Los deseos personales que generan tensión dentro de Juntos por el Cambio
Este jueves, bajo el título La nueva Argentina, Facundo Manes estará dando una de sus ya habituales charlas en San Miguel, en la Fábrica del Arte (no Usina, como la porteña) junto con el anfitrión Joaquín De la Torre y su aliado, el intendente Jaime Méndez, en lo que por primera vez, luego de la elección, expondrá como político y en el Conurbano bonaerense.
Las anteriores fueron en La Plata y Mar del Plata, y la próxima podría ser en Tres de Febrero, limítrofe con la comuna que estará mañana. Manes solo piensa en ser candidato a presidente. No hay plan B, aunque una posible candidatura provincial le alinearía todos los planetas al partido que le abrió las puertas para que terminara siendo el disruptivo que es.
Algunos se quejan de que el neurocientífico no piense más que en su proyecto presidencial. Creen que si por alguna razón la misma no termina consolidándose, tome sus valijas y se recluya sólo como el diputado nacional que es o, en todo caso, directamente se vaya en busca de un nuevo destino porque no lo comprenden.
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Quizás la próxima designación de su hermano Gastón como presidente de la Convención partidaria lo vincule algo más a una estructura mucho más amplia que el unipersonal al que deben acompañar más allá del convencimiento que tienen, todos los radicales, bonaerenses y del interior, de que es el que mejor conecta con el sentir y desear de una sociedad tan golpeada.
Su rival, por supuesto, no es Gerardo Morales, quien ya advirtió, de manera pública y privada, que no se irá de la coalición opositora y que sus planteos tienen que ver, siempre, con remarcar las ideas que tiene desde siempre el radicalismo. En el último encuentro en los que se vio a la plana mayor de la coalición opositora, en Parque Norte, cuando se realizó las jornadas de equipos técnicos para la lucha contra el narcotráfico, no tuvo más que palabras de concordia con Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, y, fundamentalmente, Mauricio Macri, con quien había enfurecido vía twitter.
El contrapunto de Manes y Morales, también conocidos como M&M es Martín Lousteau, ya no tan cerca de Enrique "Coti" Nosiglia, quien no sólo incumplió con su promesa de unificar el bloque de la Cámara de Diputados con el que preside Mario Negri, sino que también intenta condicionar todo lo partidario, inclusive en la Convención, pretendiendo nombrar a Hernán Rossi como presidente.
En la tarde del martes pasado, en la Costanera, donde siempre Armando Cavallieri cede su espacio para convenciones y encuentros, a todos les llamó la atención la indiferencia, frialdad y distancia que Patricia Bullrich impuso con Rodríguez Larreta. "No solo siempre buscar por otro lugar para no cruzarse, realmente se notaba que estaba enojada". Justo ese encuentro se daba cuando arreciaban las versiones de que Macri ya se había empezado a inclinar por el jefe de Gobierno porteño y le había pedido a la presidenta del PRO que no quieren ni que le mencionen la posibilidad de ser candidata en la provincia de Buenos Aires.
Ya sea para como candidata a gobernadora o para senadora nacional donde en frente estará Cristina Fernández de Kirchner, todo le suena a "operación" de Rodríguez Larreta. "Es presidenta o nada", dicen en su entorno. Lo mismo que Manes. ¿Se habrán puesto de acuerdo para desprenderse de las estructuras que los hicieron fuertes? Nadie lo sabe.
Los dos son disruptivos, caen muy bien en la gente y son más que genuinos. Quizás la política autóctona les haga descreer de la importancia de los partidos políticos donde están, sabedores que no siempre lo que se dice en una mesa se sostiene en la otra. El otro que tiene el mismo deseo es Javier Milei, aunque hay una diferencia sustancial. No representa más que a sí mismo y por eso tiene tanta libertad.