El Cuervo, Kicillof, los halcones albertistas y las enseñanzas de William Wallace
La película "Corazón Valiente" relata la épica libertaria escocesa contra el rey Eduardo Primero de Inglaterra iniciada por William Wallace en 1296. En un momento sublime del film, se muestra un momento de la batalla de Falkirk en 1297; donde el "Guardián de Escocia" vence al conde de Surrey utilizando un arma secreta: los "Schiltroms". Se trata de una lanza de dos metros con madera dura y casi irrompible, con la que venció a la legendaria caballería inglesa. La clave de la victoria fue que el "Schiltrom" no fuera visible para los atacantes. Para esto, se aplicó una estrategia basada en mantener oculta el arma de madera hasta el momento justo que los caballos ingleses estén a punto de ser alcanzados sin que los jinetes los frenen. Los soldados escoceses, rodilla en tierra, debían esperar el momento exacto en que el propio Wallace diera la orden de "ahora". En ese preciso instante los palos se elevaron y la caballería fue derrotada.
Muchos albertistas creen que llegó el momento de actuar y responder con hechos ante los embates del kirchnerismo; y pegar donde más duela. Y creen que en algún momento llegará la orden de "ahora" al estilo Wallace para que el "Shiltrom" se eleve y contenga el ataque. Y, eventualmente, logre una victoria trascendente que le haga retornar la idea de líder del grupo; capaz de vencer al más poderoso y reestablecer una estrategia. El albertismo sabe dónde podría ser su Falkirk y cuál es el "Shiltrom". La provincia de Buenos Aires y la constante e inevitable dependencia de la administración de La Plata para que lleguen en tiempo y forma los interminables fondos para que, en esta etapa, Axel Kicillof pueda cerrar cada mes. No es que el ex ministro de Economía sea particularmente mal gobernador. Tiene más que ver con que es imposible manejar Buenos Aires sin que el cheque del Palacio de Hacienda llegue en tiempo y forma.
Así, los "halcones albertistas" quieren pasar a la acción, y pegarle al kirchnerismo donde más duele. Y donde, teóricamente, más fácil sería conseguir una rendición de la oposición oficialista, donde, por ejemplo, trabaja Andrés "Cuervo" Larroque, el actual ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia; y reconvertido en el principal francotirador contra Martín Guzmán, Matías Kulfas y, desde ayer, el propio presidente Alberto Fernández.
Creen los "halcones" que las declaraciones de esta mañana ameritan una acción directa, y esperan la orden de su Wallace. Aguardan el "ahora" que retrase en horas el giro de los millones de pesos que necesita Kicillof, lo que provocaría según esta visión la obligación de negociar un alto el fuego en las embestidas. O al menos la rotación de tanquetas misilísticas contra la Casa Rosada de Buenos Aires a otra repartición.
La mirada cruzada sobre Kicillof y su gestión está orientada específicamente a cuestiones económicas y administrativas, sin mención de cuestiones políticas internas; y sin alterar un sólo punto los compromisos ya firmados y acordados con la gestión bonaerense. Pero sin un punto más de coparticipación comprometida o ya acordada. Y que cualquier intento de mejora relativa en el valor agregado del gasto público en la provincia, fundamentalmente en el conurbano profundo y kirchnerista; sea financiado con los propios fondos que pueda recaudar el gobernador.
En definitiva, lo que este costado del "albertismo halcón" lo que pide es frialdad fiscal en la relación entra la Nación y la provincia, y forzar a un dialogo directo de pedido de parlamentarismo para establecer algún tipo de convivencia política pacífica hasta que termine la actual gestión de Alberto Fernández.
El sector más cercano al presidente considera que el "Shiltrom" sería a Kicillof, el principal referente del kirchnerismo que debe gobernar; lejos de la cierta "comodidad" (siempre en términos albertistas) de la actividad legislativa, siempre más cómoda para la crítica extrema contra el presidente. "Si nos atacan desde el Senado o Diputados, contestamos enfriando la relación fiscal con Buenos Aires", es la máxima de hipótesis de conflicto que se examina en el albertismo.
Sería replicar la relación entre la Nación y la provincia que en su momento aplicó Néstor Kirchner sobre Daniel Scioli, en diferentes períodos de tiempo durante la gestión en la que el exmotonauta quería levantar la cabeza política; y desde la Casa Rosada se elaboraba un mecanismo de relojería fiscal para que sufra en el nivel de administración de sus gastos. Hasta que el gobernador se ubicara dentro del mosaico kirchnerista y hocicara. Uno de esos momentos fue en 2009 cuando el gobernador comenzaba a despuntar su intención de vuelo político a nivel Nacional, con la amenaza de algún armado por fuera de la decisión del ya expresidente.
Sólo con un par de reportajes que Scioli hizo en medios no alineados, donde deslizó sus planes electorales con ciertos aires independentistas, provocó que Kirchner le aplique una especie de Doble Nelson fiscal. Por un lado le retrasó en 48 horas el giro de los dineros necesarios para poder pagar en tiempo y forma los salarios de la administración y la seguridad provincial. Por el otro le congeló durante dos meses cualquier atisbo de incremento de dinero de transmisión para obras públicas o similar.
Se sabe, y reconocen en el "albertismo duro", que una embestida contra Kicillof, aunque sea leve y tenue, inevitablemente generaría un contraataque directo contra la Casa Rosada. Y se sabe que si el ataque es de un equivalente a un punto, la ofensiva desde el Senado podría llegar a 100. Pero también se cree que sería "pegar donde duele". Y donde se sabe hay poder de acción. Por ahora, sólo por ahora, es un plan que acelera su análisis.
Hay un detalle histórico que se menciona cada vez que los halcones piden el "ahora". Wallace perdió finalmente la guerra contra Inglaterra. Y la revuelta escocesa terminó en fracaso.


