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Alberto Fernández tambalea y los cambios en su Gabinete así lo demuestran

Sin sobrevivientes de su Gabinete original, salvo Gabriel Katopodis, la segunda tanda de funcionarios de Alberto Fernández no alcanza, ni por asomo, el volumen político del primero, ni proyecta nada sobre su hipotética idea de querer tener un segundo mandato o estar en condiciones de ser candidato.

La renuncia de Jorge Ferraresi como ministro de Vivienda y Hábitat fue mucho más rápida de la que su entorno suponía, inclusive su reemplazante, Santiago Magiotti, el nuevo titular de la cartera que se suponía iba a ser absorbida por Infraestructura de Gabriel Katopodis. De hecho, el flamante ministro estaba buscando un lugar dentro del Gobierno de la provincia de Buenos Aires y ya tenía un espacio previsto para ir a trabajar.

Ferraresi había asumido por la salida de María Eugenia Bielsa, a quien todos criticaban por inacción pero no pudo resistir los embates internos que recibía por seguir hablando de la corrupción en la época que Cristina Fernández de Kirchner era presidenta.

Esta renuncia se suma, y se compara directamente, con la de Juan Zabaleta, que al igual de su antiguo par en el Gabinete, había ingresado a la gestión nacional el año pasado en reemplazo del original Daniel Arroyo en Desarrollo Social. Ambos, Ferraresi y Zabaleta, vuelven a ser intendentes, pero bajo diferentes circunstancias.

Ambos habían ingresado a la gestión de Alberto Fernández pretendiendo armar el nonato albertismo, pero nunca pudieron encaminar ni ese, ni ningún otro proyecto que tuviera como objetivo la emancipación del cristinismo camporista, algo que recordó esta semana Andrés "El Cuervo" Larroque. Ahora parece que el presidente quiere hacerlo, pero todos asumen que es demasiado tarde.

Las diferencias en las vueltas de Zabaleta con las de Ferraresi radican, principalmente, en las realidades que cada uno posee en sus respectivos municipios. Mientras que el segundo, en Avellaneda, logró conservar buena parte de su poder político en el gabinete, cuya jefatura estaba a cargo de su esposa Magdalena Sierra, el de Hurlingham aún tiene que discutir con quien estuvo interinamente en su lugar porque no quieren que renuncien los funcionarios de La Cámpora.

Mientras que Alejo Chornabroff fue un interino puesto por La Cámpora que no conspiró contra el intendente electo originalmente, esto no sucedió con Damián Selci. Tanto él como su jefe político, Martín Rodríguez, echaron a todos los funcionarios puestos por Zabaleta y aún hoy resisten su vuelta a Hurlingham.

En los próximos días, o meses, según lo disponga el propio interesado, Juan Manzur abandonará la jefatura de Gabinete. Es decir, nadie ya le hará caso ni siquiera a una mínima indicación. Su presencia solo será para no dejar tan desnudo al presidente de la Nación, quien deberá calibrar muy bien quién designará en su lugar.

Para peor, está diciendo que querrá que el gobernador tucumano vuelva a ese lugar una vez que termine su campaña junto con Osvaldo Jaldo, quien lo sucederá en la cuna de la Independencia. Entonces, si mantiene su idea original, no podrá colocar a ninguna figura de envergadura, como Daniel Scioli o que retorne Santiago Cafiero para que a éste lo suceda Jorge Argüello en la Cancillería.

El nuevo ministro, al igual que Ferraresi, Zabaleta y Katopodis, también es intendente en uso de licencia. Fue reelecto en Navarro, una pequeña localidad agrícola ganadera ubicada en la zona oeste de la Primera Sección Electoral, limítrofe con Luján, donde se tocan las rutas 5 y 6.

Fue parte de Los Oktubres y es uno de los referentes políticos con alcurnia peronista, ya que es segunda generación de intendentes. Su padre, Santiago “Pichin” Magiotti, fallecido el mes pasado, había iniciado el recorrido familiar.

Solitario, en un gabinete lleno de dirigentes de poquísima significancia política, salvo Sergio Massa, que está en otro nivel del resto, quedó Katopodis. Muchos suponen que irremediablemente volverá a ser candidato a intendente en General San Martín, localidad donde lo sucedió su amigo Fernando Moreira.

El ministro no quiere saber nada con esta idea, lo dice casi hasta la desesperación y por eso en el distrito Juan Courel ya armó la campaña Somos Uno, insistiendo que es lo mismo Moreira, Katopodis, Capeloni o cualquier otro. Como el mundo interpreta que esto no es así, todos los días "Kato" debe aclarar que no volverá a la intendencia.