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El PRO ya tiene candidato en la provincia de Buenos Aires y espera a los radicales

Más allá de la posible separación de la fecha electoral entre la Provincia y la Nación, en Buenos Aires, Diego Santilli ya es el candidato del PRO en el territorio y así lo hace ver. Confían en convencer, en 12 meses, a los libertarios de ir Juntos y no sufrir con los radicales en el intento.

Desde el día que ganó las PASO y lo ratificó dos meses después en la general, Diego Santilli quedó constituido como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires por Juntos, y en particular por el PRO, a pesar que algunos intendentes y Cristian Ritondo planteen que esto no es lo que se habló en su momento.

Sin embargo, el no haber sido determinante en su "apoderamiento territorial" sembró dudas que otros interpretaron como dejadez, tal cual sucedió con el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, quien ya está hablando como precandidato a pesar de haber sido el propio Santilli quien le designara el rol de jefe de campaña, primero, y de vocero de las pretensiones del PRO con las autoridades bonaerenses, después, hecho que fue también consensuado con los otros intendentes y el presidente partidario, Jorge Macri

Tras un principio de año que lo alejó de la hiper actividad observada en la campaña, producto de las vacaciones que se tomó y del covid que se agarró, Santilli intensificó sus presencias en toda la provincia de Buenos Aires y en el Conurbano en particular, con encuentros organizados en Berazategui, Tigre, Hurlingham, Ituzaingó, General San Martín y Malvinas Argentinas, entre otras localidades. 

Algunos que dudan de su decisión final, vinculada en gran parte a la suerte de Horacio Rodríguez Larreta y su proyecto presidencial, salieron a instalar su figura, además de Grindetti y el presidente del bloque PRO de la Cámara de Diputados provincial, Ritondo, que ya mandó a realizar pintadas con su nombre en toda la Provincia. El otro que lo hizo más "sugerente, pero no directo", fue el intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, quien muestra su rol de periodista y conductor con carteles describiendo al Conurbano como una "Tierra de Oportunidades".

Impetuoso, Ritondo se juntó con Alex Campbell, quien quedó casi en soledad en el armado político de la Territorial, proyecto iniciado bajo el amparo de la ya no bonaerense María Eugenia Vidal. A diferencia de Jorge Macri, quien oficializa cada vez más su rol porteño, la ex gobernadora no tiene un intendente que le responda del otro lado de la General Paz.

Así, la campaña de Santilli comienza de nuevo a carretear para, dentro de un mes, tomar vuelo definitivamente. "Falta mucho, todo es posible, pero lo único claro es que el que ganó en la anterior elección es él y vamos a recuperar y acrecentar la relación con la gente", dicen entre sus íntimos. 

"Él no tiene que explicar que es candidato. Compitió, ganó, demuestra vocación y tiene conocimiento de la gestión después de ser el hombre de mayor confianza de un fanático como Rodríguez Larreta. El resto es lógico que salga a pintar paredes, armar reuniones y decir que quieren ser. Santilli no lo necesita. Es directamente", dice, sin repetir y sin soplar, todo su equipo de campaña.

Mientras esto se observa en el PRO, en el radicalismo aún no hay una postura unificada. Es más, salvo Joaquín De la Torre, que es aliado, no radical, no hay candidato para colocar en góndola. La única duda radica en saber si Gustavo Posse saldrá de esa fortificación política que tiene en San Isidro para lanzarse a la Provincia o si termina emparentando su nombre, en la misma boleta, con la de Santilli.

Mientras tanto, otros hablan de repetir el "éxito" que tuvieron en 2015 al sumar al radicalismo provincial oficial, en este caso, de la mano del presidente del interbloque, Maximiliano Abad. Posse y Abad parece que volvieron a hablar después de mucho tiempo, con la excusa de la ley que determinó una reelección más para los intendentes. 

Todas estas apreciaciones, elucubraciones y proyectos terminan con un dato de la realidad. Si o si Juntos debe tener en su interior, o convencerlos, a los libertarios de José Luis Espert y Javier Milei en su proyecto provincial. Aquí, a diferencia de la Ciudad y la Nación, no hay ballotage, se gana por un solo voto de diferencia en la "muerte súbita" que es la elección general. 

Si los libertarios tienen una boleta propia por fuera de Juntos, los márgenes de victoria se le reduce al frente opositor porque sucumbirían contra el Frente de Todos si éste mantiene la unidad. En ese caso, el oficialismo también tiene la posibilidad de mantener la llama de la esperanza en varios municipios claves.

En este último contexto es que toma fuerza una hipotética candidatura bonaerense de Patricia Bullrich, por más que ella haya dicho taxativamente que no. Hasta ahora, la presidenta del PRO nacional impulsa al intendente de Capitán Sarmiento, Javier Iguacel, o en su defecto, a Grindetti.

Por su parte, la llegada de los libertarios fracturaría Juntos. Los radicales, y Elisa Carrió dicen que es una barrera infranqueable para ellos. Facundo Manes se iría espantado, inclusive de participar en una PASO en esas condiciones.