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Las dos obras muleto que el Gobierno lanza para ganar tiempo y las razones del "no" del PJ

El Gobierno buscará destrabar el destino de los 1023 millones de dólares de Portezuelo. Pero por las dudas prepara el anuncio de la construcción de dos represas que están en un estado embrionario aún. El PJ se niega a abrir el juego para "no dar caja".
Foto: Gobierno de Mendoza
Foto: Gobierno de Mendoza

El problema ya no es Portezuelo del Viento, sino la caja. Con la "obra del siglo" en vías de ser desestimada oficialmente, la tensión política está en el destino que podrían tener los 1.023 millones de dólares que representan un extraño problema para Mendoza. El Gobierno elabora un "plan hídrico" general y de obras en el caso de que a nivel nacional no pongan objeciones al uso distinto de los recursos y, mientras tanto, presentarán la propuesta para hacer dos diques en reemplazo de Portezuelo. Se trata de las represas Uspallata, sobre el río Mendoza, y El Baqueano, en el Diamante. Ninguno en la cuenca del Río Grande, ninguno en Malargüe y ambos con desembocadura en la cuenca del Desagüadero, donde no hay ningún consorcio de gestión. 

El camino no está allanado tampoco porque hay objeciones internas. Y de las más ásperas. El PJ, principalmente el kirchnerismo, quiere que Portezuelo se haga, se adjudique y se Suarez siga en ese camino. La razón no tiene que ver con la importancia de la obra, sino con las consecuencias que creen puede tener "liberarle" los mil millones de dólares para que la gestión de Cambia Mendoza haga obras. "Si tienen esa plata no se van más", es la extraña respuesta que dan algunos dirigentes del peronismo. El razonamiento tiene que ver con el manejo de los recursos. "La política es caja", reza una máxima de la dirigencia actual. 

La influencia que el kirchnerismo tiene a nivel nacional puede ser un obstáculo para liberar los recursos para todo uso.

Obras muleto y equipo repetido

El Baqueano y Uspallata son los dos proyectos hidroeléctricos que Rodolfo Suarez presentará como plan para reemplazar a Portezuelo del Viento. Si sigue ese camino, en el oficialismo tendrán problemas para explicar qué van a hacer en Malargüe, donde las listas de personas que se anotaron para trabajar en la represa del Río Grande ya tienen un color amarillo. Una alternativa es seguir con la promesa de que se permitirá hacer minería. 

Aunque no se sabe qué va a pasar al final del camino, ya hay algunos ganadores en todo el proceso pasado y el que se viene: las consultoras. Para Portezuelo se hicieron dos proyectos y una infinidad de estudios técnicos, geológicos, ambientales y sociales. La represa se iba a hacer aguas arriba y con trasvase al Atuel. Luego se eligió otro modelo más grande (aguas abajo) con otro formato de represa. En el medio hubo una larga lista de consultoras y estudios realizados por universidades. Ahora, se emprende el mismo camino. Ya están en marcha los procesos para que distintas consultoras realicen los estudios básicos para El Baqueano.

Hubo dos concursos que fueron adjudicados y donde aparece otro actor clave y con roles ambiguos: EMESA, la empresa provincial de energía que también tiene participación en empresas interesadas en esas obras. Por ahora los estudios se financian con un fondo que está bajo la órbita del mismo equipo del Ministerio de Economía. La gestión de EMESA tuvo mucho que ver con el proceso de Portezuelo que está al borde del fracaso y también con la gestión de IMPSA. Tanto, que la empresa provincial tiene en su conducción varios ex directivos de la quebrada empresa centenaria. Desde Pablo Magistocchi, hasta Ismael Jadur y parte del equipo que se mudó a Potasio Río Colorado. 

El modelo de concurso sería distinto al planificado para Portezuelo. Primero, llamarían a una manifestación de interés por las obras, algo similar a lo que se hizo con la represa Los Blancos (que nunca avanzó). Una vez hecho el proceso no harían una licitación para que una empresa se haga cargo de todo, sino que la parcelarían en tres o cuatro: obra civil de la represa y central, obras complementarias (rutas, etc.), turbinas y complejo hidroeléctrico y línea de alta tensión. En general calculan que cada obra puede costar alrededor de 500 millones de dólares y garantizan muchos anuncios, aunque sin poner un ladrillo. 

El plan ideal para el ejecutivo es en realidad que se liberen los fondos y poder administrar los 1.023 millones de dólares de manera más diversa. Para obras hídricas o que "estén relacionadas" con el desarrollo hídrico de manera indirecta. Irrigación tiene "para ejecutar" obras por 80 millones de dólares en seis meses y un plan general de 230 millones de dólares. Aysam algo similar, por más de 200 millones también. Los municipios podrían entrar en el juego. Todo, luego de sincerar el futuro trunco de Portezuelo.