Alberto Fernández recibe ayuda de los históricos y acorrala a La Cámpora
Todos saben que Alberto Fernández tiene más de un problema a la hora de la toma de decisiones. Tampoco lo hacen muy lúcido para detectar cuál es la temperatura social y la trascendencia que tienen sus palabras, porque es el presidente, y no una persona común, como él cree.
Sin embargo, en las últimas semanas, el presidente está recibiendo ayudas que antes eran impensadas. La mayoría de parte de personas que en su momento tuvieron una gran trascendencia nacional y que fueron una parte vital del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires.
La semana pasada, MDZ publicó una entrevista con Hugo Curto, el histórico intendente de Tres de Febrero hasta 2015, uno de los más firmes seguidores de Eduardo Duhalde. Asimismo, estuvo cerca del expresidente hasta que, en 2005, se volcó activamente en favor de Néstor Kirchner, y sorprendió a propios y extraños al sostener que La Cámpora se había transformado en una "célula maligna dentro del cuerpo que es el peronismo" y calificó a sus integrantes, entre los que está como presidente Máximo Kirchner, como parte de "unos chicos que solo piensan en ellos y no en el peronismo".
A pesar de que en las redes sociales se molestaron y descalificaron la categoría de peronista K a Curto, lo cierto fue que varios como él hicieron que Néstor Kirchner y fundamentalmente Julio De Vido, entendieran cabalmente las necesidades del territorio sobre el cual no tenían conocimiento salvo por los conceptos previos que le dieron antiguos frepasistas provinciales.
La expresión de Curto es, en definitiva, la publicación de otros tantos como él, quizás sin su representación histórica en el territorio bonaerense. Algunos, incluso, le recriminaron de que lo haya dicho "tan tarde", dado su apoyo a cada actitud asumida desde el kirchnerismo en todas sus etapas.
Ayer, tal cual publicó este medio, Mario Ishii, otro histórico amigo del fallecido presidente y papá de Máximo Kirchner, fue el que subió la apuesta y lo puso en la categoría de "traidor". El intendente de José C. Paz, que también convivió con La Cámpora y a través de la Universidad Nacional de José C. Paz dotó de varios cuadros políticos al actual gobernador Axel Kicillof, exigió ayer, junto con Fernández, que “no se hagan los sordos y traten de cuidar nuestro gobierno. A los legisladores les pido coherencia. ¡No sean traidores!”.
Hoy fue el turno nada más y nada menos, que de Aníbal Fernández, ese mismo que en 2005 les mandó a meterse la marcha peronista adonde termina la espalda a los que estaban en contra de la llegada de Cristina Fernández de Kirchner desde Santa Cruz a jefa de la provincia de Buenos Aires.
Fue lo que él mismo calificó como "guerra de peluquería" que debía tener con Hilda Chiche Duhalde, la esposa de Eduardo Duhalde, a pesar que fue el exgobernador bonaerense y presidente provisional quien lo tuvo siempre a su lado en cada lugar que le tocó conducir.
Hoy, el actual ministro de Seguridad de la Nación volvió a evitar los eufemismos y disparó: "Si quieren operar contra el presidente, háganlo pero sean claros y sáquense la careta”, y agregó: "Yo tengo nombres. No quiero generar un conflicto mayor pero tonto no soy. Si quieren operar en contra del presidente, háganlo pero sáquense la careta. Sean claros”.
Apenas había terminado la elección PASO en la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, que no puede considerarse amigo de ninguno de los dos Fernández, ni del presidente ni de su ministro, le endilgó al capricho de Máximo Kirchner la derrota sufrida y lo acusó de impedir que haya interna en varias localidades por su metodología de querer tener todo para sus amigos. Lo mismo que había dicho Curto, pero cara a cara, a los gritos, en el búnker de Chacarita.
A pesar que lo buscó a través de diferentes operadores, desde el jefe de gabinete, Juan Manzur, o sus referentes del nonato albertismo como Gabriel Katopodis, Juan Zabaleta y Jorge Ferraressi, entre otros, el presidente nunca pudo conseguir que ningún organismo partidario emitiera un documento en favor del entendimiento con el FMI.
Desde la renuncia a la presidencia del bloque dispuesto por el hijo de los dos presidentes, algo pasó. De a poco, la vicepresidenta quedó como el único faro del kirchnerismo que puso a Alberto Fernández en la presidencia y ello trae consigo un riesgo enorme. Que, como actora de última instancia, también los reproches que hoy van hacia el hijo terminen cayendo en la madre.
"Efectivamente, se está dando una reconfiguración del Frente. Es como pasó en 2020, cuando la foto era con Horacio Rodríguez Larreta y los que pusimos la mayor cantidad de votos empezamos a ser 'los extremos'", explicó un referente camporista que conoce el humor de Máximo y Cristina Kirchner.
"Ahora nos encontramos que lo que dice Guzmán es palabra santa y no se puede discutir nada. ¿Desde cuando?... Nos llevaron a esta situación y realmente es muy difícil saber cómo terminamos los integrantes del Frente de Todos", agregó la misma fuente a MDZ.