Paso a Chile

El conflicto que desbordó a Hugo Moyano y que ni Alberto Fernández dimensionó

El conflicto entre Argentina y Chile por los controles a los camioneros fue subestimado por el Gobierno y hasta por el gremio de Moyano. Sin embargo, afecta al principal vínculo comercial del continente. Una constante: no tener un panorama global del país.

Pablo Icardi
Pablo Icardi domingo, 30 de enero de 2022 · 08:37 hs
El conflicto que desbordó a Hugo Moyano y que ni Alberto Fernández dimensionó

Es una especie de pueblo nómade que estuvo obligado a arraigarse por varios días de manera precaria. Están acostumbrados: por el clima, por la presión política y empresaria, por la ineptitud en la gestión los camioneros, cada tanto, "acampan" en Mendoza. Son miles, que cruzan acentos al hablar, se las rebuscan para comer y son objeto, casi de culto, para la provincia.

Esta vez la tensión llegó al más alto nivel por las protestas que generaron los protocolos sanitarios de Chile y el comercio entre el Atlántico y el Pacífico estuvo literalmente bloqueado. Ayer un acuerdo firmado entre los dos embajadores trajo algo de calma, pero el conflicto desnudó otras realidades: el increíble desconocimiento y ninguneo de quienes administran el poder sobre la importancia del paso Cristo Redentor, la cantidad de recursos que dependen de él y, en el medio, Mendoza.

Si la tensión hubiera ocurrido sobre el Río de la Plata, en algún puente cercano a la Ciudad de Buenos Aires probablemente se hubiera destrabado mucho antes. Pero, como ocurrió en otras oportunidades, la subestimación de lo que pasa fuera de la General Paz jugó en contra. Incluso con dos protagonistas principales: el embajador Rafael Bielsa, que tuvo un extraño bajo perfil, y el líder camionero Hugo Moyano; quien junto a sus hijos estuvieron ausentes de la asistencia a los camioneros durante semanas.

Miles de camiones están varados en Mendoza. 

El reclamo de los choferes hacia el gremio se hizo sentir en los primeros días de la protesta. Incluso antes, por la falta de defensa de parte de los Moyano ante lo que consideraban un atropello. Curioso, pues Camioneros ha sido uno de los ejecutores del lobby para evitar que el comercio en Argentina y hacia Chile se haga por otros medios, como el tren. Presionan para evitar que haya diversificación, pero no cuidan que el medio que defienden (el transporte terrestre) se haga en buenas condiciones.

Recién cuando el conflicto desbordó, aparecieron algunos tímidos mensajes. Las bravuconadas que los Moyano suelen tener para defender algunos intereses propios (como ocurre con negocios particulares que rodean a Buenos Aires) no se notaron ahora. Lo de Bielsa ya es un clásico, pues el ex titular de AA2000 nunca tuvo empatía con los pasos. Es como si la cordillera y todos sus problemas no existieran; como si los más de 3 mil kilómetros de frontera entre Argentina y Chile fueran un tema menor. Cada vez que se lo requirió, la respuesta fue con una pereza extraña en alguien con experiencia ejecutiva. 

Pero es el presidente Alberto Fernández quien obvió en primer término la dimensión del conflicto; como ha ocurrido con otros temas federales. El habitante estable de Puerto Madero no considera otra mirada que no sea hacia el "este"; sin darse cuenta que donde se pone el sol es donde más negocios potencialmente pueden hacerse para el país. 

El acuerdo entre los embajadores que podría destrabar el conflicto. 

Para que se entienda. El paso Cristo Redentor no es un problema provincial fugaz; sino que en el medio está en juego el principal vínculo comercial de la región y el puente (el único real hoy por hoy) entre los dos océanos.  Es "el paso de frontera más importante de Suramérica, medido en volumen transportado en ambos sentidos y por el mismo se canaliza el comercio bilateral entre Argentina y Chile y el de Chile con Paraguay, Uruguay y Brasil".  

Por año, más de 5 millones de toneladas de mercadería cruzan por el paso de Mendoza y la mayoría son elementos delicados; alimentos, sustancias peligrosas y manufacturas industriales, insumos. Según un relevamiento realizado por la Nación, el 30% de las mercaderías que atraviesan la cordillera son productos alimenticios y otro 15% productos agrícolas. Otro 40% se lo llevan Combustibles-lubricantes, Materiales de construcción y  Productos químicos y petroquímicos.

"Asimismo, se verifican otros flujos no atribuibles al comercio bilateral consistentes en despachos argentinos y chilenos de exportación e importación con origen o destino a otros países, utilizando el territorio del país vecino en tránsito y despachos con origen o destino en zonas francas de ambos países no contabilizadas en el comercio bilateral", dice el informe. Eso significa que el Paso es el vínculo para llegar, por ejemplo, a otros continentes, particularmente a Asia. El 80% del comercio "carretero" del Mercosur pasa por Mendoza. Por año, circulan unos s 250.000 vehículos cargados y 120.000 vacíos por la ruta internacional 7. El poder que manejan quienes tienen a su cargo la gestión de ese vínculo es enorme. 

Dos tercios del comercio pasan por la cordillera mendocina. Hay un fuerte lobby para trasladar ese flujo comercial al norte, para que sea Perú el principal punto de salida. El cambio de gobierno en Chile y lo que ocurra en Brasil puede tener que ver con el futuro de esa idea. En Argentina también hay otros pasos en la mira, pero todos serían complementarios al Cristo Redentor y aún están en fase de proyecto. Por eso la subestimación del tema va a seguir generando conflictos. 

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