La intimidad del presidente de la Nación: qué les dice a quienes ve frecuentemente
“La verdad es que no nos sobra nada… y me parece una cosa de locos que los pibes lo sigan desgastando, desprestigiando. No hay mucho más. Y él es uno de los presidenciables dentro de un año si sucede algo que no tuvo, un poco de inteligencia”, reveló hoy, con su habitual tono sereno y casi reflexivo, un importante intendente del Frente de Todos que compartió en esta semana que termina dos encuentros directos con el presidente Alberto Fernández.
Apenas argumenta la defensa del presidente y de su investidura, aparece una segunda reflexión sobre lo inconveniente “y algo torpe” que es este nuevo intento comunicacional que hace el presidente de sí mismo. “Empieza a hablar bien de la gestión, habla en tercera persona, con elementos bastantes sólidos, pero lo hace él, ninguno se le suma ni hace de vocero autorizado, con lo cual, parece muy poco”, reconoce la misma fuente a MDZ.
Para peor, nadie puede meterse demasiado en sus conceptos. No deja margen. “Empieza a hablar de cosas generales, baja a lo particular, pero luego vuelve a sobrevolar todo y se vuelve auto referencial y no nos parece correcto interrumpirlo o preguntarle ¿Qué va a ser con su vida política?, ¿Por qué le pegó a Cristina Fernández de Kirchner en IDEA con la obra pública?, si de verdad ahora piensa emanciparse de sus aliados de La Cámpora, etc, etc, etc”.
“Es de locos, te lo juro. Empieza a hablar de Macrón (Emmanuel), de Putín (Vladimir), de la guerra en Ucrania, de Lula y su preferencia sobre Bolsonaro, de lo mal que está el mundo. Habla de todo lo que está a mil kilómetros menos de la Argentina pero de nosotros, de lo que necesitamos, de lo que pensamos. No, eso no”, le confesó uno de los veinte comensales que participaron de la primera presencia oficial del presidente de la Nación en Hurlingham tras la reasunción de Juan Zabaleta como intendente municipal.
Atónitos, Julio Descalzo, Gustavo Menéndez, su sucesora en el municipio, Karina, Lucas Ghi y Fernando Moreira, además de Gabriel Katopodis, Leonardo Nardini y Malena Galmarini de Massa, entre otros, fueron mudos testigos de esta ya no sorprendente situación.
Uno de estos episodios, ya recurrentes, sucedió cuando el presidente se volvió a ver con su antiguo ministro y actual intendente Juan Zabaleta, otro de los que sigue mascullando bronca por la oportunidad desperdiciada para generar un nuevo esquema de discusión política y contraponer el poder que sigue exhibiendo La Cámpora.
Zabaleta aún no pudo resolver los desaguisados internos que todos los días les proponen quienes estaban a cargo de la comuna mientras él estuvo por el poder nacional. A pesar de haber hablado con Máximo Kirchner en más de una oportunidad, ni Damián Selci, el exinterino, y mucho menos su jefe, el viajero Martín Rodríguez, desisten en su creencia inicial de que el intendente jamás iba a volver a ocupar su lugar.
Por eso aún resisten varios funcionarios de firma que los usos y costumbres, y fundamentalmente los buenos modales entre los socios del mismo frente tendrían que haber resuelto rápidamente. No sucedió. Y lo que se expone en este distrito es lo que ocurre a lo largo y ancho de la provincia de Buenos Aires.
En La Matanza, Patricia Cubría, la esposa de Emilio Pérsico, ya anunció que se postulará para intendenta y quiere desplazar a Fernando Espinoza. Lo hizo tras una charla privadísima que tuvieron en su casa los anfitriones y Máximo Kirchner, donde limaron asperezas a pesar de las amenazas del Evita que siempre coquetea con juntarse con otros grupos políticos, como la CGT, para reclamar en conjunto lugares para las próximas listas de candidatos.
La falla geológica que supera a una simple grieta interna entre los diferentes sectores del Frente de Todos es tan aguda que cualquier situación es un muy buen motivo para exponer diferencias. Sucedió con la decisión presidencial, solo discutida con su vocera Gabriela Cerruti, de contestarle a un participante de Gran Hermano que acusó a Fernández de chorro y coimero.
Nadie duda que defienda su buen nombre y honor, pero lo que aún quienes lo defienden no creen que era el momento y fundamentalmente el protagonista del agravio alguien tan relevante para iniciar una “guerra santa” como la que se va generando.
“Estas son las sobreactuaciones tan típicas de Alberto. Ahora está en su estado de renacida personalidad y hace lo que nunca hizo. Por eso ni hasta las cosas más ciertas parecen ser creíbles cuando él las plantea”, sostiene otro jefe comunal que almorzó con él.