Alberto Fernández busca recomponer su relación con la CGT para enfrentarse a Cristina Kirchner
Sergio Massa recibió a los dirigentes gremiales ayer y destrabó buena parte de los recursos que los dirigentes dicen que le pertenecen a las obras sociales y, además, hablaron sobre el posible aporte especial para los trabajadores más retrasados en la escala salarial. Y hoy, todos los secretarios generales de la CGT alineados con el Gobierno recibieron en la sede de Azopardo a Kelly Olmos, la nueva ministra de Trabajo.
Estas dos reuniones se dan justo cuando Cristina Fernández de Kirchner anunciara su presencia en un plenario de la UOM el viernes, junto con el dirigente sindical alineado al camporismo Abel Furlán. La vicepresidenta, que viene reclamando para que los trabajadores no sigan retrasados con respecto a la inflación, criticó al Gobierno que ella integra por los últimos aumentos a las prepagas y obligó al ministro Massa a que redireccione su manera de ver la economía y ponerse a su favor sobre un posible congelamiento de precios que él mismo había negado días antes.
Massa ayuda a contener a la confederación obrera frente al debate por la carrera inflacionaria que existe en la interna gremial, donde Pablo Moyano compite junto con la dirigencia sindical kirchnerista contra los referentes del Polo Obrero para ver quién consigue el aumento salarial más abundante. Sin embargo, sigilosamente, todos los gremios terminan alcanzando las tres cifras en la recomposición anual.
En cuanto a Olmos, la ministra representa al presidente de la Nación, Alberto Fernández y fue una de las responsables de la última discusión pública entre los sindicalistas y su antiguo aliado. Fernández era el salvoconducto frente a lo que consideraban una expulsión del oficialismo en manos del kirchnerismo camporista, iniciado desde el mismo momento del comienzo de su mandato.
En medio de una fuerte disputa interna, donde todos los sectores le exigen a Fernández una serie de definiciones de fuerte impacto público, como la eliminación de las PASO o la adopción de otras medidas alejadas de las urgencias sociales, el presidente parece decidido a una "independencia tardía", tal cual lo definió un ministro de su gestión, y ratificó su deseo de reelección.
Por ahora en soledad, está tratando de convencer a quienes lo frecuentan de que transmitan lo mismo que él siente. Primero la pandemia del COVID, luego la invasión a Ucrania por parte de Rusia (el jefe de Estado sigue diciéndole la guerra en Ucrania) y más decididamente una acusación abierta contra los obstáculos puestos por su vicepresidenta en materia económica y de gestión, son los aspectos que detalla como parte principalísima de los problemas que la gestión no ha podido resolver.
Olmos también fue a tantear el humor de los capitostes obreros que vienen amenazando con medidas de fuerza en reclamo contra la inflación que sigue pulverizando los ingresos. El aumento del mínimo no imponible no llega a incidir como lo hizo en otra época. "La verdad que no se habló de nada. Fue una foto, la ministra pidió el encuentro y siempre que nos dicen que quieren reunirse, nosotros lo hacemos. Pero no fijamos ningún compromiso a futuro", le dijo a MDZ uno de los participantes del encuentro.

