Una sociedad empoderada que no tolera silencios
La ciudadanía argentina se presenta en estos días como una sociedad empoderada, que no tolera silencios gracias al extendido uso de las redes que impiden que ciertas situaciones, ignoradas por los medios, pasen sin relevancia. Ejemplo de esto es lo que sucedió con Tomás Massa, la alianza entre Larreta y Carambia, y muy especialmente frente a la muerte de Hebe de Bonafini, ante lo cual la gente reaccionó y no permitió que el hecho natural del fin de una vida fuera convertido en una épica de “todos”.
Sería imposible, antes de la era de la conectividad y las redes, que hechos como estos, que fueron así instalados en la arena pública, hubieran tenido esta conclusión. Lejos del interés generalista, la sociedad civil se lanzó a descubrir qué había detrás de la saga de Tomás Massa y su vinculación con la offshore LLC, constituida para generar la plataforma “Mundo Selección”, impulsando así a la diputada Graciela Ocaña a presentar un pedido de informes cuyo impacto logró una explícita posición de apoyo por parte del ex presidente Mauricio Macri.
También fue a través de las redes —en particular, Twitter— que quedó expuesta ante el público la relación que une a Horacio Rodríguez Larreta con el dirigente chubutense Antonio Carambia. Durante la visita del jefe de gobierno de CABA a dicha provincia sureña, se lo vio junto a este particular dirigente de origen peronista, lo que ameritó determinaciones, por caso, del legislador Federico Angelini, quien twitteó: “NO TODO ES LO MISMO. En Santa Cruz, no se puede sumar a los Carambia, principales aliados del Kirchnerismo desde el 10/12/19, traicionando al electorado de @JuntosporelCambio O somos el cambio o no somos nada”.
A esta postura, se sumó también Hernán Lombardi, quien señaló por ese mismo medio: “Hay ‘sumas’ que restan. El diputado @A_Carambia fue electo por la oposición pero no integró nuestro bloque y votó sistemáticamente con el oficialismo. Los tránsfugas son cómplices del kirchnerismo. Ampliar no puede ser diluir el cambio profundo al que aspiramos”.
Finalmente, el fallecimiento de Hebe de Bonafini mostró ciertamente el claro reto que la sociedad de a pie le pone a cualquier intento de glorificación de ciertas figuras por parte del gobierno: lejos de aquellas minorías silenciosas, hoy la sociedad —“la gente”— se expresa en tiempo real, modificando así la agenda política y de los medios al ritmo de su saber y entender. El marco institucional de la república goza, en esta plétora social, de muy buena salud.

