El oficialismo concentra más poder y Suarez tendrá un tránsito cómodo, pero riesgoso
Mendoza vivirá una etapa política de polarización extrema, con un oficialismo que concentrará poder y que pone a prueba buena parte de los resortes institucionales de la provincia. Se verá en la Legislatura, donde el sector liderado por Alfredo Cornejo y Rodolfo Suarez ni siquiera necesitará el apoyo de algunos aliados como el PRO para aprobar leyes. “Pueden pasar a ser un decorado”, comentan irónicamente.
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Por eso, el propio frente Cambia Mendoza puede tener la tentación de caer en la gula, en la prescindencia de los otros y profundizar la endogamia que ha caracterizado al proceso iniciado en 2015 y, así, hasta poner en riesgo su propia supervivencia a largo plazo. De hecho, hay una preocupación disimulada por la necesidad de preservar el control de los municipios donde los intendentes no se pueden reelegir, como Las Heras, Guaymallén y Godoy Cruz. En el semillero radical la cultura de la “herencia” hizo daño.

Lo que ocurre en la provincia es una anomalía política, generada mucho más por las impericias de la oposición que por las virtudes del oficialismo. Fue así que, en las últimas elecciones, la atomización de fuerzas hizo que las minorías no consiguieran representación y que se pase a un escenario donde habrá discursos monocordes. Esa anomalía va a contramano de la representación de sectores emergentes y, sobre todo, de la “tradición política'' que la provincia tenía de dividir “en tercios” el poder y generar una tensión que evitaba las discrecionalidades.
El escenario bipolar podría ser aún más cómodo para el oficialismo si se transparentan y se convierten en fracturas los problemas del peronismo. “Si nos partimos, desaparecemos y Suarez gobierna sin oposición”, se sinceran. Por eso, a la fuerza, buscarán tener autoridades de bloque, aunque no podrán evitar que a fin de año hayan disputas internas y hasta candidatos diversos en los departamentos el año que viene.
La habilidad que tuvo en su momento el Frente de Todos (y su origen Frente para la Victoria) de contener espacios diversos tuvo un mejor alumno que perfeccionó esa estrategia para aglutinar sin preguntar: Cambia Mendoza. La decepción generada por Protectora, la última alternativa surgida por fuera de esas estructuras, ayudó y la dispersión de los partidos emergentes dejó el escenario perfecto para la comodidad del oficialismo.
En el Senado es casi un trámite, en diputados habrá dos voces disidentes y una incómoda: Mercedes Llano, que se abrió de Cambia Mendoza; Emanuel Fugazzotto, que consiguió el cargo gracias a la militancia de Romano y Vadillo; y José Luis Ramón, que está dentro del Frente de Todos pero ya anticipó que tendrá su propio bloque. Su rol, dice, será similar al que tuvo en el Congreso de la Nación.
El escenario bipolar ocurre a contramano de las tendencias que se construyen a nivel nacional. La idea de “tercios” que, creen los especialistas, se está configurando a nivel nacional. Por eso, incluso, en Mendoza inquieta que haya construcciones por derecha y buscan contener a los sectores liberales dentro de Cambia Mendoza.
Tentaciones
El Gobierno no tendrá problemas para aprobar normas convencionales, tal como ocurre desde 2015. Por decoro pueden consultar, pero no parece haber muchas intenciones de diálogo. Sí, lo necesitará para algunos proyectos que a Suarez y a Cornejo le inquietan. Para el Gobernador la reforma de la Constitución se transformó en un eje central, casi obsesivo. Lo mismo para Cornejo profundizar las reformas judiciales, con una propuesta particular que hoy no verá la luz porque el contexto no ayuda: ampliar la cantidad de integrantes de la Suprema Corte de Mendoza. El oficialismo quiere llevar a 9 los jueces del máximo tribunal. Que a nivel nacional se debata lo mismo, pero a pedido del kirchnerismo, no es buena publicidad para las intenciones de Cambia Mendoza.
Cornejo está en plena puja para adquirir relevancia nacional; un terreno hostil para él porque está en una situación incómoda. No tiene estructura propia y el cerrojo que incluso le ponen sus aliados lo complica. En las últimas semanas ha vuelto al “pago”, a recorrer el territorio desde donde construyó poder y que le permitió tener el control casi total. Es que ya parece un mito que tiene arraigo en datos reales: “Lo maneja Cornejo”, repiten. Desde parte del Gobierno, hasta la Legislatura y la Justicia, pasando por los colegios profesionales.
Suarez sigue, a su modo, sin incomodar y tratando de no incomodarse. Se aleja de la "rosca" y trata de ordenar. Así lo hizo antes de viajar a Israel. Pero no alcanzó para frenar las intenciones de muchos de los que quieren sucederlo. Por eso en los próximos meses habrá mensajes de parte de los intendentes que quieren acceder al sillón de San Martín: Daniel Orozco, Tadeo García Zalazar, como pivotes principales. Para distraer, Cornejo creó un enemigo común que evite poner las luces sobre el radicalismo: Omar De Marchi.



