El PJ mendocino busca afianzar una “burbuja” de unidad ante la interna del Frente de Todos
La interna en el Frente de Todos entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora entró en ebullición esta semana, luego de la votación dividida en el Congreso del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La crisis del oficialismo es seguida con atención y preocupación desde el peronismo mendocino que, según reconocen, apuesta a afianzar una “burbuja” de unidad local ante la amenaza de una eventual ruptura nacional.
“La unidad del peronismo de Mendoza está en jaque frente a lo que pase a nivel nacional. Vamos a intentar mantener una burbuja y escaparle lo más que se pueda”, advirtió a MDZ un dirigente mendocino del Frente de Todos. "No veo un peronismo con ansias de dividirse. No estoy viendo ánimos de que haya una ruptura", manifestó otro referente.
El Partido Justicialista (PJ) provincial alcanzó en el último tiempo una unidad entre sus principales corrientes internas actuales: el kirchnerismo y el peronismo “tradicional”. El primer sector lo lidera la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, quien preside el partido a nivel local, y suma en sus filas a los intendentes Fernando Ubieta (La Paz) y Flor Destéfanis (Santa Rosa), además del respaldo del armado del exvicegobernador Carlos Ciurca. El otro espacio está encabezado por los jefes comunales Emir Félix (San Rafael), Roberto Righi (Lavalle), Martín Aveiro (Tunuyán) y Matías Stevanato (Maipú).
Estos dos grupos confluyen en una mesa que integran los seis intendentes y la referente de La Cámpora en la provincia. Allí se han discutido y tomado las decisiones políticas respecto al apoyo o rechazo de alguna iniciativa del gobierno de Rodolfo Suarez y se diagraman las estrategias partidarias. Este espacio de diálogo ha seguido funcionando, aun en el contexto crisis latente en el Frente de Todos nacional. Aunque vale remarcar que los problemas de salud y la internación de Félix han complicado las determinaciones surgidas de estos encuentros.
Sin embargo, las diferencias y visiones contrapuestas están latentes. Esto quedó en evidencia en las sesiones del Congreso por el acuerdo con el FMI donde los legisladores del Frente de Todos por Mendoza votaron en forma dividida. Los diputados Adolfo Bermejo, Liliana Paponet y Eber Pérez Plaza lo hicieron a favor, mientras que en contra lo hicieron la diputada Marisa Uceda y la senadora Fernández Sagasti. A la vez que algunos intendentes manifestaron su respaldo a las negociaciones llevadas adelante por el equipo económico del presidente.
Entre los principales dirigentes del peronismo tradicional hay suma cautela y han evitado expresarse públicamente sobre la disputa nacional. Aunque algunos cuestionan que se pueda afectar desde la misma coalición la gobernabilidad de Alberto Fernández. De todas maneras, más allá de algunos malestares, la situación no ha tenido una fuerte repercusión al interior del Frente de Todos mendocino. “Ningún dirigente planteó pelea o intentó capitalizar la interna nacional”, resaltan con cierto alivio.
Lo opinión mayoritaria en las filas del PJ mendocino es que no habrá coletazos graves en la provincia, pero nadie se anima a sentenciarlo. Lo cierto es que un escenario de ruptura nacional tarde o temprano debería repercutir en posicionamientos locales.
“Todos los dirigentes van a intentar mantener la unidad en Mendoza y hacer una burbuja hasta que se solucionen los problemas en Buenos Aires”, vaticinan desde el justicialismo. Destacan que la unidad alcanzada tras el triunfo de Fernández Sagasti en las PASO del 2019 y consolidada en las elecciones partidarias del 2020 puede ser cuestionable pero que en la práctica ha marchado sin sobresaltos.
Lo cierto es que el enfrentamiento explícito entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner llega en un momento complejo para el PJ mendocino, cuando todavía se está haciendo el duelo de la dura derrota electoral del 2021. En el partido hacen hincapié en que no están en condiciones de darse el lujo de avivar una interna. “Si medimos 30 puntos y nos peleamos, vamos a dividirnos en 15 puntos. A nadie le conviene eso”, observan.
Afirman que hasta ahora el objetivo común consisten en “trabajar por encima de las disidencias y centrarse en las coincidencias”, aunque algunas de las diferencias podrían llegar a ser insalvables, como sucedió con el acuerdo con el FMI.
Lo cierto es que el principal espacio opositor provincial se encuentra atravesando un proceso de transformación. En las últimas reuniones de la mesa política se estableció la misión de sumar otros actores y dirigentes en los departamentos y mejorar la propuesta en el Gran Mendoza. Paralelamente hubo un desplazamiento de Fernández Sagasti del centro de la escena tras las legislativas del año pasado, pero no hubo un avance enérgico de ningún referente, ni siquiera de Félix, Aveiro o Righi, los tres intendentes que no tienen la posibilidad de ser reelectos en el 2023.
Por otra parte, más allá de la rispidez o desconfianza que pueda existir entre el kirchnerismo y el PJ tradicional, resaltan que no hay una vocación de ninguno de los sectores por pelearse y que existe una buena relación personal entre los dirigentes.
"Siempre mantener la unidad requiere de un compromiso, pero la verdad que no lleva un gran esfuerzo porque hay buen vínculo entre todos. Y todos tenemos en claro que la única chance que puede tener el peronismo es manteniéndose unido", manifestó un participante de esa mesa política.
Asimismo, mientras dejaron trascender que Fernández Sagasti estuvo dialogando por teléfono con intendentes durante el fin de semana, este sábado dos referentes de ambos espacios se mostraron juntos intentando dar un mensaje de unidad. Se trató del diputado nacional Adolfo Bermejo y el senador provincial Lucas Ilardo, quien compartieron un café en Maipú y lo reflejaron en sus redes sociales.



