Sciolistas, duhaldistas y kirchneristas se rebelan contra la "caricatura del peronismo"
Un grupo de exlegisladores y experimentados hombres de Estado como el exministro Jorge Remes Lenicov, Jorge Matzkin y Eduardo Camaño, presidente por un día en el sinuoso momento post Fernando De la Rúa, se juntaron con otros dirigentes para manifestarse en contra del atropello institucional realizado por el Frente de Todos y reclamando que el peronismo se “despabile, haga ruido y se escuche”.
Esta es otra de las nuevas expresiones ya formalmente lanzadas desde octubre de este año, cuando Luis Barrionuevo presentó la Mesa Sindical Nacional Peronista con la mayoría de los integrantes de la conducción de la confederación obrera, y la aparición de la Militancia Peronista Bonaerense, que está reclutando dirigentes y sectores antiguamente vinculados con Daniel Scioli, el grupo Callao y el inicial kirchnerismo peronista provincial. Son sectores que no hablan entre sí, pero piensan que no tienen que quedarse callados ante la amenaza de una derrota desastrosa el año próximo.
La semana pasada, además, se presentaron las candidaturas a presidente de Juan Manuel Urtubey y a gobernadora de Graciela Camaño. Todos estos sectores no tienen puntos de contacto con La Cámpora y creen que los referentes territoriales están estaqueados por el daño que puede hacerles Cristina Fernández de Kirchner y un armado por afuera del actual Frente de Todos.
En un documento donde participaron los exlegisladores nacionales Eduardo Camaño, Jorge Remes Lenicov, Oscar Lamberto, Hugo Buisel Quintana, Jorge Matzkin, Humberto Roggero, Eduardo Rollano, Gilberto Alegre, Marcelo López Arias, Emilio Martínez Garbino, Julio Díaz Lozano, Pascual Albanesse, Daniel Basile y Mario Ferreyra se realizan poderosas afirmaciones.
“Los políticos nunca nos retiramos… Somos como los médicos. Siempre ejercemos, hasta cuando estamos en casa”, fue la jocosa reflexión que hizo uno de los del grupo que sabe que la mayoría ya no tienen ni manejo de fondos, ni ministerios, ni nada para prometer futuro. Sin embargo, quieren hacerse oír y juntar a otros a que se animen a opinar ante lo que consideran una crisis institucional y política de difícil conclusión.
Con el título “En nombre de nuestra Historia Militante”, los exlegisladores y funcionarios de los gobiernos de Eduardo Duhalde, Carlos Menem y Néstor Kirchner recuerdan que, si bien el peronismo fue mutando con el correr del tiempo, la actualidad encuentra "compañeros con historia de luchas y militancia que fueron excluidos y otros emigraron hacia distintos espacios políticos, mientras que enemigos históricos fueron ganando posiciones y hoy gobierna una caricatura del peronismo… La realidad es la única verdad”, sostienen.
En un claro mensaje contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, Lenicov, Camaño, Basile y Lamerto, entre otros, consideran que “cualquier discurso, por más florido que sea, deja de tener sentido cuando diariamente lo desmiente el bolsillo” lo que lleva, inexorablemente, a “un fin de ciclo”.
Además de pedir que el Gobierno y el peronismo abandonen las miradas “capitalinas” que los cooptaron, los firmantes saben que bien podrían decir “no tuvimos nada que ver con este proceso por haber sido marginados, pero como todos los desaguisados fueron cometidos en nombre del peronismo, del cual hemos formado parte por décadas, muchos conocieron la cárcel o el exilio y fueron al frente en los momentos más difíciles de la patria, tenemos el deber de expresarnos”.
“En nombre de nuestra historia militante creemos que existe el derecho a la rebeldía de los históricos para construir un futuro, aunque tan solo podamos hacerlo en el debate y muchos de nosotros solo podamos imaginarlo”, explicitaron en su extenso documento.
El pasado y la reivindicación por el futuro también es reclamado por la vicepresidenta de la Nación, quien en su desconexión también intenta desmarcarse del Frankestein que ella diseñó y que llevó a Alberto Fernández a la Presidencia de la Nación.
Tanto es así que ayer, en Avellaneda, no hizo ni una mención de los campeones mundiales aclamados por millones de argentinos en todas las calles del país, con Lionel Messi a la cabeza, y terminó volviendo a reivindicar a las figuras de 1986 bajo el mural de Diego Armando Maradona y la cortesía de Héctor Enrique.
El peronismo es el mito, es lo que fue, los días más felices. Pero “se transformó en un vicio”, reconoció un peronista que hace más de una década no está más en las reuniones que agrupa al posterior Frente para la Victoria, Unidad Ciudadana, Cumplir o Todos.
“Si vos repetís conductas durante mucho tiempo y esas conductas son buenas, altruistas y buscan el beneficio del conjunto, son virtuosas. La virtud es un don y algo muy positivo. Pero si uno hace lo mismo durante mucho tiempo, y lo que hace no sirve más que para dañar y destruir, se transforma en vicio”, reflexionó este exintendente.
“Vicioso es el alcohólico o el fumador, por ejemplo. Virtuoso es una persona respetuosa y digna. Hacen lo mismo siempre, pero con diferentes objetivos y resultados”, concluyó.


