Máximo vs. Cafiero: el vacío que quedará tras la elección del domingo
Es muy probable que Santiago Cafiero pierda en los dos distritos que juega su pellejo proponiendo a dos candidatos que se referencian en él: General Pueyrredón y San Isidro. En las otras localidades donde se dirimen la futura conducción del PJ bonaerense, como San Miguel y Tres de Febrero, no hay referencias directas con la crisis y grieta interna que atraviesa el oficialismo del Frente de Todos.
En el 90% de los municipios habrá lista única. Lo cual no representa, unidad, tal cual queda reflejado en la crisis del oficialismo. Afortunadamente para todos los que eligieron ahorrar plata y esfuerzo la Junta Electoral dispuso que sólo con la presentación de la lista y la ratificación por parte de los apoderados no tendrán que abrirse escuelas ni rentar remises. Ergo, nadie podrá disponer de un dato estadístico sobre cuántos peronistas participan de la puja electoral en esas localidades. Una tranquilidad para todos y todas.
Sin embargo, los intendentes, salvo Partido de la Costa como excepción más importante, decidieron privilegiar la unidad. No lo hicieron por amor en la mayoría de los casos, sino porque no tenía sentido. Esta elección no define nada, y hasta podría provocar un verdadero dolor de cabeza para los que salieran perdedores.
En General Pueyrredón, como así se dice al municipio que contiene a Mar del Plata, la titular de la Anses, la camporista Fernanda Raverta, armó una lista para enfrentar al histórico dirigente local y director del Correo Argentino, Mariano Indart, quien sigue cultivando su amistad con Daniel Scioli.
Al igual que en San Isidro, donde La Cámpora se juntó con la familia política de Sergio Massa para enfrentar a los amigos de Cafiero, en la costa Lucas Fiorini, antiguo referente del Frente Renovador, se sumó a la lista que encabeza el aliado de Raverta, Eduardo Cóppola, del sindicato de Luz y Fuerza.
En la zona norte del conurbano, la familia Galmarini, a través de Fernando y Marcela Durrieu, se aliaron con Teresa García para disputarle la interna a los amigos locales del actual canciller y promotor del nonato albertismo.
Acá también García, amiga de Cristina Fernández de Kirchner y referente camporista, eligió a un sindicalista, José Luis Cáceres, para que los represente. Pero además consiguió, por múltiples métodos conducentes, la renuncia de seis integrantes de la lista cafierista, encabezada por la gerenta de la Anses local, Patricia Castro.
En cuanto a Tres de Febrero, la situación es diferente. Aquí se partieron los que en el ambiente se conoce como “las viudas del curtismo” ya que Alejandro Collia y Juan Debandi van en listas separadas. Y, como en ningún otro lugar, hay una tercera oferta electoral interna, representada por Horacio Alonso, alguien que fue expulsado del esquema oficial hace mucho tiempo y volvió de la mano de sus viejos amigos Sergio Massa y Eduardo Valdez.
En San Miguel, la disputa se dará entre Juan José Castro, de La Cámpora, con algún favor oficial por la enemistad que tiene el oficialismo local con Franco La Porta, actual funcionario provincial, que puso como candidata a Stella Maris "Tati" Vuillermet. La Porta, jefe de gabinete del Ministerio de Infraestructura bonaerense, no se presentó. Algún pedido del propio Máximo Kirchner a Leonardo Nardini influyó en favor de Castro.
De los 135 distritos que tiene la provincia de Buenos Aires, sólo en 11 habrá elecciones internas, con lo cual nunca se sabrá si hay público peronista. Los dirigentes que participan en todas las localidades están haciendo tremendos esfuerzos para encontrar a los afiliados en los domicilios que figuran en el padrón.
Como en toda la actividad política, en estas ocasiones triunfan siempre quien más estructura económica tiene. Y esta se da por los cargos que ocupan los distintos candidatos, los "padrinos" y las ayudas que pueden recibir. Cada remis costará $15000 la jornada, promedio, y cada planilla completa variará entre $10.000 o $20.000 según las cantidad de personas que, comprobadas, el "puntero" llevó a votar.