Suarez, su discurso AC/DC, la guerra contra la Nación y una pregunta sin respuesta
Rodolfo Suarez no usó lentes, leyó con fluidez y tuvo, esta vez, un mensaje menos ambiguo en su relación con el Gobierno nacional, del que es uno de los principales opositores. El Gobernador de Mendoza cruzó la barrera de la corrección política y en su penúltimo discurso ante la Asamblea Legislativa, apuntó duramente contra el gobierno de Alberto Fernández. Su convivencia de una semana en Israel con Eduardo "Wado" de Pedro y los gobernadores del PJ pudo haberle servido para marcar esa línea. Pero también fue la plataforma para construir un discurso que externalizó culpas y evitó la autocrítica. Como ocurre desde hace años, la otra línea argumental del oficialismo se trasluce en el discurso AC/DC de Suarez: antes y después de Cornejo. Pero, tras escucharlo, queda una pregunta que Mendoza arrastra desde hace décadas: ¿Hacia dónde vamos?.
La línea que trazó entre "ellos" -el Gobierno nacional- y "nosotros" -la gestión de Cambia Mendoza en la provincia-, no iba solo hacia la gestión. Suarez habló de valores."Tenemos valores distintos. Creemos en el valor del esfuerzo y en el mérito, creemos que no da lo mismo quien hace las cosas dentro del marco de la ley que por fuera. Creemos en el derecho de las víctimas. Creemos en las obligaciones del ciudadano. Creemos en la exigencia y en la evaluación. Creemos en la disciplina fiscal. Creemos que en el desarrollo de las fuerzas privada está el verdadero camino para producir riqueza y empleo de calidad", enumeró. Incluso, más adelante sugirió, palabras más, palabras menos, que en la Nación hay impunidad "y en Mendoza no".
El AC/DC de Suarez
Desde esa plataforma del "ellos" y "nosotros" Suarez esquivó mencionar yerros propios y solo hubo un vuelo liviano sobre algunos de los ejes troncales de las problemáticas económicas, sociales y ambientales de la provincia. Por eso, por ejemplo, no hubo mención alguna al 44% de mendocinos que viven bajo la línea de pobreza. Sí destacó como eje principal la necesidad de crear empleo de calidad, pero la mayoría de las culpas recayó, nuevamente, en la Nación.
Hay una coherencia argumental que atraviesa todo el discurso y tiene que ver con el alineamiento institucional de todos los poderes del Estado que tienen un filo oficialista. No hubo reclamos al Poder Judicial, como en otras épocas, ni a la Legislatura como institución. De hecho, sí hubo elogios. "Los resultados demuestran que en Mendoza el servicio de Justicia viene funcionando cada vez mejor. Y, por supuesto, contrasta a simple vista con la alta conflictividad y las ineficiencias que a diario observamos en el ámbito nacional e incluso contrasta con la calidad del servicio de Justicia que se observa en otras tantas provincias", dijo Suarez luego de volver a recordar que "todo comenzó" en 2015, cuando asumió Alfredo Cornejo. Ese es otro eje clave del discurso oficialista: AC/DC; antes y después de Cornejo. Incluso el Gobernador tuvo una visión autosatisfactiva de la gestión en Seguridad, una de las áreas más criticadas incluso internamente en el Gobierno y que crece entre las preocupaciones sociales.
Mendoza tiene por delante algunos desafíos clave que se entrecruzan. Hay una crisis económica, energética y ambiental; que se generaran por la falta de agua, de nuevas estrategias productivas. Suarez las mencionó, pero sin profundizar. Sobre el agua, por ejemplo, solo dijo que hay una crisis profunda y se lamentó por el rechazo a la minería en Mendoza, su karma de la gestión. "No pudo ser", repitió, sin plantear alternativas. Es que el Gobernador dijo que su plan era impulsar la minería para generar recursos para destinarlos a la mejora de la gestión hídrica.
También hubo una mención rápida sobre el incierto futuro de Portezuelo del Viento y los 1023 millones de dólares disponibles para esa obra. Como parte de la nueva estrategia, Suarez volvió a cargar la responsabilidad hacia la Nación. Pero dio un trazo sobre el problema de fondo: aún con un laudo positivo que permita adjudicar la obra, hay dudas sobre lo que pueda pasar institucionalmente. Es que Portezuelo podría ser frenado más allá de la decisión del COIRCO en la Corte Suprema, donde La Pampa ya tiene activadas varias demandas.
"Hay un modelo mendocino, un modo de hacer las cosas", dijo el Gobernador antes de cerrar el discurso. Esa idea está acuñada en la historia, pero hay cambios. Tanto, que los proyectos productivos de las provincias vecinas aparecen con mayor potencia. Fue el exgobernador Alfredo Cornejo quien lo describió hace algunas semanas al contar que hay muchos empleados jerárquicos de empresa que encuentran trabajo en San Juan o Neuquén, pero que mantienen su radicación en Mendoza. Es decir, se convierte en una provincia "habitación" más que productivo.
Si se compara con otros discursos, hubo algunas resignaciones: no habrá "revolución" educativa, por ejemplo, pues ni se mencionó el proyecto de ley. Sí reimpulsará por enésima vez la reforma de la Constitución, para lo que le pidió a la oposición "salir de la burbuja".
El Gobernador, como le ocurre a todos los inquilinos del sillón de San Martín, está en el clímax de su gestión. Pero como él mismo lo dijo, su mandato no se esfuma el 9 de diciembre de 2023. Sus decisiones lo van a trascender. Suarez aseguró que dejará una provincia con equilibrio fiscal, con estabilidad y "con un modo de ser". Lo que no está claro es hacia dónde va.