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"Sin condiciones": un mensaje para callar críticas propias

El presidente Alberto Fernández confirmó el acuerdo con el FMI y trató de convencer que no hay condicionamientos. Los principales destinatarios de ese mensaje son sus aliados del ala dura del kirchnerismo.

El presidente Alberto Fernández anunció que hubo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para cambiar el plan de pago de la deuda contraída durante el gobierno anterior y que representaba un volumen de pagos enorme desde este año. En su discurso, el presidente eligió ponderar lo que “no incluye” el acuerdo, como quien responde a una interpelación previa.

Justamente, la tensión interna en el Frente de Todos apuntaba a los posibles condicionamientos que tendría un arreglo con el FMI en cuanto a revisión de cuentas, pautas macroeconómicas y ajustes. Alberto no dio detalles, pero sí intentó marcar una impronta “amigable” sobre el acuerdo.

Por eso apuntó que no habrá condicionamientos, que no hay exigencias de reforma laboral, impacto sobre el sistema previsional e incluso tampoco “déficit cero". “Este acuerdo no contempla restricciones, no limita, no condiciona los derechos de nuestros jubilados; no nos obliga a una reforma laboral, promueve la inversión en obra pública; no impacta en los servicios públicos”, aseguró Alberto, sin dar detalles.

Según él, no se prevé una caída en el gasto real. El propio presidente reconoció hoy, con el acuerdo en la mano, que ese hecho era fundamental para el futuro inmediato. Tanto, que dijo que sin el pacto el desarrollo económico futuro estaría seriamente dañado. “Sin el acuerdo las posibilidades económicas, comerciales y de financiación que nuestra Nación necesitan estarían seriamente limitadas”, reconoció. Antes, desde el ala más dura del oficialismo habían minado el camino discursivo subestimando el impacto de la negociación.

El acuerdo será enviado al Congreso para su ratificación. Allí habrá una dura puja. En el oficialismo, donde se cree que podría haber algunas voces minoritarias discordantes, y con la oposición. Juntos por el Cambio había previsto una ratificación de “algún” acuerdo, aunque las posturas se endurecieron por la falta de diálogo. Ahora en Diputados y el Senado habrá discusión obligada con la letra chica de lo firmado en la mano.