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El primer regalo de Cristina K a Alberto Fernández apenas empezó el año

Las tensiones no desaparecen en el oficialismo. La asunción de Máximo Kirchner se puede convertir en una formalidad en pocos días. Sobre la candidatura de Alberto Fernández para 2023, Cristina Fernández de Kirchner, a través de Wado De Pedro, dijo que aún no hay nada definido.
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Wado De Pedro no es un ministro más del Gabinete de Alberto Fernández. Es el más importante puesto por Cristina Fernández de Kirchner y había sido el primero que presentó su renuncia el miércoles posterior a las PASO de 2021, en las que el Gobierno tembló porque no sabía si iba a tener alguna sobrevida. 

Sus apariciones públicas ayer, en los dos medios "hegemónicos" Clarín y La Nación no fueron casuales sino causales, y remarcan la necesidad de salir a contestarle, sin hacerlo, a lo que vienen expresando desde el otro sector del Frente de Todos, en este caso el nonato albertismo, que ya inició la campaña Alberto 2023.

El ministro del Interior, quien debe compartir, sin quererlo, las funciones con el jefe de Gabinete, Juan Manzur, y con el de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, perdió la confianza presidencial el 15 de septiembre de 2021 por esa renuncia pública que pretendía motivar a que todos los demás funcionarios lo siguieran. Sólo lo hicieron los ultra kirchneristas, que nadie sabe por qué todavía no se fueron.

Lo que rompió "Wadito" con su postura no fue un esquema de Gobierno o una campaña que aún no había comenzado, sino que fulminó la confianza que le tenían y se había ganado de personas de la más estrecha cercanía del presidente. Santiago Cafiero, Juan Zabaleta, Katopodis, entre otros, quienes no escucharon nada, ningún reproche, el día anterior, cuando en Almirante Brown se habían encontrado con varios intendentes de la región sur del conurbano.

De ese encuentro también habían participado Sergio Massa y Máximo Kirchner. El primero habló mucho más que el segundo, y nunca se esperó una reacción así del ministro, que luego se supo, por la carta de la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, que había sido motivada por ella ante la "apatía" del presidente ante el dramático resultado electoral, fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires

Rápido de reflejos, el gobernador Axel Kicillof también hizo lo mismo y le pidió a todo su Gabinete que presentara su renuncia para luego ratificarlos a todos. No le funcionó. Tuvo que ir hasta Santa Cruz el domingo siguiente, de apuro, y cuando volvió ya tenía un Gabinete "intervenido" con los intendentes Martín Insaurralde y Leonardo Nardini.

El inicio del año, que se presenta con la tensión por una negociación desconcertante y agravada por la desconfianza con el FMI, había mostrado algunas encuestas, distribuidas por el oficialismo albertista, en las que el presidente Fernández era el único referente oficialista con posibilidades de volver a ser candidato presidencial en 2023. Gustavo Bordet, gobernador de Entre Ríos, salió a respaldar esta iniciativa el fin de semana. 

Fue así que también se inició el proceso de "equipo que gana no se toca" y Kicillof, in péctore candidato presidencial y mimado de CFK, tuvo que reconsiderar ese proyecto y declarar que pretende ser reelecto como gobernador también. Dicen que la relación entre Fernández y el gobernador ha mejorado mucho. Será porque hablarán con más confianza sobre alguien que no los quiere demasiado, Máximo Kirchner

De Pedro ya dijo que no es momento de hablar de candidaturas. Lo que no dijo es que ya empezaron a analizar cómo penetra su imagen en el amplio abanico del peronismo kirchnerista, si se le considera más humano por su dificultad en el habla, que está superando día tras día, comparado con los otros "candidateables" de su sector, como la vicepresidenta, su hijo o Kicillof.

También lo ayudaría ser mucho más desconocido que otros dirigentes ya considerados por la opinión pública y sobre la que se tiene posición tomada, como los dos "Sergios", Massa y Berni. Además, hay un nuevo Sergio, Uñac, gobernador de San Juan, que siempre aparece como una novedad pero aún no salió a batallar fuertemente. Su imposibilidad de ser nuevamente gobernador lo obliga a salir para arriba

Massa, no obstante, no descansa y utilizará su casa en Pinamar como base de operaciones. Desde hace un tiempo volvió a hablar con todos, inclusive viejos amigos que lo quieren pero les preocupa verlo rodeado de tanta locura. A algunos los empieza a convencer, pero otros consideran que "su destino está en el Frente de Todos y eso lo complicará siempre por la propia actividad de esa alianza". 

Un viejo conocido por el ministro del Interior, no por edad sino por antigüedad en la relación, se entusiasma y pide mirar El Discurso del Rey, en el que Jorge VI termina liderando al Reino Unido en su lucha contra el nazismo e hizo de la Corona británica un símbolo. Para alcanzarlo, necesitará un Winston Churchill, pero acá, en la Argentina, no se cree en un sistema parlamentario.