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Ayelén Mazzina, la puntana que nadie vio venir

Tras organizar un evento para la comunidad LGTBQ, fue convocada a integrar el Gabinete. Es Secretaria de la Mujer de San Luís, responde a Alberto Rodríguez Saa

“La Aye”. Así le gusta que la llamen, entre ministros de traje y corbata, bigotes y zapatos, a quien reemplazará a Elizabeth Gomez Alcorta en el Ministerio de la Mujer y la Diversidad. Politóloga de zapatillas, un rosario de tatuajes de amores y premisas básicas: “Ama vive sueña”; “siempre es hoy”, algunas de las frases que lleva desparramadas en su cuerpo. Tiene 32 años y una carrera meteórica dentro de la política local de su provincia, San Luis.

Siempre se interesó por la política en su ciudad natal y lo empezó a poner en práctica más asiduamente cuando a los quince años se declaró abiertamente gay y empezó “a respirar”, según dijo en una entrevista tiempo atrás. Fue concejal y candidata a diputada nacional en 2019. “no la voten que es lesbiana”, recuerda Ayelén Mazzina que le gritaban durante la campaña. 

“Nació el albertismo feminista, capaz”, la política no la recibe entera de brazos abiertos, sí seguramente se muchos, pero hay quienes no tienen fe en puntana. “No podes elegir un ministro porque armó un evento la noche anterior, eso es un desastre”. El hombre trabaja de traje en la Rosada y conoce hace veinte años el equipo de Alberto, ya dio por terminado el Gobierno hace rato y cree que la llegada de esta y Raquel Kelly Olmos y Victoria Tolosa Paz son sólo intentos lentos y conocidos de revitalizar un modelo que no da para más.

Acaba de organizar el 35º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, No Binaries e Intersex en su Provincia, de la que es ministro de mujeres. Como todo puntano, eligió hacer política y tuvo la difícil decisión de sumarse a la familia Rodríguez Saa o enfrentarlos. Es parte del gobierno de Alberto desde diciembre de 2019. Cuando llegó con 30 años cumplidos, asumió con ropa colorida haciendo énfasis en la inclusión de los colores de la comunidad gay

La falta de federalización es lo que preocupaba y hacía no coincidir a la actual ministro con la anterior: “voy a ser dura, pero la realidad es que cuando no conocemos el territorio es muy difícil pensar en políticas públicas que lleguen, muchas veces pensamos desde un escritorio qué es lo que la gente necesita y cuando pateás la calle te das cuenta de que no era por ahí. Hay que escuchar y hay que abrir el juego. Pensar en políticas estandarizadas responde a patrones netamente nacionales, la implementación de las políticas deben ser flexibles pensando no solo en el impacto real y eficaz sino en la necesidad y particularidad de la dinámica local, es la única manera de hablar de federalización”