Paranoia por los hackers, el nuevo rol de Soledad Acuña y la agenda liberal
El domingo el chat de WhatsApp del Gabinete porteño ampliado comenzó a sonar. No era Horacio Rodríguez Larreta, quien estos días festejó el cumpleaños de su madre, Cristina Díaz Alberdi.
Quien abrió la conversación virtual fue la ministra de Educación, Soledad Acuña, quien consultó a su par de Salud, Fernán Quirós, sobre un mensaje de un teléfono celular desconocido que se presentaba como parte del área sanitaria para una encuesta.
“Hola Sole, no, nosotros no hicimos eso. Además el pase sanitario no existe en CABA”, respondió Quirós. Carmen Polledo, subsecretaria de Relaciones Institucionales y quien trabajó en Salud cuando fue legisladora porteña durante ocho años, acotó: “Suena raro". En ese momento, Acuña mandó una captura del teléfono. A los pocos minutos su teléfono fue hackeado.
“Este teléfono no es de la Ciudad”, aportó Martín Mura, el ministro de Hacienda porteño. En el chat de WhatsApp comenzó a sentirse la paranoia: muchos no tenían instalada la doble verificación de sus WhatsApp.
Diego Fernández, secretario de Innovación, aprovechó y les planteó a los ministros que nunca envíen una clave por esta red social porque la capta “la nube” de Internet. Acto seguido el secretario de Medios, Christian “el negro” Coelho, eliminó el teléfono de Acuña del chat.
El hackeo de Acuña puso en alerta al resto del Gabinete. De hecho, ya había habido un hackeo previo: el de Leticia Montiel, la secretaria Legal y Técnica porteña. Montiel había sido eliminada del chat por el hackeo días antes del caso Acuña.
Con todo, para la ministra de Educación porteña vienen días movidos. Ayer en la reunión de Gabinete porteño en la Feria del Libro salió como eje central el tema de la reforma del Estatuto Docente que se trata en las próximas horas en la Legislatura porteña.
En ese marco Acuña comenzó hablando del tema. Su mano derecha, Manuel Vidal, hizo su aporte con detalles del proyecto. Varios gremios docentes anticiparon medidas de fuerza. Algo esperable. En ese marco, le preguntaron a Emmanuel Ferrario, vicepresidente de la Legislatura, cómo estaban los votos para aprobarlo.
Ferrario, vicejefe de Gobierno, respondió que venían trabajando en ello hace semanas y que podría aprobarse, con la ayuda que siempre cosecha del jefe del bloque de Vamos Juntos, Diego García Vilas. Una dupla parlamentaria en la que se apoya Larreta desde diciembre del año pasado.
Los votos están justos ya que saldría con el apoyo de todo Juntos por el Cambio, por ello se involucró de manera personal la radical Manuela Thourte, del sector de Martín Lousteau, en el debate.
Por su lado, quien organizó el encuentro del gabinete en la Feria, el ministro de Cultura porteño, Enrique “Quique” Avogadro, aprovechó para enaltecer el lugar que, producto de la pandemia, había perdido dos años sin poder organizarse.

El mundo de la lectura apasiona a Avogadro. Uno de sus lugares preferidos es la Casa de la Cultura, en Villa Crespo, donde se conjugan los libros con los salones de reuniones en una vieja casona reacondicionada.
Volviendo a Acuña, en estas semanas se definió su nuevo rol político en el mundo larretista: será una de las voces que confronte a los liberales de Javier Milei y comenzará a hablar de otros temas, además del educativo. Acaso por ello en la cena de la Fundación Libertad se encontró con Mario Vargas Llosa, un referente del pensamiento liberal de Latinoamérica.
A Acuña, quien este año cumplió 25 años trabajando al lado de Larreta desde sus años de la Fundación Sophia, le sienta bien la “halconización”: naturalmente se erigió como una dirigente del ala dura, en especial en las batallas, como la del Estatuto Docente, contra los gremios kirchneristas de docentes.

Con su libro “El día que ir a la escuela fue noticia”, que contó con la ayuda, entre otros, del secretario General porteño, Fernando Straface (a quien conoce hace más de 20 años y comparte la confianza y la lealtad a Larreta), le permitirá seguir instalada como una figura en la Ciudad.
Por ello comenzó a levantar el perfil. Y se erigió como vocera porteña. Pero con la mira en 2023: se metió también en la conversación. Pero con un dato elocuente: en las encuestas que manejan en Uspallata, después de Quirós, es la única ministra con conocimiento entre los porteños.
Hablando de liberales, en la Legislatura comenzó a avanzar un proyecto de los dos legisladores que responden a Ricardo López Murphy con un tema central: visualizar la feroz carga impositiva en todos los productos y servicios.
El proyecto lleva la firma de Roberto García Moritán y de Marina Kienast, bajo el asesoramiento de Yamil Santoro, y pretende “que los consumidores tengan acceso a la información de los impuestos en cada operación, el subtotal de lo que hubiera pagado sin los impuestos aplicados y el monto agregado total de impuestos”.
Según se desprende del proyecto, cuyo borrador tuvo acceso MDZ, se plantea: "Al momento de realizar la transacción comercial el comprobante entrega actualmente, de forma parcial e incompleta, la carga tributaria. Muestra solamente algunos tributos, omitiendo otros. Esto impide al consumidor evaluar correctamente el valor que está pagando por el producto o servicio que adquiere. Este pago a ciegas de impuestos es una histórica injusticia que intenta subsanar esta ley".
La idea central con la iniciativa es mostrar “que nada es gratis” si viene del Estado: todo deviene de los contribuyentes. Se trata de una máxima que incorporó García Moritán a su discurso desde que se metió por primera vez en una boleta como candidato.


