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El verdadero motivo por el que Axel Kicillof no puede echar a Sergio Berni

La ascendencia del ministro de Seguridad bonaerense sobre un público que el peronismo prefirió abandonar hace tiempo provoca la fortaleza de Sergio Berni. ¿Por qué no pueden removerlo de su cargo?
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, junto al ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, junto al ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni.

“No hay margen para echar a Sergio Berni  del Ministerio. “El loco” es el único habilitado para hacer lo que quiera y es el pararrayos que en materia de seguridad tiene el gobernador”, se sinceró uno de los funcionarios que trabajan en la Provincia de Buenos Aires y que sabe que siempre Berni dará un dolor de cabeza.

Este referente lo conoce desde hace mucho tiempo. En su momento discutió con Alicia Kirchner cuando la entonces ministra de Desarrollo Social de la Nación lo tenía como su segundo y constructor de las políticas territoriales directas. También tuvo varios entredichos con él en los cierres de lista y sabe que es una persona que "se siente por arriba del resto”.

Sin embargo, todos coinciden que la nueva raya que pasó “configura una nueva realidad para él". "Como en los seguros de auto, que te permiten manejar tranquilo pero cada accidente te disminuye el scoring, me parece que en esta oportunidad se le acabaron todos los puntos que tenía a favor”, termina su relato la misma fuente que habló con MDZ.

Máximo Kirchner no lo quiere, hasta lo detesta. Lo mismo sucede con Sergio Massa, el ministro con el que se tuvo que saludar un par de veces en campaña pero que aún recuerda, y mucho más su esposa, Malena Galmarini, de que él fue quien menos hizo para esclarecer el robo de su casa en 2013 en plena campaña cuando el jefe del Frente Renovador estaba enfrente del kirchnerismo duro. En aquel momento, Berni era el segundo de la ministra María Cecilia Rodríguez.

El joven Kirchner mantuvo una muy fuerte discusión con Berni, y casi se van a las manos, en la noche de la derrota de las elecciones de 2021. Y es justamente por el motivo que le enrostró Berni al presidente del PJ bonaerense que aún sigue siendo ministro de Seguridad de Axel Kicillof. La falta de discusión interna y no haberle permitido competir en las PASO con una lista propia, por lo menos en la Segunda Sección Electoral, donde él quiere marcar el peso de su figura, motivaron la pelea. Fue la presión de varios dirigentes de esa región, entre ellos del vecinalista Osvaldo Caffaro, de Zárate, lo que llevó a que le dijeran que no.

“El loco viene amenazando con irse a la m…. y construir su propio espacio desde hace tiempo. Primero insultó al presidente de la Nación, luego dijo que no recibe más órdenes políticas de Cristina Fernández de Kirchner y luego construyó Fuerza Provincia de Buenos Aires con la impronta de la Seguridad y la cobertura de su ministerio. Entonces, si lo echás, ya está, perdiste un montón de votos que se van a ir con él, no dirigentes, gente, que lo cree algo parecido a Luis Patti y Aldo Rico juntos”, explicó un intendente que siempre estuvo cerca del nonato albertismo.

Además, a Kicillof también lo ayuda como para protegerse del fuego amigo. Sus enemigos, o no amigos, por lo menos, como Máximo Kirchner, Martín Insaurralde y varios otros con los que convive diariamente en el territorio y en la Provincia, son casi los mismos que los que le disparan las críticas más furiosas a Sergio Berni por “soberbio y no trabajar en equipo”. Al gobernador lo critican por lo mismo, pero desde un punto de vista más ideológico. Uno es “facho” y el otro, “soviético”.

Entonces nadie tiene bien en claro qué hacer con el ministro que no bajó los niveles de inseguridad ni preparó nada sustancioso para el día después que la gente saliera de sus hogares producto de la “cuarentena eterna” que dispusieron en la Provincia de Buenos Aires.

Su potencia electoral, que lo ubica como el dirigente provincial con más y mejor imagen debajo del gobernador dentro del Frente de Todos, opera como un factor esencial para no dejarlo fuera del radar del poder. “Se transforma en un loco suelto, y eso es inmanejable para cualquier estructura”, razona el mismo jefe comunal al que llama y le contesta, pero que sabe que no es la mejor solución para los problemas que sacuden diariamente a la vasta Provincia de Buenos Aires.