Alberto aceptó la renuncia del asesor Grimson: ya tiene su reemplazo
Alejandro Grimson se fue del Gobierno sin generar controversias, presentó su renuncia y el presidente la aceptó. "Sale el 7 y entra el 14, no pasó nada", le confirmó Alberto Fernández quien ya sabía de la partida al Canciller, Santiago Cafiero ayer a la noche. La salida ya se sabía y era cuestión de días, Grimson formaba parte de Agenda Argentina, el grupo de pensadores que militó la candidatura de Alberto Fernández cuatro años atrás.
Allí también estaban los miembros de Grupo Callao, Santiago Cafiero y Guillermo Justo Chávez, entre otros. Lejos de preocuparse, el presidente no le dedicó tiempo a la renuncia, la tomó y ya tiene reemplazante.
En el Gobierno intentaron bajarle los decibeles a la renuncia, que no es la de un ministro ni preocupa al Presidente: "Hay problemas personales que no pueden explicarse, no es disgusto ni malestar, son problemas que aparecen y no son fáciles de resolver, eso es todo, es un cambio, sale el 7 y entra el 14", definió un miembro del Gabinete de íntimo vínculo presidencial.
El presidente pretende no generar más cambios importantes en su equipo, tal es así, que a pesar de un diluvio de notas periodísticas planteando la salida de Juan Manzur de la jefatura de Gabinete, el presidente acordó con el tucumano que deje su cargo pegado al comienzo de la campaña, que lo tendrá probablemente como candidato a vice gobernador tras el aval de la Corte Suprema provincial.
Tras el triunfo de la selección de fútbol en Qatar por el Mundial, el boletín oficial hizo pública la renuncia de Grimson, el antropólogo del CONICET que había llegado para analizar las políticas públicas de mediano y largo plazo del Gobierno. En sus inicios dentro del esquema oficial, Grimson había tenido más injerencia y las consultas presidenciales eran frecuentes, algo que con el paso del tiempo y la crisis interna del Frente de Todos, empezó a cambiar.
Ya el vínculo no era lo que supo ser en enero del 2020 y el Presidente ahora prefiere evitar mayores cambios y consolidar la comunicación en pocas personas de su absoluta confianza, como Gabriela Cerruti, quien en realidad suele generar más problemas de los que soluciona en términos comunicacionales.
