El dato clave que revelarán consultores israelíes para “trazar” el futuro y los candidatos vestidos de verde

El dato clave que revelarán consultores israelíes para “trazar” el futuro y los candidatos vestidos de verde

Aunque Mendoza tiene un enorme equipo político, técnico y burocrático alrededor del agua, no se puede determinar "cuánto cuesta" ese recurso. Ese es el dato clave que le pidieron determinar a una consultora israelí y que será el eje de la nueva política hídrica.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

picardi@mdzol.com

Los ríos de Mendoza tienen una marca de tierra seca desde hace años; lo mismo que los lagos artificiales, que tienen barro cuarteado por el sol donde antes había costa. No es solo el estiaje temporal, sino que es una tendencia: no habrá más agua y la responsabilidad para poder vivir y producir está en cómo se administra; en la adaptación. La situación pone en un lugar incómodo a quienes tienen que gestionar y, de pronto, aparecen vacíos en la planificación. Hay un valor que se convirtió en una de las claves para diagramar el futuro y que no se sabe: cuánto vale el agua en Mendoza.

Ese es el dato más importante que el Gobierno busca saber y la principal respuesta que esperan de la nueva consultoría que se contrató en el exterior para analizar la situación hídrica de Mendoza. En el texto de requerimientos hacia la empresa israelí Mekorot, el Departamento General de Irrigación resalta ese dato como trascendente: determinar el valor económico del agua. Para el futuro plan hídrico saber “cuánto cuesta el agua” y determinar cómo y a cuánto lo van a cobrar es, probablemente, el eje. Antes, hay un vacío porque no se mide. Ni cuánto se entrega, ni cuánto se consume.

La imagen de Potrerillos es desoladora. 

Justamente ese organismo tiene en su presupuesto algunos parámetros que hablan de la diversidad de valores. Aunque parezca un dato de color, sirven de referencia: una empresa de agua mineral paga 150 pesos por cada 1.000 litros de agua de primera calidad que envasa. Una empresa petrolera, paga 100 pesos por cada 1.000 litros de agua, pero en ese caso sin referencias de calidad. En agua para los cultivos, que en volumen es el principal destino del agua, varía según la zona; pero allí resalta la ineficiencia. Lo mismo para el agua potable, que es prioridad número uno y que se ha tornado crítico por la caída en la oferta de agua.

En ese convenio llama la atención la cantidad de perdidos de respuestas hacia los consultores, teniendo en cuenta la cantidad de funcionarios, instituciones y la burocracia que rodea a la gestión del agua en Mendoza. El DGI, que es un organismo político, tiene su propio gabinete político y técnico, el Honorable Consejo y Tribunal, las subdelegaciones, las asociaciones de inspectores de cauce, los inspectores, la policía del agua. Sin embargo, las respuestas las esperan desde afuera. La empresa Mekorot tendrá mucho trabajo, aunque gran parte de la tarea será de hemeroteca, e incluso es probable que se nutra de profesionales locales que tienen mucha experiencia. Es que, no es la primera vez que se encarga un estudio similar. En los ´90 hubo un largo proceso de asesoramiento con intercambios en España, desde donde surgieron algunas políticas estructurales que luego se abandonaron. Hacia fines de esa década y principios del 2000 también hubo consultorías desde México e Israel. Los diagnósticos no difieren.

Incluso la provincia dejó pasar oportunidades de financiamiento para tecnificar los sistemas de riego. Hay quienes ven cómo Tucumán financió un sistema de riego por aspersión con el PROSAP, propuesta que fue rechazada acá. El glosario de pedidos a Mekorot genera algo de pudor porque es casi una propuesta fundacional, aunque gran parte de los estudios están disponibles. Desde los balances hídricos de cada cuenca, que según aseguraron desde Irrigación están realizados y actualizados, hasta una proyección de oferta y demanda de agua desde hoy, hasta 2050, sumando en ese mapa la inclusión de actividades hoy no desarrolladas, como la minería.

Verdes

Intendentes y candidatos con agenda "verde".

Con el agua hay un punto de inflexión.  Aunque la ley de aguas es más antigua que la Constitución, existe un gobierno autónomo y autárquico de ese recurso y el tema hasta es parte intangible de los guiones de la Vendimia, hay una crisis.

Una tensión similar entre la urgencia y la agenda estructural es la que viven el gobernador Rodolfo Suarez y los 18 intendentes, que están bajo una prueba de pericia para resolverlo. En la última semana, por ejemplo, hubo una abultada comitiva de jefes comunales que invadieron la Ciudad de Buenos Aires en la cumbre de alcaldes C40 para discutir estrategias para combatir y adaptarse al cambio climático. La relevancia del tema es indiscutible, pues cada decisión política debería estar atravesada por el impacto que tiene el cambio climático en la vida cotidiana. La duda es si eso ocurre en Mendoza y si la agenda “moderna” que se plantea es compatible con las urgencias. O, mejor dicho, si los intendentes tienen jerarquizadas las prioridades y las decisiones para compatibilizar las urgencias del hoy con las del futuro. Para ponerlo en datos tangibles (y arbitrarios, por cierto), se puede mencionar si es más relevante promover la movilidad sustentable con ciclovías en todo el Gran Mendoza (como se hace) cuando hay zonas que crecen sin los servicios básicos de agua, cloacas, electricidad y modos de vida. La respuesta es, probablemente, mucho menos determinante que la consigna: ambas agendas son importantes. Los intendentes, que en Mendoza están desligados de muchas responsabilidades, pintan de verde sus propuestas aunque en un contexto complejo.

A Mendoza le cuesta ejecutar, aún a pesar del dinamismo que supo tener. Aún con el ímpetu virtual de los dirigentes. La agenda verde tiene una oportunidad industrial. San Juan, por ejemplo, va camino a que ambos caminos confluyan.  A la política de energía renovable que se ejecuta (que convertirá a esa provincia en líder en generación solar) se le sumará la productiva, pues se construye una enorme planta para fabricar paneles solares con toda la cadena de valor en la provincia. Los paneles que se instalarán en las mega plantas de energía solar serán fabricados allí y la mendocina IMPSA participa como socio en una de las etapas de producción. Por ahora Mendoza apuesta a la energía hidráulica como eje, la misma estrategia del siglo XX. Esa idea tiene proyectos virtuosos, como los planes multipropósito (para ahorrar agua y generar energía), y otros solo energéticos (como El Baqueano).  

Rodolfo Suarez será parte del momento bisagra porque Mendoza vive la crisis ambiental y productiva. El punto de partida lo ha dado.

 

*Nota de la redacción: el artículo tuvo una modificación. Los balances hídricos están realizados , según informaron desde el Departamento General de Irrigación. 

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