La paz que llega a cuentagotas: el Frente de Todos busca que alguien lo conduzca
Fueron cuatro horas de "palo y palo", tal cual lo describieron tres protagonistas del encuentro que encabezó Máximo Kirchner y que aglutinó a buena parte del peronismo bonaerense menos los referentes del Frente Renovador de Sergio Massa, que no quieren ni aparecer por el Partido Justicialista provincial.
Las próximas elecciones que tiene el principal partido del Frente de Todos en la Provincia de Buenos Aires no tendrá mayores novedades. "No se elije nada trascendental", reconoció hoy uno de los más de cuarenta participantes del encuentro de ayer en La Plata entre los consejeros partidarios. Se eligen las autoridades del PJ de los 135 distritos, la mayoría bajo la conducción de los intendentes o de La Cámpora en los lugares que son oposición.
Los asistentes tuvieron la oportunidad de mostrar todas sus preocupaciones y no se guardaron las recriminaciones sobre el "internismo", la "falta de norte del Frente de Todos" y los problemas que encuentran en las gestiones nacional y provincial. También hubo quejas que se mostraron sólo como preguntas al hijo de los dos presidentes, que se mantuvo casi todo el encuentro haciendo lo que más le gusta, guardar silencio y hablar en contadas oportunidades.
-
Te puede interesar
El Gobierno oficializó la renuncia de Marcelo D'Agostino
Sin embargo, cuando la reunión ya tenía su cierre, Kirchner aprovechó para explicar y "contestarles a varios de los compañeros que todavía me recriminan o no entienden por qué renuncié a la conducción del bloque". Con calma, explicó que su postura tenía que ver con su desconfianza sobre el acuerdo alcanzado por el Gobierno nacional con el FMI, y reclamó que el espacio y su ministro, Martín Guzmán, digan "con claridad que estamos teniendo que resolver un problema impresionante que nos dejó Macri (Mauricio)".
"No rompí el bloque, no me fui y tampoco contesté a ninguna de las cosas que publicaron y mandaron a publicar", dijo, ante el silencio de todos los presentes, que no se sorprendieron cuando lo escucharon afirmar que no será candidato "ni a gobernador ni a presidente" y que su rol es que "no pierda el peronismo en las próximas elecciones".
A pesar del tiempo que se tomaron, el encuentro no permitió despejar las desconfianzas que existen y profundizan casi cotidianamente los más importantes miembros del Frente de Todos. "Y, si lo escuchas detenidamente, hasta pueden tener razón cuando expone sus fundamentos", aceptó un integrante del gobierno que no lo tiene como su referente "máximo".
"Cristina sorprendió cuando presentó su libro. Nadie lo sabía. Después, dejó boquiabiertos a todos cuando por Twitter presentó su candidato a presidente. Solo dos o tres personas lo sabíamos. También funcionó. Pero los malos y los feos somos nosotros", expresan en las cercanías del joven heredero de los dos presidentes.
Las distancias que se habían abierto en los últimos años de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner siempre están a flor de piel y se agudizan ante las permanentes crisis que se vienen sucediendo en la gestiones de la Nación y la Provincia. Las más impactantes y que influyen con mayor gravedad son las que se encierran en la dupla presidencial y que expone con firmeza Máximo Kirchner.
Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta tuvieron que esforzarse para explicar ciertos reclamos de los ahí presentes fundamentalmente vinculados al área económica. Sin embargo, hay otras diferencias que influyen en el aumento de la desconfianza y la falta dé resultados.
Martín Insaurralde, por su parte, ya no oculta su distanciamiento y falta de diálogo con Sergio Massa. A su vez, comparte la mirada crítica que tiene Kirchner sobre Axel Kicillof. Ambos creen que hay una diferencia sustancial entre los funcionarios elegidos por el gobernador en primera instancia y los que se sumaron tras las derrota de las PASO y la elección general.
El desplazado Carlos Bianco, las ministras de Trabajo, Mara Ruiz Malec y Jesica Rey, de Comunicación y Federico Thea, aún secretario general, suelen tener más información que sus colegas. La vicegobernadora Veronica Maggario no entiende cómo no le dan más manejo ni herramientas para acordar con la oposición en temas tan sensibles como la continuidad o no del procurador general, la designación de las autoridades del oficialismo y la oposición en los organismos de control y el nombramiento de los funcionarios judiciales para los juzgados que todavía están vacantes.
La preocupación de todos los presentes era la economía y ahí también se nota que la distancia que separa al expresidente del bloque de diputados nacionales con el ministro Martín Guzmán y con el presidente Alberto Fernández es imposible de acortar. El otro tema es la inseguridad.
Allí, todos los presentes coincidieron y hubo reproches para los responsables del área en la Nación y la Provincia. No pueden entender las internas y los pases de facturas que exponen Anibal Fernández y Sergio Berni. A ambos, seguramente, le sonaron los oídos por cómo les reclamaron.
En cuanto a las elecciones en sí, por estas horas, no hubo mayores novedades en la Junta Electoral provincial y no se presentaron listas de candidatos. Kirchner y los presentes aceptaron algo que el heredero no autorizó en junio del año pasado, cuando impidió las internas en la mayor parte de las localidades que conducían sus allegados.
Ahora, Tres de Febrero, Morón, Vicente López, San Isidro y en Lanús, se presume, habrá internas. Aunque pueden ser más. Sin embargo, la gran duda es Hurlingham, donde Zabaleta y Martín Rodríguez, el referente camporista de esa localidad, aún golpeado por sus vacaciones junto con Luana Volnovich, no empezaron a dialogar. El ministro de Desarrollo Social ya expuso su deseo de confrontar en las PASO de 2021.
"Todos sabemos que la unidad es fundamental. Pero dudo que se entienda la gravedad de la situación, que no da margen para peleas, discusiones y operaciones cruzadas", se resignó un intendente en uso de licencia que también, como Máximo, elige escuchar mucho más que hablar.