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Exclusivo: el acuerdo que quería el kirchnerismo con el FMI

El kirchnerismo mantendrá hacia delante su actitud crítica con respecto al acuerdo con el Fondo. Cuál era el acuerdo que reclamaba La Cámpora.
Foto: La Cámpora
Foto: La Cámpora

El Frente de Todos (FdT) está al borde de la ruptura y sólo un milagro podría sostener en el futuro la unidad de la coalición oficialista. La única alternativa posible, según los propios, es algún tipo de estabilidad endeble que lleve al Gobierno a una supervivencia política; al menos hasta el segundo semestre del año que viene cuando retorne el período electoral. Allí habría algún tipo de interna que resolvería el conflicto entre albertistas y kirchneristas (para definirlos de algún modo), y la alianza oficialista decidiría en esos momentos cómo continuar. Si continúa. Y esto en el mejor de los casos.

La hipótesis principal en estos tiempos es de simplemente una coexistencia pacífica, sin garantías de éxito. El principal problema que hizo estallar al oficialismo fue el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), aprobado por el directorio del organismo y que desde el lunes regirá la vida económica argentina. Y que, mal que mal, es lo más parecido a un programa económico mostrado en todos estos tiempos de gestión de FdT. El problema es que mientras Facilidades Extendidas sea el programa económico oficial, no habrá alternativas para que esa coexistencia tenga buenos resultados. Por una simple razón: para el kirchnerismo (y todos los frentes que lo integran), la misma aplicación del programa del Fondo es una claudicación insoportable y la garantía de perder las elecciones el año próximo.

Desde el ala dura del oficialismo, no habrá aceptación futura de una sola medida que se emparente con el Facilidades Extendidas; algo difícil de administrar para Alberto Fernández cuando muchas de las reparticiones que serán fiscalizadas cada trimestre por los enviados del FMI están manejadas directamente por La Cámpora, enemiga declarada del Fondo y sus circunstancias.

La posición la dejó ayer en blanco sobre negro la senadora por la provincia de Buenos Aires Juliana Di Tullio que blanqueó por primera vez con precisión cuál es el enojo kirchnerista ante el acuerdo. "Nuestra propuesta nunca fue no pagar. Mi jefa política, que es Cristina, es una pagadora serial. Jamás estuvo eso en nuestros cálculos. Ni defaultear la deuda, que es imposible hacerlo con el FMI", pero responsabilizó por la pelea a Martín Guzmán por el supuesto hermetismo (negado desde el Palacio de Hacienda" durante las negociaciones. "Teníamos la ventanilla de discusión en el ministro de Economía, que nos planteó durante dos años ir para un lado, con el que acodábamos, y terminamos yendo para otro", dijo la senadora, explicando por primera vez en público lo que terminaría enojando al ala dura del hasta ahora oficialismo.

La pregunta que surge es ¿tenía el kirchnerismo, o más específicamente La Cámpora, un plan alternativo al que siguió y negoció Guzmán?. Sí. Y, en líneas generales, era el siguiente.

*Nunca se renegaba de cerrar un acuerdo con el FMI, dado que la deuda era con ese organismo y se mantenía el criterio de reconocer la toma del pasivo como un acto de un Gobierno constitucional. Sin embargo se le reclamaba al Fondo que diferenciara el reconocimiento de la deuda legítima de la ilegítima tomada en el Stand By del 2018. La primera esta formada por el monto exacto que le hubiera correspondido a la Argentina por su participación en el organismo, y la que no debería haber superado los US$20.000 millones. Por este dinero Argentina y el Fondo podrían haber negociado un Facilidades Extendidas con las condiciones que el organismo impusiera, y que forman parte del acuerdo que se aprobará hoy en Washington. El resto del pasivo, unos 24.700 millones, no deberían haber formado parte del Stand By, y, en consecuencia, sería deuda ilegítima. Y por esto, debería haberse negociado por separado y en "condiciones especiales" y diferentes a un clásico Facilidades Extendidas.

*Esas "condiciones especiales" eran puntuales y mensurables. Se reclamaba un plan de pagos a más de 10 años (en lo posible 20), una tasa de interés especial de 1,05% (no el 4,05% que se le cobra a los países deudores recalcitrantes como Argentina), sin misiones de control trimestrales y, obviamente, sin ningún tipo de reclamo de ajustes monetarios, cambiarios y mucho menos fiscales.

*Finalmente, pero fundamental y más importante que lo anterior, se le exigía al organismo que reconozca pública, abierta y explícitamente, sin dar lugar a grises en las interpretaciones, la culpabilidad judicial por haberle otorgado ese crédito a Mauricio Macri. Que en ese acto se confirme en algún documento con el sello del FMI que se le brindó el dinero por cuestiones electorales para que se mantenga en el cargo y no vuelva el kirchnerismo al poder, y que se reconozca que se le dieron dólares a la Argentina no para pagar deuda sino para financiar una supuesta "fuga" de divisas a tenedores de pesos; algo que está prohibido por el estatuto del organismo. En consecuencia, el FMI debería luego habilitar que se juzgue en Buenos Aires a todos los funcionarios que intervinieron en 2018 el otorgamiento de ese crédito y 2019 en la habilitación para usar dólares para financiar salida de depósitos; comenzando por la ex directora gerente Christine Lagarde (hoy manejando el Banco Central Europeo), el ex número dos David Lipton (que actualmente es el principal asesor de la secretaria del Tesoro Janet Yellen y el ex director gerente para el Hemisferio Occidental Alejandro Werner quién trabaja en estos tiempos como analista y conferencista privado en el Hemisferio Norte. Según el kirchnerismo los tres deberían declararse culpables y venir a declarar a Comodoro Py.

Es verdad que La Cámpora exigía mucho. También es cierto que nada de lo que reclamaba se dio en el Facilidades Extendidas que hoy se aprueba en Washington.