La inseguridad de Cristina Fernández de Kirchner medida en un parámetro muy personal
La vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, sigue sin conectar con los temas que no la tienen como protagonista. Haber estado en Pilar le hubiera servido para empatizar con una nueva víctima de la inseguridad que tomó trascendencia pública, por cómo lo mataron y dónde lo hicieron.
A pocos kilómetros de donde ella hoy disertó, y habló de lo que le sucedió a ella, el intento de magnicidio, el sábado pasado mataron a Carlos Pedro Blaquier mientras circulaba con su moto y por eso mañana, a las 11 AM, motoqueros de todo el país harán un acto al frente de la Facultad de Derecho.
Entre los que aplaudían cada estrofa de su histriónica presentación, donde se encargó de defender la gestión de su Gobierno hace seis años y ponderarlo por encima del su esposo Néstor Kirchner, estaba Fernando Espinoza, el intendente de La Matanza. Ese municipio fue el escenario de tres episodios de altísimo impacto público por el mismo tema, la inseguridad, justo pocos días antes que se cumpliera el primer aniversario del asesinato del kiosquero Roberto Sabo.
En La Matanza se sucedieron tres episodios gravísimos y trágicos al mismo tiempo. El lunes once policías fueron detenidos y están siendo investigados por un confuso episodio en el que uno de ellos mató a Esteban Bellido, en el barrio Vernaza, de Virrey del Pino, a quien confundieron, dicen, con un dealer que estaba huyendo de un procedimiento para el que no tenían ninguna orden de allanamiento.
En las últimas horas, la enfermera jubilada de 74 años, Nilda Alejandra Masso fue brutalmente golpeada y asfixiada para robarle los pocos ahorros que tenía en su domicilio de Ciudad Evita, muy cerca del mismo lugar donde, en marzo pasado, asesinaron a Diego Ariel Sena, por haber convocado a la policía y a los vecinos para enfrentar a las bandas narcos que operaban en la zona.
Mientras se convocaba a la marcha en repudio por el asesinato de Masso, realizada ayer al mismo tiempo que la vicepresidenta daba su discurso auto referencial, los vecinos de San Justo se enteraron que un vecino asesinó a quien quería robarle su vehículo y lo había amenazado del otro lado de la ventanilla de su vehículo, en la tarde de ayer en Paraguay y Constitución, a las 07.00 de la mañana.
Por su seguridad personal, sólo trascendió, algunos dicen maliciosamente, que se trataba de un ingeniero. Además de Mauricio Macri, el otro profesional que tomó trascendencia pública fue el Ingeniero Santos, el primero en tomar justicia por mano propia cuando persiguió a un ladrón durante nueve cuadras.
Este episodio fue completamente distinto, inclusive al del médico Lino Villar Cataldo, quien en 2016 también mató a un ladrón cuando se disponía a salir de su vivienda en Loma Hermosa. El galeno ingresó a su domicilio y fue a buscar un arma para defenderse. En el caso de este ingeniero, simplemente, tenía la portación legal y la usó como método de defensa.