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El problema que aún no pueden resolver en Juntos y que desvela a todos

La UCR y el PRO no saben cómo ordenar las piezas de su intrincado y cada vez más sinuoso derrotero interno mientras que algunos piensan que "esto se resuelve en marzo, con encuestas o con PASO". Al mismo tiempo, el radicalismo no sabe qué hacer en Buenos Aires y sueña con ganar CABA.

"Si mi candidatura está en iguales condiciones que las del resto de los referentes provinciales, yo voy a una PASO. Sino, no tiene sentido", le dijo a MDZ uno de los varios postulantes que tiene la UCR en la provincia de Buenos Aires que no cree que haya margen para presentar un candidato propio y puro de su partido para enfrentar a Horacio Rodríguez Larreta y a Patricia Bullrich, vayan juntos o separados. 

La idea que tiene en mente este dirigente, que no es el único que lo plantea, es la posibilidad de habilitar una PASO en la que compitan diferentes candidatos a presidente y debajo de ellos tuvieran la posibilidad de adherirse los otros tantos referentes para el nivel provincial. Una H, como la denominan, incorporando una nueva letra a las ya consabidas I, Y y V. 

La letra muda representa la imagen de al menos dos candidatos presidenciales con todos los que quieran estar con ellos a nivel provincial, con lo cual, se emparejaría todo aún más y sería "una competencia verdadera para definir el futuro bonaerense. En cambio, si sólo vamos con un presidencial cada uno, los que llevan a las figuras más dominantes, ganan, y los radicales, perdemos", sentenció. 

Traduciendo, si Facundo Manes o Gerardo Morales van con una lista pura del radicalismo, todos los dirigentes del centenario partido sienten que sufrirían una masacre similar a los soldados espartanos representados en Trescientos. En imagen de letras, sería una I. Radical presidente, radical gobernador  y radical intendente contra los del PRO en las mismos niveles. "Solo ganamos el interior, pero en el Conurbano nos hacen pelo y barba", sentenció otro acostumbrado a las derrotas o a las negociaciones dignas. 

Por eso, las precandidaturas proclamadas por Maxi Abad, Gustavo Posse y Martín Tetaz no tienen mucho futuro sino son parte de un acuerdo con el PRO. A pesar de que los tres se ven ganándose entre sí en una interna, saben que superada esa instancia solo queda el desierto. "En marzo, esto se termina", analizó ayer Joaquín De la Torre al configurar cómo se dirimirá la puja interna de Juntos en el principal distrito electoral del país. 

Los tres representan figuras políticas muy diferentes entre sí. El diputado y presidente de la UCR provincial es el emergente del interior bonaerense, donde su partido ganó en todas las secciones electorales contra los referentes del PRO, que sí hicieron pie y triunfaron con amplitud en el Conurbano y La Plata. Posse es la experiencia de una administración exitosa y "distinta" pero que no saldrá de ahí si no se garantiza San Isidro, y Tetaz es el más disruptivo, que interpela no solo a los votantes radicales. 

El actual senador y exintendente de San Miguel no quiere saber nada ni con las H ni con las I. Quizas acepte una V, pero lo que más le entusiasma es la I. "Si Patricia Bullrich es presidenta, yo soy gobernador. No hay corte en el medio", dijo, conocedor de los humores de los bonaerenses y su poca decisión de corte.

En el medio está la variante Y, que es la que proponen la mayoría de los intendentes y dirigentes territoriales para preservar sus territorios, el extremo inferior de la letra, y aportar desde abajo y desde arriba a un mismo y único candidato a gobernador. Quien más mide es Diego Santilli, hoy aliado a Horacio Rodríguez Larreta únicamente.

Esta es la hipótesis menos probable, ya que todos los demás candidatos provinciales deberán acordar o deponer sus candidaturas. Los más reacios son, por supuestos, los del PRO que todos piensan que pueden ganar teniendo como vice a un radical. La posible V es que ningún intendente sufra una PASO y que todos puedan tener a todos los candidatos presidenciales y provinciales que se presenten. La misma posibilidad podrían correr los "territoriales" con chances de ganar en distritos manejados por el kirchnerismo. 

Martín Lousteau cada vez se entusiasma más con su posible triunfo en la Ciudad de Buenos Aires ante el nuevo desconcierto que generó Rodríguez Larreta al lanzar varios candidatos para competir contra Jorge Macri. Hasta algunos se preguntan si todo esto tiene como conclusión que, luego de varias negociaciones, termine recalando nuevamente en CABA la "orgullosamente bonaerense" María Eugenia Vidal

"El radicalismo está partido. No hay foto de unidad que baste. Y además está con una grieta más que profunda entre el Gran Buenos Aires y en el interior. En los distritos pegados a la General Paz hace décadas que no se genera un dirigente político con trascendencia regional porque a nadie le conviene", confesó un importantísimo dirigente a MDZ.

"Por eso, el interior está muy cómodo administrando el partido. Terminamos siendo una renovación, pero del conservadurismo", afirmó otro referente que no sabe cómo explicarle a sus correligionarios lo importante de armar un esquema que contemple esta gran necesidad política.