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No era coser y cantar: el órdago de Putin se mancha de sangre rusa

Por estas horas, los analistas que daban por perdida a Ucrania rehacen sus cálculos. El Gobierno ruso reconoce a través de un comunicado del Ministerio de Defensa bajas propias, heridos, y soldados tomados prisioneros. Zelinsky sorprende al mundo.

A diferencia de Cristina Elisabeth Fernández, repitiendo en un tuit la catilinaria de su admirado amigo Vladimir Putin, el mundo cierra el puño ante la invasión rusa a Ucrania, sumando sanciones de todo tipo y asilando a la Federación del mundo. Una vez más, los dichos del canciller argentino decepcionan. Mientras tanto, no hay ciudades ucranianas bajo control ruso, y se inicia un nuevo día en medio de combates cada vez más intensos.

Vladimir Putin inició una guerra contemplando los modos y los métodos propios del siglo XX. El mundo es otro. La tecnología hace su parte. Por ejemplo, los movimientos de los tanques rusos fueron advertidos a través del servicio de Google Maps, que alertó a los ciudadanos ucranianos de embotellamientos inusuales en sus rutas.

Lo cierto es que distintos analistas ya hablan de pérdidas millonarias en equipo militar. El comando ruso admitió ayer a sus muertos, heridos y prisioneros. Igor Konashenkov, portavoz del Ministerio de Defensa ruso, señaló en una rueda de prensa: "Lamentablemente, tenemos camaradas muertos y heridos" aunque sin especificar el número de bajas. No obstante, el militar ruso matizó que las pérdidas rusas "son considerablemente menores que la cantidad de nacionalistas aniquilados o de pérdidas en las Fuerzas Armadas de Ucrania". Y agregó: "Los soldados rusos están mostrando coraje en el desempeño de sus misiones de combate".

Según cita la DW la estimación contrasta con los datos ofrecidos por la parte Ucraniana, que ha asegurado haber acabado con hasta 4.300 militares rusos, reconociendo 198 muertos entre sus fuerzas. Estas cifras no han podido ser verificadas de manera independiente. Como sea, es la primera vez que Moscú reconoce bajas tras varios días diciendo que no habían perdido soldados en acciones de combate.

Hay un dato obvio: nada es como lo estimó en sus planes el autócrata ruso. El anuncio de poner en alerta el sistema nuclear, aduciendo la violencia discursiva de occidente es, cuando menos, una muestra de desesperación.

Las crudas imágenes de los muertos en combate muestran un nuevo escenario: hay un universo comunicacional en manos de la gente que torna absurdo querer retener el control de la información. En Ucrania, hasta se está usando, a nivel ciudadano, la red Grindr para ubicar a las tropas rusas, lo que es sin dudas un modo de respuesta burlona, ya que es sabido el horror que la homosexualidad provoca en el espíritu de Vladimir Putin.