El rol clave que ocupará Sergio Massa para terminar con la grieta entre el kirchnerismo y albertismo
Sergio Massa se vestirá hoy de ministro del Interior de un gobierno inconexo y desarticulado y se juntará con todos los gobernadores del Norte Grande, entre los que conviven peronistas clásicos, kirchneristas cristinistas, provinciales y radicales típicos.
El encuentro, organizado para hoy en el Salón de Honor, tiene como objetivo formal discutir varios proyectos de máximo interés de cada uno de los presentes, pero lo fundamental será determinar qué pueden hacer para que el país no se desmadre en la feroz disputa interna que atraviesan el presidente con su vice.
Acompañado solo por Germán Martínez, el presidente del bloque del Frente de Todos, no consta que pase por ahí Máximo Kirchner, a la poste parte del problema central. Tampoco confirmó su presencia Gildo Insfrán, de Formosa, poco amante de reunirse con quienes no siente como “pares”. Sí estará Gerardo Morales, amigo de Massa, gobernador de Jujuy, y los peronistas Jorge Capitanich, Ricardo Quintela, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, de Chacho, La Rioja, Tucumán y Catamarca.
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Los proyectos de ley de ratificación de tratado de integración regional del Norte Grande, la creación del Comité Interjurisdiccional de Bajos Submeridionales, y la transferencias de inmuebles nacionales a provincias son proyectos reclamados desde el Norte, al igual que la ley de logística integrada que incluye reformas a la ley de zona franca, sistema de transferencias de cargas, puerto seco y parques industriales.
A nadie escapa que para hablar de estos temas no necesitan la presencia de los gobernadores. Pero el encuentro sirve para desactivar la presión que están metiendo al gobierno de Alberto Fernández todos los gobernadores peronistas, que la semana pasada se reunieron en el Consejo Federal de Inversiones el mes pasado y aún aguardan alguna definición presidencial sobre cambios de Gabinete y reorientación del esquema de poder nacional. “Si él no lo hace, se lo fijaremos nosotros”, fue la amenaza.
Que esté presente Morales también sirve para que todos los pares peronistas escuchen de boca del radical cuál es la postura del principal partido opositor en representación de Juntos. La tensión con Cristina Fernández de Kirchner dejó expuesta, también, la crisis de gobernabilidad que atraviesa el país.
Como ya vienen expresando muchos legisladores oficialistas y opositores, Massa puede “sacarle jugo a las rocas” y transformar 70 votos en más de 200, como demostró en la última y traumática votación del nuevo acuerdo con el FMI. No vuelvo a trabajar políticamente nunca más con él”, dijo uno de los que lo ayudó a juntar votos en esta oportunidad, “pero hizo todo un esfuerzo para juntar todas las partes”, comentó un antiguo aliado que hoy mira todo con mucho escepticismo.
Con amigos de hace muchos años en todos los otros espacios políticos, Massa tiene la costumbre de “meterse” donde no lo llaman, como en esta oportunidad. “No podemos permitir quedarnos de brazos cruzados. Es de locos”, exclamó hace tiempo. Y hoy lo repite.
El resto de los operadores oficialistas tienen “tachada la doble, como en la Generala. Si vienen de parte de Alberto, sabemos que no prosperará porque Cristina no quiere. Y si vienen Wado, (De Pedro, el ministro del Interior) u otro del Instituto Patria, nadie sabe si el gobierno lo tomará en cuenta”, confesó alguien que le desconfía siempre, pero por lo menos valora su voluntad.