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El kirchnerismo o Alberto Fernández: ¿quién manda ahora en Argentina?

Después de la votación en Diputados, donde Alberto Fernández logró la aprobación del acuerdo con el FMI gracias a la oposición y no al kirchnerismo, Paulino Rodrigues analizó cómo quedó la escena política argentina.
Alberto Fernández estuvo con Cristina Fernández de Kirchner en el inicio de sesiones ordinarias, el pasado 1 de marzo. Foto: Telam
Alberto Fernández estuvo con Cristina Fernández de Kirchner en el inicio de sesiones ordinarias, el pasado 1 de marzo. Foto: Telam

El acuerdo con el FMI impulsado por Martín Guzmán y respaldado por Alberto Fernández logró, este viernes a la madrugada, la aprobación en Diputados gracias a Juntos por el Cambio. El kirchnerismo le dijo "no" a su propio presidente con 37 votos negativos y 13 abstenciones. El politólogo Paulino Rodrigues analizó el escenario político a partir de ese gesto dentro de la coalición.

Consultado primero sobre qué opina del video que publicó Cristina Fernández de Kirchner en relación a los ataques de ayer a su despacho y al propio acuerdo con el FMI, Paulino Rodrigues respondió: "No acompaña. En la de mínima, si tuviera que desempatar se abstendría, como lo hicieron 13 de los legisladores del Frente de Todos, y en la de máxima, estaría dentro del bloque de los 28 diputados que rechazaron el acuerdo". 

Para el politólogo, la sesión de ayer en el Congreso indica que "es fuerte lo que ha pasado, no sólo es La Cámpora sino la transversalidad kirchnerismo, la que se expresó el día previo a los desmanes de ayer, incluyendo -entre otros- a Pablo Moyano, que no movilizó ni acompañó. Tampoco tiró piedras, pese a que aplaudió al presidente en el acto de inauguración de sesiones ordinarias pero fue el único que no aplaudió cuando Alberto Fernández se refirió al acuerdo con el FMI. Mientras que Héctor Daher sí lo hizo. Él mismo que fue a justificar y respaldar el acuerdo a la Cámara de Diputados. Está claro que acá hay escisiones muy profundas. El Frente de Todos juntó 77 diputados de 118".

Rodrigues enfatizó en que el acuerdo se logró por el voto mayoritario de Juntos por el Cambio, "con lo cual no había ley posible sin la oposición y, es más, al Frente de Todos le faltaron en términos de los 119 de bloque 41 personas que no acompañaron por abstención o voto en contra, pero en un bloque donde requerían 10 o 12 votos adicionales para poder validar la ley. O sea que ahora quedan las mayorías más resentidas aún".

¿De aquí en adelante qué pasará?: "Ahora hay un Gobierno trimestral, que se repensará cada 3 meses. A propósito de las revisiones, que pacta paritarias trimestrales, que tiene una ruta de hoja económica trimestral, sin mediano y largo plazo, con un ministro de Economía que el presidente dice querer respaldar, porque si lo tocan a él es como tocarlo a Alberto Fernández, pero que ha quedado debilitado y veremos cuál será su futuro. Y con un kirchnerismo que, sin poder hacer los cambios que quiere a la política económica, logra con este gesto desmarcarse lo suficiente como para parecer distinto, ya para el tramo final de un gobierno que es de transición, en principio".

"Estamos en una coctelera muy compleja porque hay un estrés por dentro y por fuera del sistema político y de la toma de decisiones en Argentina adicional al estrés habitual de las decisiones que sistémicamente Argentina tiene, casi como método de obstáculo permanente. Entonces, francamente es muy complejo", enfatizó el columnista.

Además, "con un costo político alto que suponemos que pagó Alberto Fernández para sacar este proyecto. También la oposición paga sus costos, porque en la negativa se juntaron La Cámpora, las expresiones más radicalizadas del kirchnerismo, pero al mismo tiempo los libertarios y la izquierda. O sea, se unieron los polos en esta discusión. Y me atrevo a decir que si la idea de Juntos no hubiera sido dar la imagen de unidad, en oposición a la escisión dentro del Frente de Todos, creo que una parte importante del PRO y algunos radicales no habrían acompañado este acuerdo".

¿Cómo queda Martín Guzmán? "Respaldado por Alberto Fernández y al mismo tiempo debilitado porque él no representa la suficiente garantía para la toma de decisiones dentro del Gobierno. Para grandes negocios el empresario pregunta 'quién manda' y va a hablar con él. En Argentina, ¿quién manda? Estaba difuso y sigue difuso. Esa conducción no lineal y de un presidencialismo cuanto menos limitado, en una cultura caudillesca, paternalista y presidencialista como es la argentina, no hay duda de que es un problema", finalizó Paulino Rodrigues.