Saldos de un día complicado

Saldos de un día complicado

Día clave para la inflación. Nerviosismo en el equipo económico tambien por el FMI. Una ley que prometía mucho y va dejando poco. Dos entrevistas al presidente en su paso por Europa que el Gobierno nunca olvidará. Conviene repasar el impacto de un día complicado para el Gobierno.

Rubén Rabanal

Rubén Rabanal

Fue un miércoles intenso en Argentina, que no sería novedad para las costumbres de la política criolla si no fuera porque el impacto de algunos de los hechos de ayer serán sufridos por los pobres argentinos de a pie que son, al final de todo, quienes sostienen este sistema increíble en el que vivimos. Veamos algunos ejemplos.

La inflación nunca se fue

Hubo vigilia y nerviosismo en el Gobierno ante el dato de la inflación de abril que se conoce hoy. Martín Guzmán acosado por el kirchnerismo no solo por la negociación con el FMI sino porque además lo culpan por no controlar la suba de precios, se juega hoy a la tarde, cuando el Indec publique el porcentaje, poder mostrar, aunque sea formalmente, que la inflación de marzo fue lo peor, o lo peor, como todos creen, está por venir.

El promedio de las consultoras privadas no da un buen augurio: 6% del IPC-abril que, aunque algo más bajo, sigue en niveles de incendio. Si se confirma, en el primer cuatrimestre Argentina habrá acumulado una inflación de 22%. Para alimentos la situación viene parecida, aunque el acumulado es más grave sobre todo para una mayoría del país que solo consume sus ingresos en la comida de todos los días y no tiene resto para más.

Mientras Guzmán espera esos números para hoy, otras batallas tan graves como esa se desarrollan a su alrededor. Tal como lo adelantó el periodista Carlos Burgueño en MDZ, el ministro de Economía ya tuvo que aclararle al staff del FMI que no se aprobará el proyecto de una nueva moratoria previsional que el kirchnerismo anunció dentro de la batería de misiles que le están lanzando para aumentar el gasto. No está claro en base a qué realidad política Guzmán le hace esa promesa al Fondo, pero la realidad es que no tuvo otra chance ya que fue el propio organismo el que antes le avisó que ni la moratoria para jubilados que no llegan a los 30 años de aporte, ni el proyecto del Salario Básico Universal, estaban contemplados dentro de los números del acuerdo.

El resto del Gobierno mantiene silencio, como suele hacer casi todos los días, aunque esta vez con más énfasis ya que Alberto Fernández convenientemente está en Europa. El kirchnerismo, mientras tanto, redobló su actividad con una agenda paralela, pero no para combatir la inflación. Hubo maratón en el Senado para discutir la reforma a la Corte Suprema y, si nadie se lo impide, quieren emitir el dictamen de esa idea dentro de dos semanas.

Ley de Alquileres

Pasó lo que se temía y habrá que prestar atención a las reacciones, porque la desilusión de la gente, una vez más, va a ser grande. El kirchnerismo se abroqueló y logró emitir un dictamen que modifica la controvertida y repudiada ley anterior pero manteniendo los dos puntos que más dolores de cabeza le provocaron a inquilinos y propietarios: sigue el plazo de 3 años de contrato y la actualización anual a través de un índice combinado de precios y salarios que indexó los valores bastante por encima de lo que hubieran pactado las partes.

Juntos por el Cambio presentó una propuesta alternativa que modifica esos puntos. Ninguno de los dos casos, de todas formas, tiene el número garantizado en el recinto de Diputados. Por lo tanto y resumiendo: por ahora sigue la ley actual, la misma que hizo que masivamente los propietarios retiraran de la oferta departamentos para alquilar; la misma que hizo subir los precios 70% desde el año pasado a este y el costo de los contratos mas de 55%.

¿Qué pasó entonces con las promesas de un cambio en la ley? No puede decirse que haya sorpresa en esto: en los debates dentro de la comisión hace días que empezó a notarse que el kirchnerismo le ganaba la partida al resto del Frente de Todos al imponerse las asociaciones de inquilinos que mayormente militan en las cercanías del universo K. Final cantado por ahora y una lección para Juntos por el Cambio que no entendió nunca que el camino no era negociar una reforma a la ley votada en el 2020 pero ideada durante el Gobierno de Mauricio Macri, sino derogarla y luego negociar una nueva.

Dos entrevistas desnudaron a Alberto

Dos periodistas dejaron en evidencia en Europa las deficiencias con las que Alberto Fernández carga en Argentina y especialmente desde que arrancó esta gira por España, Alemania y Francia. Lamentablemente no fueron periodistas argentinos quienes, ejerciendo simplemente su profesión, pusieron al presidente contra las cuerdas (editorialmente hablando).Conviene pone la lupa en algunos tramos de esas entrevistas:

El español José Antonio Guardiola, figura central de TVE, entrevistó a Alberto el martes pasado. El presidente enfrentó la cita en el jardín de la embajada argentina en Madrid, aparentemente relajado pero con rastros de un cansancio que exceden el que lógicamente le pudo haber producido el jet lag por su travesía desde Buenos Aires. Estaba claro que si el Gobierno argentino se había presentado con la intención de instalarse como proveedor de Europa de trigo y gas el reportaje comenzara por esos puntos.

Guardiola: “¿Han llegado a algún acuerdo con el gobierno español?”.

Alberto esquiva la respuesta recordando la pandemia, desigualdades sociales, guerra, la idea de seguridad alimentaria. Relato conocido.

Guardiola: ¿cuándo cree que estarán en condiciones de vender gas a Europa?

El presidente describe entonces que primero debe construirse el gasoducto Néstor Kirchner que permitirá dejar de importar GLP y que en unos 3 o 4 años estará lista la infraestructura necesaria para exportar gas. El español ya tiene claro el tema y no pregunta más sobre el gas. Luego Alberto Fernández compara sus peleas con Cristina Fernández de Kirchner con las que Pedro Sánchez tiene dentro de su coalición y hasta se anima a decir que el “peronismo es el progresismo argentino”. Guardiola apenas sonríe.

Finalmente viene el interrogante que, deberíamos pensar, buena parte del periodismo argentino descifró en clave confusa. Guardiola: “Señor presidente, ¿se ve usted con fuerzas no solo de terminar su mandato, sino de presentarse a la reelección en 2023”

Alberto: “Sí, definitivamente. Con todas las fuerzas necesarias para que la Argentina se ponga de pie. Y la voy a poner de pie”. No quedó claro a cuál de las dos partes de la pregunta Alberto le respondió que sí.

Ayer en Alemania fue el turno de Jenny Pérez, entrevistadora de la Deutsche Welle en español. La periodista no tuvo condicionamientos, ni piedad, como debe ser. Alberto Fernández volvió a presentarse como posible proveedor de cereales y gas. Y hacia allí fue Pérez: “usted propone vender más granos, también el gasoducto, pero nos preguntamos cómo lo va a realizar, porque hay una sequía en Argentina que castigo el maíz y para el gasoducto necesita tiempo e inversiones como usted dice”.

Vino allí la misma explicación de Alberto que se escuchó en España, aunque esta vez fue mechada por la periodista con el recuerdo de la visita del presidente a Moscú, la oferta de Argentina como puerta rusa y la posición argentina frente a la guerra.

La periodista recordó el 68,5% de reprobación que tiene el presidente en las encuestas y de nuevo atacó: “Usted en España dijo que va a ir por la reelección, ¿de dónde va a sacar los votos?”.

Alberto sale del ataque con una táctica del kirchnerismo puro: sube al ring a Mauricio Macri. “Mi gran enemigo es Macri, es el neoliberalismo”, y sigue: “Estamos planteando que la Argentina deje de subsidiar a los ricos”

Pérez: “Usted dice que su enemigo es Macri pero las encuestas dicen que quienes están a favor de la liberación de los subsidios son personas que están de acuerdo con el macrismo, yo me pregunto ¿para quién está gobernando usted?

La fiscalía descansa.

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