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El ministro más fuerte que pone en jaque a La Cámpora y a Axel Kicillof

El ministro de Seguridad de Buenos Aires, Sergio Berni, sabre que nadie es imprescindible pero que él, en particular, puede provocar un verdadero sisma en el debilitado oficialismo bonaerense. Su salida generaría la ruptura del oficialismo y dejaría más expuesto a un gobernador sin espadas propias.
Foto: Télam
Foto: Télam

“El único que banca a Sergio Berni es Axel (Kicillof) y, por eso, aunque Cristina esté furiosa con él, si el gobernador lo necesita como pararrayos, se lo va a dejar”, admitió un importantísimo referente del Frente de Todos bonaerense quien, además, agregó que “hay una fila más larga que una peregrinación a Luján que no lo quiere más ni tampoco lo quiso antes”.

Efectivamente, buena parte del Gabinete provincial lo sufre al híperactivo pero poco efectivo ministro de Seguridad provincial. Sin embargo, los más críticos y directamente quienes desean que ya no formen parte de la estructura de gobierno oficial son por diferentes motivos, Máximo Kirchner, Sergio Massa, Martín Insaurralde y Fernando Espinoza, el importante intendente de La Matanza que juega en tándem con la vicegobernadora Verónica Maggario.

Por supuesto, el que siempre pidió su desplazamiento inicialmente fue Alberto Fernández, a quien Berni le dijo cualquier cosa y lo apodó de diferentes maneras, hasta calificarlo, indirectamente, de borracho. Al presidente se le sumó Aníbal Fernández, quien justamente, maneja la Seguridad nacional que no coordina, como casi nunca lo hizo, con el bonaerense.

En un segundo nivel, sin tener peso ni voto, pero a quien le resultaría una tranquilidad no tenerlo como par se puede mencionar al ministro de Justicia provincial, Julio Alak, con quien tiene que coordinar varios temas que no suelen encontrar un cauce. De hecho, su nombre apareció como quien iba a absorber Seguridad en su cartera.

Los dos socios más importantes por lo que representan y manejan en el Frente de Todos mantienen con Berni un sentimiento más elevado que el enojo. Llega hasta el desprecio. El hijo de los dos presidentes no sólo discutió tras la durísima derrota del año pasado, sino que también sospecha que si el gobernador se despega de su ministro, quedaría mucho más débil en un gabinete que casi no maneja.

Sergio Massa, aunque haya compartido alguna actividad, es de las personas que menos olvidan por más que siempre cuide las formas. Cuando recuerda el robo que sufrió en el hogar que comparte con su esposa Malena Galmarini y familia en Tigre, durante la campaña electoral que ganó el Frente Renovador, siempre lo pone al ministro como uno de los autores intelectuales.

Quien primero puso el grito en el cielo por la inseguridad había sido Martín Insaurralde hace más de un año, y eso nunca cambió. Como jefe de Gabinete, seguro, no lo tendría dentro de su equipo si no fuera por la decisión del gobernador.

Espinoza, en tanto, discutió abiertamente con el ministro y no quiere saber mucho de hacerse cargo de algún tipo de colaboración especial para las fuerzas de seguridad de lo que más allá de lo protocolar y estrictamente necesario deba aportar para el normal funcionamiento de la Policía de su localidad. Aún cree que Berni armó el complejo en Puente 12, en el extremo de La Matanza, como mensaje directo contra él.

Así las cosas, el jefe de la Policía Bonaerense en los hechos, cuyos uniformes ya llevan en la parte de la espalda FBA, Fuerza Buenos Aires, su agrupación política, sabe que si lo echan todos pierden mucho más que él. Por más informes periodísticos que determinen las inconsistencias observadas en su patrimonio, su futuro depende sólo de su decisión.

No es ningún secreto que tiene pensado ser candidato el año próximo, aunque ahora haya elegido no explicitarlo. Si le permiten competir en las PASO del oficialismo, mejor, sino, trabajará por fuera de esa estructura política y sabe que el porcentaje que se lleve dejará sin ningún futuro ni al gobernador ni a La Cámpora en su único deseo en común. Mantener el poder de la provincia de Buenos Aires.

Pocas veces el kirchnerismo y el peronismo se desprenden inmediatamente de un funcionario denunciado por la prensa. Le cuesta tomar nota que la opinión pública también pesa en el humor social. Por eso no llamó la atención que ante las versiones surgidas tras la cena de Cristina Fernández de Kirchner con los intendentes y ministros el jueves pasado en La Plata hayan surgido miles de especulaciones por una posible salida de Berni del poder y que tampoco fue sorpresa que al lado del ministro y del gobernador se hayan encargado de afirmar que no hay ninguna movida ni salida programada.