Sin estrategia, el Frente de Todos ruega por una muerte súbita
Sucedió hace unas semanas en un importante distrito del conurbano bonaerense, donde por primera vez en mucho tiempo el intendente aceptó que podían cambiar las cosas. Por eso aceptó la sugerencia de un aliado importante de su distrito para que se conociera con el principal competidor que propondrá Juntos en las próximas elecciones.
Si bien todos los actores involucrados se conocían con anterioridad, nunca habían tenido la necesidad de interiorizar un poco más sobre sus respectivas vidas y proyectos políticos. Así, durante casi dos horas, en un reservado de uno de los nuevos locales gastronómicos que se están abriendo en el noroeste bonaerense, se pusieron algunas metas comunes para que el distrito no se vea involucrado en una "guerra" política desacostumbrada.
Los comensales se comprometieron a no dar ninguna batalla personal ni utilizar golpes bajos para progresar en su carrera. Uno para mantenerse, el otro para llegar. Y también se dieron ciertas garantías de acompañamientos en proyectos vitales en caso que sea necesaria la complacencia de los concejales que cada uno conduce ahora y en el futuro. Un verdadero pacto de caballeros que nadie sabe si se podrá cumplir.
Mientras esto sucede, otro jefe comunal se sincera y pide que "el conflicto se desate ya. Así no se puede seguir. A lo sumo, en dos meses se tienen que poner de acuerdo de nuevo o romper definitivamente". Amigo de uno de los funcionarios nacionales que trabaja para el nonato albertismo, también relativiza la tranquilidad que puede traer una nueva tregua. "Todos los días te ponen otra condición y de nuevo estamos al borde de la ruptura... Por eso, que se pudra y después veremos", se convence sin perder su calma habitual.
También, por primera vez en mucho tiempo, este intendente habla de peronismo a secas. Antes prefería utilizar la palabra "nosotros" y hasta en privado utilizaba el idioma inclusivo. Ya no. Ahora hasta acepta que en el PRO las ideas que dominan son las del conservadurismo liberal pero que "hay muchos peronistas como Rodríguez Larreta, Diego Santili o Cristian Ritondo".
El hartazgo y las dudas de la mayoría solo es interrumpida con la negación de otros. En el peronismo kirchnerista del Frente de Todos conviven hoy quienes prefieren que la ruptura sea ya, como muchos camporistas que conducen municipios de manera interina, como otros que quieren sacarse de encima la "molestia" de acordar con gente con la que ya no la une nada. Otros, en tanto, siguen como si no pasara nada y sólo miran el paisaje desde lejos.
Mientras tanto, el frentetodismo se ha transformado en un completo mapa de la desconfianza. Al inicio de esta semana, en Tigre, Julio Zamora se vio "sorprendido" por la visita de un ministro nacional luego de dos años. Fue Jorge Ferraresi, de Vivienda y Hábitat, quien fue hasta Tigre para anunciar una serie de proyectos. Es que para no pelearse con Sergio Massa, la mayoría prefiere recibirlo casi a escondidas al jefe comunal, que sin embargo no se queja. Está recibiendo proyectos como nunca antes.
Vicepresidente de Instituto Patria, sabe perfectamente que el humor de la vicepresidenta no es el mejor. Todo lo contrario. No sólo porque se lo hizo saber personalmente, sino porque no duda en transmitírselo a cuanta persona se le acerca.
Hoy por hoy hay tres o cuatro subgrupos de intendentes que tratan de mantener la cohesión interna pero que ya dejan en claro que esto no puede seguir así. Unos defienden a Máximo Kirchner y su madre por la "coherencia" y el derecho que le asiste por su decisión de armar el Frente de Todos. Hasta su renuncia, nadie lo criticaba personalmente, pero luego de esa postura y la carta que presentó ya varios los critican abiertamente.
Es en este lote que se manifiestan los que ya consideran que el peronismo es algo preexistente al kirchnerismo y es lo que debe ser revalorizado. Luego, hay islas como los surgidos desde movimientos sociales, fuerzas adherentes y vecinalistas y, por último, los "históricos" que zigzaguean según vean la oportunidad de crecer, como Ezeiza, Berazategui, Florencio Varela o José C. Paz, que aún no consiguió encontrar ni a los traidores de 2009 o los nuevos del 2022.