Las internas que complican la aprobación del acuerdo con el FMI
Aunque en el Gobierno nacional insisten en que será aprobado sin problemas, el futuro acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no cuenta con las garantías suficientes para su tratamiento y posterior validación en el Congreso, sobre todo por las fuertes divisiones internas en el Frente de Todos y en Juntos por el Cambio, donde los consensos están muy lejos de ser una realidad.
Luego del sacudón que significó la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque oficialista en Diputados, la principal preocupación del presidente Alberto Fernández es destrabar el acuerdo con el FMI, porque todavía no está resuelto y lo que hay es un preacuerdo. Por ende, el equipo del ministro de Economía, Martín Guzmán, trabaja a contrarreloj con los técnicos del organismo multilateral para resolver la letra chica y así tener una carta de intención definitiva.
Esta falta de precisiones hace que en el Congreso haya una suerte de desconfianza y malestar, tanto en el oficialismo como en la oposición. Según expusieron en el programa +Voces, del canal LN+, en Diputados actualmente el Ejecutivo nacional no cuenta con más de 70 votos a favor, cuando se necesita al menos un mínimo de 129 para sesionar.
Actualmente, dentro del Frente de Todos hay tres posiciones bien diferenciadas. Por un lado, un grupo conformado por dirigentes del peronismo no kirchnerista, gobernadores y del massismo que le dicen 'sí' al acuerdo; por otro, está el círculo denominado 'cristi-camporismo', compuesto principalmente por el kirchnerismo duro, que si bien reniega del acuerdo con el Fondo, estaría en condiciones de llevarlo al debate en el recinto. Por último, figuran los representantes de los movimientos sociales que ya anticiparon su voto en contra y es muy difícil que lo cambien.
Por otro lado, en Juntos por el Cambio tampoco hay una doctrina pacífica y unificada, incluso dentro de los propios partidos que conforman la alianza opositora. Al igual que en otros temas, el radicalismo se muestra dividido: la UCR oficialista con Gerardo Morales a la cabeza cree que tiene que apoyar a Alberto Fernández, y en algún punto asume esta posición porque el gobernador jujeño corresponsabiliza de la deuda a Mauricio Macri. En cambio, los radicales rebeldes aglutinados en Evolución tienen dudas y prefieren esperar.
Mientras que en el PRO se replican las líneas de halcones y palomas: los primeros no quieren saber nada de nada y los segundos proponen mirar lo que hay y luego tomar una decisión. En esa línea, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, busca evitar su participación en esa discusión y por ahora no quiere opinar.