La oposición, sin acuerdos, sin respeto y con una ruptura que puede llegar antes de fin de año
"No podemos dejar que nos lleven puesto de nuevo... Nos tuvimos que bancar que buena parte del electorado creyera que éramos lo mismo que el PRO y su política de ajuste neoliberal... Ahora no vamos a pasar más ninguna" le dijo a MDZ uno de los referentes y operadores más cercanos al gobernador jujeño Gerardo Morales.
El jujeño, quien reaccionó más que enojado contra Mauricio Macri por haber expresado que las recetas económicas de Raúl Alfonsín habían fracasado, que Leandro N. Alem era un liberal como él y que Carlos Menem había sido un gran presidente porque había trabajado en la pacificación de los argentinos, es uno de los que más habitualmente lo cruza por su pensamiento político. No lo dice, pero también sugiere que parte de la plata tomada al FMI en 2019 no se utilizó de la manera que se debía. Se fue...
En esta, Morales no está sólo. La Coalición Cívica, al igual que pasó cuando se discutía el presupuesto y el acuerdo con el FMI, también cruzó las posturas radicales, pero en el sentido extremista, de Macri. Ahora fueron Mariana Zuvic y Juan Carlos López quienes recordaron que "volaron un pueblo (Río Tercero) para encubrir la venta de armas a Ecuador y Croacia" y fue el presidente Menem también el que empezó con la degradación institucional que también nos impide crecer".
Tanto Elisa Carrió como Morales, Facundo Manes y Horacio Rodríguez Larreta observaron en las últimas charlas que tuvieron con el ex presidente que pretendía que "todo estallara. Que no hubiera ni presupuesto ni acuerdo. Que fuera tal el caos que la gente se diera cuenta que sin un ajuste bruto nada cierra. El tema es que cuando dos elefantes se pelean, lo primero que pierden son los que están abajo", dijo uno de los que participó del zoom de uno de los últimos zoom.
Días atrás, en una charla con algunos referentes del espacio, entre los que había peronistas, radicales y dos legisladores del PRO, uno de ellos planteó que, en caso que se fracturara el Frente de Todos, habría cuatro espacios políticos que terminarían representando al actual oficialismo y a Juntos por el cambio. "Un peronismo moderado, el radicalismo, el PRO más Milei y Espert y kirchnerismo duro". Todos callaron.
El momento que vive la oposición no ayuda a una sociedad ya aturdida y angustiada por la crisis que atraviesa el oficialismo. Sus dirigentes no pueden contenerse a pesar de las reuniones vía zoom, encuentros personales o armados de mesas que, como cuando fueron gobierno, nunca funcionan. No tienen poder decisorio ni les prohíbe declarar sobre cuestiones que puedan provocar nuevas tensiones internas.
Desde dolarizar hasta tener un estado más robusto, o tal cual lo tenemos hoy, en el medio hay un amplísimo abanico de situaciones políticas, productivas y económicas que Juntos no podrá resolver, inevitablemente, de acá hasta la fecha electoral. No hay manera de unificar criterios mínimos sin desembocar en la ruptura.
"Tenemos todo este año para hacerlo... Debemos llegar a Octubre remarcando nuestras posturas para después conciliar pero desde un lugar claro y preciso... No podemos volver al poder para hacer lo mismo que hicimos antes o repetir los fracaso de los que están", manifiestan a coro los radicales que, por primera vez, creen que tienen una chance de volver a la Presidencia de la Nación luego de 20 años.
En el PRO, no sienten lo mismo. Pero sí reconocen que la política de "lado a lado" dispuesta por Horacio Rodríguez Larreta el año pasado le permitió al radicalismo volver a ser y ponerse en pie de igualdad dentro del frente opositor. "Si hubiéramos consensuado una lista con los radicales en la Provincia como lo veníamos haciendo, esto no pasaba... Pero Horacio creyó que era el momento de sacarse de encima la sombra de Mauricio y decidió jugar fuerte en los dos lados. Ganó, pero tuvo un costo grandísimo".
"Ese costo fue que los radicales crecieran con un outsider como Facundo Manes, que de la nada consiguió el 40% de los votos nuestros en la Provincia y de ahí en más creyeran que podían ganarnos. Encima, no se pudo deshacer de Macri porque él sigue regulando todo el espacio", le explicó a MDZ un intendente que estuvo los otros días en la juntada organizada en El Palomar por los jefes comunales PRO.
Morales y Rodríguez Larreta coinciden mucho más que lo que se sabe y a ambos les molesta lo mismo. El protagonismo del ex presidente de Cambiemos dentro del espacio. Lo ven tan traumático como la influencia que ejerce Cristina Fernández de Kirchner del otro lado.
"Dudo que Mauricio crea que puede volver a ser presidente... Pero lo único que pretende es que no le falten el respeto ni lo tiren por la ventana. Tiene su voto duro y si antes no le gustaba la política ahora lo apasiona", dijo la misma fuente que siente que la pelea entre el jefe de gobierno porteño y su antecesor y ex presidente se zanjará sin demasiados problemas, lo mismo la pretensión de Patricia Bullrich.
Sin embargo, ella se ve a si misma en otra dimensión. Trabaja para tener una diferencia aún mayor a la que tiene hoy en proyección de votos con Rodríguez Larreta y, en caso de llegar a su número mágico del 10% por encima del alcalde, imponer otras condiciones.