El fantasma de Mameluco Villalba, el narco que intentó ser intendente de San Martín
El impacto que ha generado el escándalo de la cocaína envenenada vuelve a poner en el centro de la escena la impunidad del narcotráfico en el Gran Buenos Aires y la ausencia absoluta del Estado bonaerense, especialmente de las fuerzas policiales y de seguridad. Anoche comenzaron a circular versiones que muchos de los “tranzas” detenidos pertenecen a la banda que comandaba desde la cárcel Miguel “Mameluco” Villalba, el narco más poderoso de San Martín, que hasta amagó con ser intendente de San Martín.
Te puede interesar
La censura que opaca la Vendimia y los riesgos del nuevo rumbo
Siete testaferros, fortuna oculta, autos, propiedades, una flota de taxis y presunto instigador del crimen de Candela Sol Rodríguez. Villalba había señalado en 2019 desde el penal de Rawson: "Porque me metí en la política, fui juzgado y condenado". Ahora, también será juzgado como "partícipe necesario" en un segundo juicio que se realizará por el secuestro y asesinato de Candela hace más de una década. Pero en 2011 con total impunidad lanzó su precandidatura a jefe comunal de San Martín y prometía "trabajo, salud, educación y seguridad" desde sus afiches. Pero no pudo cumplir su sueño.
Villalba lleva años detenido, pero sigue siendo un mito en las zonas más humildes de ese distrito. Algunos creen que está fuera del negocio y otros que sostienen que maneja desde la cárcel un cartel llamado “Los Mamelucos boys” que pelea por su espacio en el territorio contra los “paraguayos de la Villa Corea” y la banda de Javier Alejandro «Rengo» Pacheco -arrestado el año pasado- la de Blas Adrián «Gordo» Gómez y Max Alí «Alicho» Alegre. Sea como fuere, lo cierto es que San Martín, el distrito del ministro Gabriel Katopodis, vuelve al centro de la escena como la “Rosario del conurbano”.
“Estamos frente a un fenómeno sin precedentes y puede ser el anticipo de una guerra sin cuartel por el manejo de la comercialización de la venta de cocaína en toda la zona norte y oeste del Gran Buenos Aires”, comentó una alta fuente policial. “No sólo nos preocupan las víctimas del envenenamiento que aún no pudimos cuantificar, además habrá que prestarle atención a la calle en los próximos días, los adictos no van a conseguir los papelitos para consumir, el precio se va a disparar y en muchas barriadas va a haber un ejército de zombies enloquecidos por el síndrome de abstinencia”, agrega un comisario de larga experiencia en la lucha contra el narco.
Un vocero de Gendarmería destacaba que lo más extraño de esta macabra movida es que “este es un negocio en el que, hasta ahora, no se jodía con la mercadería, era sagrada, siempre las diferencias se resolvían a los tiros”. Por eso no son pocos los expertos en narcotráfico consultados que pronostican el inicio de una “guerra sin control”. “Si alguien envenenó la cocaína fue para perjudicar a sus rivales, que seguramente estarán indignadas por el dinero que pierden y van a buscar la venganza”, sintetiza otra fuente policial.
¿Podrá la bonaerense anticiparse a un eventual ajuste de cuentas de los estafados?; ¿hasta dónde llega la connivencia de estos carteles con sectores policiales y judiciales?; ¿la política bonaerense sigue sin tener relación directa con los narcos? Todas preguntas temerarias de difícil respuesta o mejor dicho que abren enormes interrogantes sobre la capacidad de crecimiento del narco como factor de poder real.


