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Los radicales pusieron fecha límite a la elección de los candidatos

Los radicales están en plena pelea interna. Y pusieron a la Vendimia como tope para tener los candidatos. Febrero será el mes "caliente", aunque podría haber definiciones antes si se resuelve la puja en Juntos por el Cambio.
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En Cambia Mendoza viven en situación de estrés: sufren por lo que creen que puede pasar en 2023, año en que se define el futuro de la mayoría de los dirigentes que gobierna la provincia desde 2015. Puertas afuera buscan calmar las ansiedades, aunque es una misión difícil. Y le pusieron coto temporal a la definición. "En la Vendimia ya tendremos candidatos", dijo un referente que está en la mesa de negociaciones. Es decir, principios de marzo será el punto límite, cuestión que depara un febrero movido. En una Vendimia en la que la elección de la reina pierde protagonismo, los candidatos políticos serán protagonistas. Las decisiones podrían adelantarse si la interna nacional de Juntos por el Cambio se aclara también. 

Alfredo Cornejo también trató de bajar la espuma pública sobre las candidaturas y puso marzo como horizonte. Él es protagonista principal de esa historia, pues de su decisión depende el resto. Si Cornejo decide finalmente ser candidato a gobernador, el resto de los radicales se baja. Y quedaría un mano a mano con Omar De Marchi, en caso de que el dirigente del Pro mantenga su postulación y dentro de Cambia Mendoza. Allí hay otra clave: cómo quedará conformado el frente oficialista, que ha tenido bajas y hay amenazas de más deserciones y también propuestas de incorporación.  De Marchi dejó su función interna en el Pro como armador de Horacio Rodríguez Larreta para dedicarse de lleno a la carrera por la gobernación, con la Fundación Pensar y un grupo de dirigentes de diverso origen. Incluso trabaja en tándem con otros partidos. 

De Marchi dejó sus tareas internas para dedicarse de lleno a la carrera por Mendoza. 

La primera etapa será rever el proceso interno y un arqueo de partidos para ver quién está dentro o fuera de Cambia Mendoza. Esa alianza fue creada con la idea de sumar, sin importar distinciones. La intención era "todos contra el kirchnerismo" y luego quedaron "todos en el oficialismo". Ecléctico y urbano, el frente logró una comodidad electoral con pocos precedentes, pero con un dominio casi unánime del radicalismo en la gestión. Hubo pérdidas, como el PD, y sumaron rarezas políticas, como Bonarrico. El vínculo con el Pro crujió, pero se mantuvo y ahora vuelve a tensionarse esa relación. 

En carrera

En 2023 el foco estará puesto en las elecciones nacionales, pues se define el poder central. Juntos por el Cambio está revuelto y tienen el ansia de quien se siente ganador, pero sin conocer aún cómo, con quiénes y de qué manera compiten. La máxima a cuidar es la unidad, sobre todo entre la UCR y el Pro. Esa idea debería reproducirse en cada distrito, pero hay matices. Las elecciones provinciales desdobladas abren un margen de maniobras y especulaciones mayores para que haya un juego de alianzas diverso. En la UCR no lo ven así. 

La carrera electoral dentro del radicalismo es como un operativo de simulacro que depende de un actor principal: Alfredo Cornejo. Los otros candidatos construyen sobre arenas movedizas. Ulpiano Suarez eligió el camino del alto perfil y Tadeo García Zalazar el contrario, tomando el tiempo según los movimientos de Cornejo y con la ventaja de conocer esos movimientos como nadie. En el medio, piden encuestas, se miden y sobreactúan en sus gestiones. Todos esperan el resultado de "una gran encuesta" que pidieron para hacer un nuevo punto de partida entre los aspirantes al sillón de San Martín. 

Daniel Orozco juega su propia gesta, con más sobreactuaciones aún; mientras intenta contener el revoltijo armado por la sucesión en Las Heras, carrera en la que entran las vinculaciones políticas y personales. Lo que ocurre en Las Heras se reproduce en otros departamentos donde los intendentes no pueden reelegirse, como Godoy Cruz y Guaymallén. En el partido de Alem esperan que las peleas internas no crezcan más allá y que llegado el punto límite, haya un solo candidato radical por departamento, igual que en la provincia.