El tiempo les dio la razón: las sospechas de Axel Kicillof y de Máximo Kirchner que se harán realidad
Finalmente, "al César lo que es del César. Máximo tiene razón cuando dice que se viene un bruto ajuste", dijo irónico un intendente del Gran Buenos Aires que no tiene nada que ver con La Cámpora pero al que ya le notificaron que no podrá repartir leche en polvo a través de su Secretaría de Salud y que su secretario de Obras Públicas no dejaría de hacer canteros y bicisendas porque se lo considera "un gasto superfluo" en el segundo caso. La leche no entra como elemento vinculado con la Salud Pública.
Axel Kicillof fue el primero que lo divisó. Lee como pocos en el kirchnerismo camporista los números. Lo apasiona. Por eso algunos sostienen que es un ministro de Economía a cargo de la Gobernación. Siente menos la política que la ejecución presupuestaria. Y su aliado -enemigo íntimo-, Máximo Kirchner, fue el que primero lo gritó a los cuatro vientos cuando dijo que no se podía soportar más ajustes.
Hoy el gobernador compartió su acto en Ensenada, anunciando un plan de acceso a bienes esenciales por el debatido Roberto Felletti, quien la semana pasada criticó duramente al ministro Martín Guzmán, quien ayer dijo que iba a trabajar con los que piensan en su mismo proyecto. Atento, el disruptivo Mario Secco escuchaba atentamente los elogios que le brindaban.
El "Acceso a bienes esenciales" es lograr un contacto directo entre el productor y el comprador, similar al que existe en La Matanza, en el Mercado Central, y otros tantos descentralizados a lo largo y ancho del Conurbano. "Estamos en una etapa muy peculiar y complejísima de la historia de la humanidad", explicó Kicillof, que sigue diciendo que en Europa hay una guerra y no una invasión de Rusia a China.
Con una planilla en su mano, describió el mercado "concentrado" con el que convivimos en la Argentina, donde "un puñado de empresas producen el total de la leche, azúcar, aceite y los alimentos principales de nuestro consumo. Esto es lo contrario de la competencia, con oligopolio, monopolio, con precios fijados por muy pocos jugadores".
En política social, la nueva discusión se da con la medida adoptada en enero por el ministro Juan Zabaleta para que los beneficiarios de los planes Potenciar Trabajo puedan elegir la organización con la que quiere mantener su relación directa. De 1.300.000 beneficiarios, un 10% han pedido cambiar de jefe político o institucional, ya sea porque cambiaron de domicilio o porque alguien le solicitó una "devolución" por otra contraprestación no establecida originalmente, como ir a marchas o charlas políticas.
El enojo de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner con el ministro Guzmán, extendido a su hijo y su aliado político, Sergio Massa, tiene que ver con los detalles del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que ahora visualizan con claridad ante cada medida restrictiva. "Nos mintió a nosotros y Alberto (Fernández) le sigue creyendo", exclaman.
Quizás si se lo pidieran de otra manera, como toda la política dice, y no piden una renuncia por día, podrían tener una buena noticia.