La curiosa levedad de la vendimia: hipocresías, correcciones y olvidos imperdonables
La Fiesta de la Vendimia es una celebración popular que tiene, incluso, algunos ribetes mágicos que, en ese micromundo, son verosímiles. No importa si las reinas son de verdad, ni si existen los duendes del vino. La vendimia, en minúscula, es un momento clave para la producción y la política local, algo bien concreto y directo. El problema es cuando se utilizan mundos mágicos con los reales para construir discursos, ocultar realidades o ser políticamente correctos. Es lo que puede haber pasado hoy, donde la dirigencia política y empresarial tuvo una levedad para abordar la realidad que espanta.
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En un mundo y un país en crisis y tensión, hubo una tregua en Mendoza. No para resolver nada, sino por pura tranquilidad de los actores en juego. El clímax fueron los gestos de camaradería entre José Zuccardi y Julián Domínguez, quienes mostraron una empatía indisimulable. Desde la COVIAR "pegaron con guantes de terciopelo" al Gobierno nacional. Hubo discursos cargados de lugares comunes: que Mendoza es un ejemplo de convivencia, aunque en realidad oficialismo y oposición no dialogan ni para decirse buenos días y solo avanzan las leyes porque hay mayorías que se imponen. Que la industria vitivinícola también es ejemplar, aunque los productores e la zona Este estén fundidos, se potencie la concentración y la competitividad se diluya. Que desde el Gobierno miran a la provincia, aunque en realidad haya una franca discriminación por la sola pertenencia política.
El vacío político de las otras provincias vitivinícolas fue llamativo. La ausencia de los gobernadores de San Juan Sergio Uñac puede ser la más notoria. Pero tampoco estuvieron los mandatarios de Salta, La Rioja, Río Negro, Neuquén. Todo contribuyó a la levedad de la vendimia.
El gobernador Rodolfo Suarez eliminó algunos de los eufemismos que suelen tener los discursos formales en el marco de la COVIAR y lo hizo a través de una metáfora bien llana: hay un tren que viene de frente al choque. Lo restringió en la macroeconomía y es real. Pero no solo eso: Mendoza tampoco tiene un modelo productivo que entusiasme, ni gestiones de acuerdo político que se proyecten más allá del corto plazo. Suarez sí hizo referencia a un enfoque que tuvo desde el inicio de la gestión: hay que incentivar a la actividad privada. En el discurso, además, refrendó su adhesión al cornejismo. No van dos años de gestión de él, sino 6 de un equipo que craneó el actual senador. Culpas y felicitaciones compartidas; ese es el mensaje.
En cada hecho no hacían falta actos demagógicos como mencionar reiteradamente que el mundo está en guerra, pero sí podrían haber incluido gestos. Referencias a la vida cotidiana, directamente obviadas también.
Los radicales pasearon como en luna de miel durante todo el fin de semana. Aprovecharon el vacío y las dudas del oficialismo nacional y buscaron hacer sentir la localía: hubo radicales convenciendo a otros radicales en todos lados. Las charlas que hubo pueden rendir algunos frutos en la semana, cuando se debata internamente qué hacer con el acuerdo con el FMI. También sirvió para que los "herederos de Alem" levantaran su autoestima frente a sus rivales del Pro.
El Frente de Todos transitó con vuelo bajo y aprovechando los espacios de poder que tiene como la ANSES, el Banco Nación y otras oficinas, pero sin grandes anuncios. Igual también puede haber alguna sorpresa gestada internamente durante la vendimia; entre los intendentes y con la aparición de algunos dirigentes tapados o que estaban en las tinieblas.