Feletti se plantó y dice que no es responsable por la inflación
Roberto Feletti se plantó. El secretario de Comercio Interior fijó ayer públicamente su posición dentro de las filas de las huestes oficialistas que combaten en la "guerra contra la Inflación", aclarando un concepto clave: él es el responsable de algunas (no todas) de las batallas microeconómicas. Pero indicó que las macroeconómicas (las más importantes) no son su área de trabajo. Y, en consecuencia, tampoco puede ser juzgado por ellas. Profundizando un poco más el concepto, Feletti aclaró dentro y fuera del Ejecutivo, que su tarea es negociar, discutir y finalmente armar canastas básicas de alimentos, bebidas y productos de consumo pasivo para, según sus palabras, "defender la mesa de los argentinos"; y, de paso, señalar a los privados que no ayuden a lograr este objetivo.
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Siguiendo el razonamiento, el éxito o el fracaso de su gestión debe ser analizada en el hecho de lograr o no cerrar estas negociaciones y aplicar, o no, sanciones a las empresas díscolas. Sin embargo, apuntó indirectamente a las tareas que deben ser cumplidas en otras áreas del gobierno, mas responsables que la secretaría que el comanda con mano dura, como las verdaderas claves para el éxito en la lucha por el alza de los precios. Según Feletti, mas importante que su gestión, es la de establecer equilibrios macroeconómicos básicos entre las políticas fiscal, monetaria, cambiaria y macro en general; que analizar detenidamente una canasta de precios de productos importantes.
Ante el público, este mensaje pasó casi desapercibido ayer ante el gran público, en la conferencia de prensa en la que el funcionario anunció la nueva canasta para comercios de cercanía, explicó parte del funcionamiento del nuevo fideicomiso del trigo y denunció a unas 10 empresas por no ser colaborativas. Quedó flotando en el aire público la frase sobre que todo se trata de “un ataque especulativo de los que quieren comprarse departamentos en Miami y más 4x4"; junto con la respuesta de la la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), que rechazó las acusaciones de la Secretaría de Comercio Interior asegurando que "lejos de continuar con el espíritu de diálogo de las reuniones que tuvieron lugar esta semana, se ha dejado en evidencia la insistencia por mostrar a la industria de alimentos y bebidas como única culpable, a pesar de que el mismo Gobierno reconozca a la inflación como un fenómeno multicausal".
Sin embargo, dentro del Ejecutivo (y fuera de él dentro de la coalición oficialista), quedó en claro el mensaje del secretario de Comercio Interior. Concretamente, y según la visión de un integrante del equipo del funcionario, "basta de decir que fracasa el Plan Feletti"; ya que "el éxito de la inflación es tener un plan económico coherente y creíble que cambie las expectativas, algo que no pasa por la calle Roca sino cerca de la Plaza de Mayo", en referencia a la diagonal Roca de CABA donde tiene la sede la secretaría. Cerca de la Plaza de Mayo se encuentra la Casa Rosada, el Palacio de Hacienda y, un poco más allá, el Banco Central.
Feletti también hizo un llamado al kirchnerismo, especialmente al de la línea dura. El secretario le dejó en claro a los reclamantes de medidas más extremas, que estas pueden o no ser aplicadas, pero que hay que dejar en claro que la posibilidad cierta de bajar los índices de inflación no dependen de una ley de abastecimiento o etiquetado; sino de políticas macroeconómicas coherentes y creíbles; incluyendo decisiones sobre temas fiscales, cambiarios y monetarios; un mundo donde muchos de los dirigentes cercanos a la vicepresidenta directamente ignoras y descartan como alternativa de análisis. Básicamente Feletti es un macroeconomista; y sabe que sus canastas y acuerdos pueden naufragar si desde otras áreas del oficialismo no hay planes económicos profundos, concretos, serios y, fundamentalmente, con apoyo político.
Todo esto forma parte de la nueva grieta que aparece en el oficialismo, y que fue adelantada en estas líneas. Terminada la grieta interna del Frente de Todos (FdT) por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), llegó el momento de los debates internos sobre cómo bajar la inflación. O, dicho de otra manera, cómo encarar la nueva guerra declarada por el presidente. Por un lado militan los halcones, que reclaman la suba de las retenciones a las exportaciones, pero no sólo para la harina y el aceite de soja (dispuestas desde hoy), sino además al trigo, maíz e incluso la soja; por ley, o por la fuerza. También defienden la aplicación pura y dura de la ley de Desabastecimiento, la reglamentación de la ley de etiquetado y la ejecución sin más demora de la ley de góndolas y critican a Alberto Fernández por el freno en el avance con estas armas, y la relacionan con otra muestra más de la falta de acción del titular del Ejecutivo.
Enfrente se encuentran las palomas, que creen en el dialogo y la negociación de un acuerdo político y social de largo alcance. Ayer Feletti, de alguna manera, dejó en claro que para su visión, los dos pueden estar equivocados.


