MDZ hace un tiempo. El actual ministro de Vivienda y Hábitat alertó que si pierden las elecciones “algunos vamos a estar presos, y algunos volverán a dar clases a universidades internacionales”.

“Otros volveremos al barro, a recorrer los barrios y al territorio, donde nunca dejamos de estar, pero tendremos las consecuencias de las persecuciones de los dirigentes populares por parte de los medios, la Justicia… ya  sabemos lo que nos va a tocar”, terminó su frase con su voz monocorde y hasta melancólica.

A su manera, Sergio Massa y Máximo Kirchner empezaron a hacer lo que el dirigente peronista reclamaba al inicio de la nota: encontrar un plan de acción. “Por lo menos lo empiezan a poner en la discusión pública a Milei (Javier). Fijate que ya Massa empezó a hablar de sus propuestas, y Máximo Kirchner también. Ya no es sólo 'Ah, pero Macri'”, describió.

Efectivamente, desde hace algunos días, referentes vinculados con La Cámpora y el Frente Renovador lo “subieron al ring” de los candidatos al libertario Milei. Algunos perciben que, también, el franciscano Juan Grabois estuvo seis horas debatiendo con el libertario anarquista para seguir esta política de tener otro rival con el cual discutir, suponiendo que, así, la oposición se fragmenta aún mas.

“Todo es inútil si no gobernamos bien. Si no le brindamos soluciones a la gente. Y, lamentablemente, es cierto, si perdemos vuelve la derecha y el neoliberalismo”, dice uno de los pocos ministros valorados por los dos bandos del frentetodismo.

Algo así demuestran todas las encuestas de opinión, que remarcan que nadie se puede despegar de la caída de imagen que padece el Gobierno nacional y el presidente en particular. Ni Cristina Fernández de Kirchner puede hacer creíble su reclamos airados sobre la situación económica.

Tampoco lo puede conseguir Massa, a quien la sociedad ya lo había aprobado y votado como opositor al kirchnerismo y aún no puede digerir su reingreso a ese espacio, aunque sea como socio estratégico y más racional.