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Horacio Rodríguez Larreta debe tomar una decisión clave y no puede perder más tiempo

Se puede dar la paradoja de que Diego Santilli sea el candidato a gobernador y que Patricia Bullrich sea la candidata presidencial en caso que la interna se realizara hoy. Este dato, que todos saben y conocen, obliga un rápido replanteo en la campaña larretista.
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Horacio Rodríguez Larreta tiene cada vez la línea de largada más cerca. El experimentado running, que siempre despunta esa rutina por los parques de Palermo, y hace que los que quieran tener un diálogo con él lo acompañen, siempre creyó que la campaña electoral era una maratón en la que no convenía acelerar hasta los tramos finales.

Lo que nunca entendió o comprendió el alcalde porteño es que los tiempos argentos no son los que rigen en otras partes del mundo (aunque cada vez este se parece más a Argentina) y a las oportunidades hay que generarlas. En varios de los laboratorios de la calle Uspallata se agarran la cabeza y ya se desesperan porque su candidato presidencial sigue carreteando, no despega ni hace nada para cambiar.

“Su procrastinación es muy parecida a la de Alberto Fernández. Entiende lo que está pasando pero no puede reaccionar de manera diferente”, le dice a MDZ un referente territorial que siempre lo sigue y lo seguirá. Su preocupación es que “en los manos a manos nos va muy bien, pero después la gente te pregunta por Patricia (Bullrich) o por Milei (Javier)".

La presentación del fin de semana de Bullrich en Mar del Plata embriagó de entusiasmo a sus estrategas de campaña y a los dirigentes más cercanos a la presidenta del PRO. Que haya habido referentes cercanos a Jorge Macri también los alentó. “Hace tres meses esto parecía imposible… No podíamos convocar a todos estos”, expresó, eufórico, uno de los armadores del encuentro del fin de semana.

Quedó claro, también, que había poco o muy poco del macrismo original. Y eso es un problema para cualquier candidato PRO que sabe que debe tener una alta dosis de purismo para representar al fundador del partido, Mauricio Macri.

En el país, la relación de fuerza es más que pareja. La pequeña diferencia Rodríguez Larreta la sigue teniendo en la provincia de Buenos Aires. Ahí es más notoria la distancia que toma Diego Santilli con respecto del resto de los candidatos provinciales. Es el único que le pelea y le gana a Axel Kicillof.

Sin embargo, para todos los estrategas de campaña, “la parte provincia poco importa. La gente vota siempre de arriba por abajo, no corta boleta en el medio”, donde está la figura del gobernador dentro de la arcaica lista sábana.

En síntesis, el alcalde porteño es un buen candidato mientras que Bullrich es la que más ha crecido y nadie sabe cuándo parará de hacerlo. Lo que más exaspera a la presidenta del PRO es que su rival interno aún mantenga una fuerte consideración y apoyo de la mayoría de los intendentes y referentes de todas las tribus, todos ganadores en sus respectivos territorios.

También se nota la contradicción entre los anuncios y los resultados que muestran quienes se oponen a la dupla Rodríguez Larreta Diego Santilli. Todas las semanas ofrecen fotos y actividades que se superponen y hasta se limitan mutuamente. Un día el candidato es Javier Iguacel. Otro día es Joaquín De la Torre. Luego lo suman a Cristian Ritondo, que también es candidato de María Eugenia Vidal. Luego los dos primeros se juntan con Néstor Grindetti para unificar equipos técnicos, sin los de Ritondo mientras que Martín Yeza, de Pinamar, lo impulsa como el único referente de todos los grupos. Extraño e impracticable.

Los radicales, que han conseguido una unidad que volverá a tensarse en los próximos meses cuando tengan que discutir lo que importa, las candidaturas provinciales, municipales y nacionales, tienen en la mayoría muchos más contactos con el larretismo – santillistas que con los bullrichistas y demás.

“Ya está. Como lo hizo con Cristian (Ritondo) a quien le cortó todo, debe hacerlo con los demás. Si Jorge (Macri) quiere ser candidato, que lo sea, pero si el pelado quiere apoyar a Lousteau, también. Debe dejar en claro que no puede haber doble juego desde ahora en más”, le están aconsejando al jefe de Gobierno porteño.  

La idea de un revival de la famosa interna entre Antonio Cafiero y Carlos Menem en 1988, en la que el primero tenía todo el aparato y el segundo la gracia y el “subsuelo” de sus votantes, altera todos los ánimos en el entorno de Rodríguez Larreta, hoy más cerca de ser Cafiero que Menem a quien todos los identifican, claramente, con el expresidente.

Quizás por eso, no con mucho entusiasmo, sus operadores pretenden que el reconocimiento de su nueva relación personal, con una nueva pareja, le habilite un "nuevo ser, como cuando alguien sale del closet. Esto es salir de la relación clandestina a la comunidad. Esperemos que sirva para todo lo demás", dicen con una mínima expectativa.