Rodolfo Suarez evita conflicto para tener un "fin de año en paz"
Argentina tiene un estigma con fin de año. Hay un miedo eterno en la dirigencia política por la memoria emotiva de todo lo “malo” que puede ocurrir a fin de año, como si la actualidad fuera parsimoniosa. A nivel nacional existe la rara ilusión de que el mundial de fútbol será un hecho que apagará las chispas del mal humor. En la vida real, la preocupación existe. El Gobierno provincial busca tener un fin de año en paz. Por eso Rodolfo Suarez le baja el pulgar a proyectos que puedan generar agite, como la minería, reabre paritarias y trata de contener políticamente a sus aliados.
Ese plan no escrito se da en medio de un mar de incertidumbres. No hay vínculos con el Gobierno nacional y cada uno de los distritos del país se convirtió en una pequeña isla. Suarez fue sincero al hablar de la tensión que se vive en la calle por la situación económica. Cuando el intendente de Malargüe, Juan Manuel Ojeda, presentó su proyecto para permitir la minería en ese departamento, el Gobernador puso por delante el clima social, antes que sus propias convicciones. Es que Suarez quiere promocionar la minería, pero ya dijo que no volverá a hablar del tema para evitar la conflictividad. Mucho menos en el actual contexto. “Hay un descontento social que tiene que ver con la situación económica, a la gente no le alcanza la planta. El gobierno no tiene rumbo. Cualquier tema que nosotros podamos poner en debate para la sociedad puede terminar como pasó con la minería”, dijo el gobernador.
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La intención es no agregar focos de conflicto, sabiendo también que vendrán decisiones incómodas como el aumento de los servicios que dependen de la provincia, principalmente el boleto de colectivo. El monitoreo de la situación social es permanente, sobre todo de parte de los intendentes, junto con los ministerios de Salud y Desarrollo Social y de Seguridad (que tiene una mesa de diálogo con supermercados).
Semana clave
Las próximas semanas serán fundamentales para garantizar esa paz social. Como se había comprometido, hubo un nuevo llamado a paritarias y volverá también la tensión con los gremios. Si como dice la oposición el Estado tiene más recursos de los que declara, pues no debería tener tantos problemas. Aunque sí genera tensión interna la sustentabilidad de los aumentos hacia el futuro. “No vamos a comprometernos a nada que no se puede pagar”, repite Víctor Fayad. Esa negociación se juntará con la rosca política que comenzó para que el PJ, aliado de gran parte de los gremios, avale el Presupuesto 2023, en particular el pedido de endeudamiento para hacer 4 obras estructurales. El metrotranvía, el plan de agua, el acueducto ganadero y la doble vía del Este están presupuestadas en dólares y con pedido de endeudamiento.
El Frente de Todos acusa al gobierno de esconder los números porque, aseguran, el superávit del año que viene será mayor. Es casi una obviedad, pues todos entienden que tanto la pauta de recaudación de gastos de la Nación y de la Provincia son un dibujo porque subestiman la inflación del año que viene. El destino del “exceso” de recaudación por sobre lo presupuestado será parte del debate en abstracto. Como hay obras que incluyen a municipios peronistas, allí puede estar la llave de la negociación.
Mientras, el oficialismo tendrá un logro importante para festejar. El martes el Senado aprobará la reforma de la Suprema Corte de Justicia, algo que se transformará en un hito político por el grado de acuerdo que se logró. Esa ley tuvo un amplísimo apoyo en Diputados porque la reforma final fue producto de un acuerdo interno de la Corte, que se trasladó a la Legislatura y con concesiones de parte del Ejecutivo.