Con los mismos enemigos, Alberto Fernández y Axel Kicillof no saben en quién confiar
Mientras que los escribas del presidente Alberto Fernández se esmeran por hacer un discurso que no irrite a quien tendrá a su derecha, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en las cercanías de su despacho hay otras discusiones y preocupaciones menos importantes pero tan impactantes como un mal gesto de su segunda.
La presencia de La Cámpora en la movilización convocada para acompañar al primer mandatario aún no la confirmaron, y no lo harán seguramente, porque sus integrantes no tienen ganas de estar ahí. Los intendentes en uso de licencia que apoyan su gestión y son funcionarios serán los encargados de garantizar que la Plaza de los Dos Congresos esté completa al igual que las adyacencias del edificio parlamentario. Se descuenta que desde Tucumán también llegarán varias columnas. Las dudas ahora están en el Movimiento Evita, tan amante de movilizar por cuanta excusa haya, pero por estas horas están más aplacados.
Dicen que están "desilusionados" porque finalmente no se creará el Ministerio de la Economía Social, para la cual también habían armado un organigrama especial con más de una docena de nombramientos de secretarios y directores. No prosperó. Justo uno de los principales aliados del presidente, Juan Zabaleta, viene promoviendo la suspensión de cualquier apertura que genere nuevos planes sociales y dispuso acuerdos sectoriales, actividad por actividad, para incorporar trabajadores que hoy trabajan en la economía informal a la formal.
Mientras que aún no hay confirmación alguna sobre cuándo ingresará el proyecto de entendimiento con el FMI, Germán Martínez, el nuevo presidente del bloque del Frente de Todos, y el jefe de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, ya dejaron trascender que no pueden convencer a Máximo Kirchner de cambiar de opinión y acompañar o abstenerse en la votación crucial para el gobierno.
Tan importante es para el nonato albertismo que, a pesar de los múltiples indicadores negativos y la mínima expectativa que tiene la sociedad sobre su gobierno, varios sostienen y proyectan un relanzamiento que tenga medidas de fuerte impacto en la confianza general.
Lamentablemente para los albertistas y los que no lo son pero conforman el Frente de Todos, las dudas radican, precisamente, en el presidente, su falta de conducción y sus cavilaciones. "Cristina no habla por eso. Si lo hace, aunque coincida en todo en lo que haga Alberto, que no es el caso, todos dirán que es ella la que dirige el país. Está entrampada, si dice algo será malo, y si no, también", razona un funcionario que milita en la "unidad y la paciencia".
En cuanto al discurso de Axel Kicillof, que hablará el mismo día, seguramente en horas de la tarde, por lo menos no hay discusión sobre quiénes marcharán en su apoyo. Sin un intendente que se denomine "kicillofista" o al menos un grupo de WhatsApp que lo tenga como conductor provincial entre concejales o dirigentes locales, todo se concentrará en su discurso, del que sólo trascendió que hará referencia a los proyectos para "poner de pie a la Provincia de Buenos Aires, luego de cuatro años de la pandemia macrista y los otros dos del COVID", en lo que resumen el 6x6: "Seis de destrozos y seis de reconstrucción".
El gobernador, al igual que el presidente, no tiene el gen de la conducción. Y eso lo notan los ambiciosos dirigentes bonaerenses con el que tuvo que llenar su gabinete tras la derrota de las PASO y la llegada de Martín Insaurralde a la jefatura de Gabinete y de los ministros Leonardo Nardini, en Infraestructura; Cristina Alvarez Rodríguez en Gobierno; Alberto Sileoni en Educación y el recientemente creado de Transporte, que quedó para el massista Jorge Donofrio.
La otra coincidencia que lo une a Fernández es que Kicillof también sabe que el hijo de los dos presidentes no lo quiere. Si bien no lo dijo públicamente y en ninguna reunión de agrupación alguien los escuchó, varios interlocutores le atribuyeron a él y a su socio político Insaurralde la idea de desdoblar las elecciones en la Provincia de Buenos Aires, reflotando un proyecto que estuvo a punto de ver la luz en 2019, cuando María Eugenia Vidal, con el acompañamiento de Massa y los intendentes peronistas, entre ellos Insaurralde, de Lomas de Zamora, también lo propuso para conseguir el acompañamiento de todos los que no querían seguir bajo el yugo kirchnerista.
Si se desdobla la elección, ¿sería Kicillof el elegido? Otra duda que se agrega al gran desconcierto generado por las operaciones concentradas en el frentetodismo.