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Inflación: el Gobierno quiere abandonar los niveles "macristas"

Temor oficial porque el IPC se estabilice en niveles no menores al 3% mensual. Esto implicaría que se superaría el 50,9% del 2022. Se quiere volver a los datos de fines del Gobierno de CFK, con 25% interanual. El primer trimestre ya proyecta un alza de más de 12%.
Foto: Télam
Foto: Télam

El Gobierno se enfrenta a un gran temor político y económico. Que la inflación del 2022 cierre el año por arriba del 50,9% del ejercicio 2021; cuando sus expectativas originales eran que circulara, si bien no en el utópico 33% que figuraba en el fallido Presupuesto diseñado por Martín Guzmán y que fue rechazado por el Congreso, alrededor de un 40%. O, en realidad, cualquier porcentaje que se aleje del temerario resultado del 2021.

Sin embargo, los datos que hoy a las 16 horas se conocerán desde del Indec, del índice de enero 2022 traen temor en el oficialismo. Y no por el dato final del primer mes del año. Sino por la proyección para un primer trimestre que supere largamente el 10%, y se acerque peligrosamente a más de 13%. Si el promedio de incremento de los precios continúa la tendencia de diciembre (3,8%), la que se repitió en enero, y podría prevalecer en febrero; sería inevitable que el promedio mensual de los primeros tres meses del año ronden el 3,5%, con un final acumulado de más de casi 12%.

Cualquier desvío en la estructura inflacionaria en lo que queda del mes y marzo, implicaría que se supere el 13%. Y, como saben los técnicos que estudian el fenómeno inflacionario, un nivel de más de 3% en un mes, inevitablemente provoca que como cascada el piso del mes siguiente no baje del 1,5%. En consecuencia, si la tendencia de los primeros tres meses del año se confirma, podría proyectarse un primer semestre con una inflación no inferior al 25%; sólo por inercia de precios.

Si además se tiene en cuenta que se trata de un período donde comenzarán a operar los incrementos leves y tenues de las tarifas de los servicios públicos con el promedio de 20% (que igual ejercen presión sobre precios), el aumento en los combustibles y una cierta aceleración en la revalorización del dólar oficial (aún con un blue estancado); el resultado final del primer semestre podría ubicarse cerca del 30%. Si esto sucediera, y para pelear que la inflación del 2022 no supere el 50,9% del 2021, para el segundo semestre le quedaría al oficialismo combatir un índice que no supere el 15%. Difícil. Muy. Por eso, se sabe, la batalla deberá concentrarse en los primeros meses del año, precisamente el período que transcurre en estos tiempos.

"Inflación macrista", así reconocen desde el Gobierno nacional la situación. Saben que datos cercanos (o por encima) del 3% representan niveles compatibles con los tiempos de la gestión de Mauricio Macri, donde los índices del Índice de Precios al Consumidor (IPC) rondaban esos porcentajes, pero con salvedades que no se dan en esta gestión. Por ejemplo, ajustes de tarifas, liberalizaciones de precios, importaciones abiertas y acuerdos sectoriales más bien marginales y un dólar que operaba con libertad de devaluación real efectiva.

Nada de esto se vive en estos tiempos, donde lo que busca el Ejecutivo es controlar con centralidad la evolución de los valores de los precios casi con pasión de relojería, cierre de importaciones, dólares con megacepos cruzados y devaluaciones controladas. Según la visión oficialista, la meta más cercana y probable en el tiempo, es llegar a un nivel de inflación "kirchnerista tardío". Esto es, los índices que manejaba la última parte de la última gestión de Cristina Fernández de Kirchner, donde el alza de los precios rondaba el 25% interanual. Un dato alto, pero más manejable que los muy preocupantes porcentajes actuales.

Una de las cuestiones más complicadas para enfrentar el proceso inflacionario, es que el público no confía en los resultados de las políticas del oficialismo. Y actúa en consecuencia, cubriendo rentabilidades ante recrudecimientos en las alzas de los precios de producción y ventas. Esto se refleja en el último estudio elaborado por el consultor Ricardo Rouvier; y que, como se comentó ayer en estas líneas, es uno de los profesionales más seguidos y escuchados por el propio oficialismo, siempre chúcaro para este tipo de mediciones.

Según esta visión, el 70.8% de la población creía en enero pasado que la inflación no va a disminuir, un nivel superior al de diciembre cuando alcanzaba el 67,5%.