El lenguaje inclusivo en el fallo de la Corte: un ministro usa la X para evitar definiciones de género
La sentencia en la que se hizo lugar parcialmente al reclamo de la reina paralela de Guaymallén y se suspendió la aplicación de la Ordenanza que había terminado con esa elección, tiene varias particularidades y una perlita lingüística.
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El fallo fue dividido. Mario Adaro y José Valerio votaron por suspender la Ordenanza y esa fue la posición mayoritaria. Omar Palermo votó en disidencia, argumentando, entre otras cosas, que la Ordenanza cuestionada no violaba normas y, sobre todo, que la decisión de terminar con la elección de la reina de la Vendimia está acorde con los nuevos tiempos, pues considera que los movimientos de mujeres han generado "modificaciones en nuestra identidad social que reconfigura de manera inexorable lo que se considera patrimonio cultural inmaterial.
"Dicho de otro modo, la cuestión no puede ser planteada en términos binarios -«patrimonio cultural versus derechos de las mujeres»- pues el enfoque de géneros resignifica fuera de toda duda el sentido del patrimonio cultural inmaterial. El único aspecto a dilucidar al tratarse el fondo de la cuestión es la determinación del alcance de esta resignificación", dice.
En su argumentación tiene, además, otro guiño. Palermo usa el llamado lenguaje inclusivo, una forma de evitar las distinciones de género en la escritura que no está avalado por la Real Academia, aunque se usa en textos académicos y por distintos sectores.
Palermo usa la X para evitar identificar un grupo con un género determinado y lo hace con los integrantes del Concejo Deliberante. "Sin adelantar opinión sobre el fondo de la cuestión, la decisión pareciera reflejar un acuerdo mayoritario de los y las concejalxs", menciona el juez.

