El drama real y las dudas sobre los datos de pobreza del Indec
Parecen datos contradictorios, pero que en realidad explican un fenómeno profundo. El 2021 fue un año de relativa recuperación económica, tras el fuerte impacto de las restricciones impuestas por el inicio de la pandemia. Sin embargo, los mendocinos viven peor, tienen menos poder adquisitivo y peor calidad de vida. Incluso, bajó el desempleo, pero no la cantidad de mendocinos que "tienen problemas de trabajo".
La clave está en la calidad del empleo, los ingresos y los problemas para acceder a las mínimas condiciones para desarrollarse. Pero sobre todo en la inflación, que impacta en las personas más vulnerables. Por eso los datos que hoy difundió el Indec no sorprenden del todo. Solo en el gran Mendoza el 44,6% de la población no tiene los ingresos mínimos para acceder a los bienes mínimos y son considerados pobres. Es decir, el 2021 terminó peor que el 2020. Entre las personas que menos posibilidades económicas tienen la situación es más dramática. Es que aumentó aún más la cantidad de mendocinos que ni siquiera tienen el dinero para que sus familias se alimenten. La indigencia creció del 5,9% al 7,2%. Solo en el área metropolitana hay 74.121 personas que no pueden comprar los alimentos básicos.
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A los datos que marcan la caída en la calidad del empleo y los ingresos, que fueron revelados en el informe anual sobre la economía de Mendoza de la Fundación Mediterránea, se le suma un problema que es demoledor para todos y que depende, también, de la economía nacional: la inflación. Al analizar los datos internos, la suba de precios afecta principalmente a las familias de menos ingresos. Los productos que más aumentan son los alimentos y, justamente, las personas con menos ingresos destinan una porción mucho mayor de sus recursos a esos bienes.
Dudas sobre los indicadores
Pero fuera del contexto local, hay algunas interpretaciones que inquietan. En Mendoza leen las planillas del Indec y no hallan explicación en que, por ejemplo, se marquen fuertes descensos en la pobreza en el Gran Buenos Aires, aún a pesar de que el impacto de la inflación es parejo para todo el país y no hubo grandes diferencias de acuerdos salariales. Sí ocurrió que hubo economías regionales que tuvieron despegues mayores. Pasó con la zona núcleo del campo, otras zonas industriales (como Córdoba). Pero ni en esos distritos hubo un descenso de la pobreza como sí en el distrito gobernado por Axel Kicillof.
Sin embargo la baja de la pobreza en los partidos del Gran Buenos aires, que pasó del 51% al 42,3% llaman la atención, siempre tomando como referencia que se mide por ingresos. En el Gobierno de Mendoza no se animan a decir que hay manipulación, ni alteración "arbitraria", pero sí aseguran que hacen un análisis fino de los datos para hallar una explicación. "No se discuten los datos de Mendoza, porque el problema es real y hay ocupación. Pero llama la atención la diferencia y el salto que hay en algunos distritos. Ante las mismas condiciones macroeconómicas, hay una diferencia enorme", explican los analistas del Gobierno. Hay distritos, como Mar del Plata, donde el descenso de la pobreza fue aún mayor.
En la comparación nacional, Mendoza queda expuesta. Según el Indec, toman dos los 31 aglomerados urbanos la pobreza bajó del 42% en 2020, al 37,3% a fines del año pasado. La indigencia también bajó dos puntos: del 10,5% al 8,2%. En ambos casos se toman los ingresos y no la calidad de vida o el empleo. Allí juegan un rol clave los planes de asistencia alimentaria, de emergencia y planes sociales, que ayudan a engrosar el dinero percibido más allá de la situación laboral.