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Se calienta la interna del PJ, con el albertismo en retirada

San Isidro es el epicentro de una interna del peronismo local que todos los días da una sorpresa. Seis candidatos de la lista que apadrina Santiago Cafiero renunciaron a los cargos para los cuales iban a competir, incluido su apoderado. La familia Galmarini y Teresa García desafían al canciller.
Foto: Prensa Diputados
Foto: Prensa Diputados

La interna radical de San Isidro, en la que compiten la familia política de Sergio Massaaliados con la senadora ultra k Teresa García, contra la lista que apadrina Santiago Cafiero, tuvo hoy una novedad de relevancia al producirse una renuncia masiva de seis integrantes de la lista 6 que lleva como candidata a presidente del consejo de partido a Patricia Castro, quien competirá contra el secretario general de la CGT zona norte, José Luis Castro.

En el entorno de los desertores, la explicación fue que no encuentran "condiciones mínimas para trabajar" y se quejan de la conducción de Castro, quien al igual que la mayoría de los integrantes de esa lista cumplen funciones en el ANSES, Enacom y otros organismos públicos. 

"Los pibes quieren ganarse un mango, y no lo ven a Santiago teniendo esa voluntad... al final, pasa lo que pasa siempre, ante la primera respuesta del otro lado se hacen los ofendidos y te arman un lío bárbaro", le dijo a MDZ un conocedor del funcionamiento de las internas y las realidades conducentes que las mueven. 

"Es una interna que no define nada... es vergonzoso que el peronismo de San Isidro, que no ganó jamás en medio siglo, no haya podido unificar criterio para llenar 56 casilleros", graficó la misma fuente que, además, prefirió dejar pasar todas las ofertas recibidas. "No puede ser que la mano derecha de Alberto Fernández (Cafiero), la familia política de Massa (Galmarini - Durrieu) y la presidenta del bloque del Frente de Todos en el Senado bonaerense no puedan acordar y gasten un montón de plata en esta interna", agregó. 

A los efectos prácticos, la renuncia en masa de la Secretaría Administrativa y de Actas, Marcela Gómez; a la Secretaría de la Mujer, Viviana Scheneider; a vocal Marcela Catena y a congresales Amelia Ayala y Roberto Carballo, este último también apoderado de la lista en cuestión. Además de los candidatos a congresales suplentes Alejandra Olivera y Eduardo Cornú fue un desaire a Cafiero, en estos momentos de viaje por medio oriente. 

Tampoco sirvieron de mucho los operadores que dejó en el distrito, el actual presidente partidario, Fabián Brest, y Juan Ottavis."Si juegan así en el lugar que tienen que dar el ejemplo, qué les queda para otros lugares donde delegan la franquicia del albertismo", expresó un viejo conocedor de las impericias del cafierismo local. 

La puja por las internas están tomando una dimensión desconocida en otras localidades como Mar del Plata y Tres de Febrero, la única localidad que tiene tres pretendientes para reemplazar a Hugo Curto como conductor partidario. Aún resuena la frase del ex intendente y presidente de la junta electoral por más de tres décadas contra La Cámpora y que algunos de sus candidatos pretenden explicar en que fue un "enojo circunstancial" cuando la verdad representa el hartazgo de la vieja dirigencia sobre muchos de los seguidores de Máximo Kirchner.  

En todos lados hay una misma problemática. La inexistencia de los afiliados. En algunos casos porque, efectivamente, no viven más donde aparece como domicilio consignado en el padrón, y en otras circunstancias porque no quieren ir a votar, enojados por la situación actual. 

Es aquí donde aparece el poderío de remises y llenado de planillas para que, con los datos supuestamente fehacientes, los referentes vayan a buscar a sus votantes. $5.000 pesos promedio por remis y $20.000 por planilla llenas de supuestos votantes son las cifras que se manejan para lo que se supone tendrá un 20% como máximo de afiliados dispuestos a ir a votar. 

Es decir, en caso que haya 18.000 afiliados, una interna se gana consiguiendo no más de 1800 votos, algo insignificante en distritos de más de 300.000 habitantes como los del conurbano bonaerense. Es que las organizaciones sociales, y las nuevas agrupaciones que se sumaron al Frente de Todos no necesitaron pasar por el PJ para llegar al poder.