La confesión de Sergio Berni y los síntomas que fragmentan al kirchnerismo

La confesión de Sergio Berni y los síntomas que fragmentan al kirchnerismo

Además de las cartas y declaraciones de Cristina Fernández de Kirchner, se nota una descomposición en todos los entramados del Frente de Todos. Figuras que seguían al pie de la letra las órdenes que le daban sus referentes hoy ya no solo las discuten, sino que las exponen sin reparos.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Los medios de comunicación se quedaron con su deseo personal sobre ser presidente de la Nación y su preparación previa para ese fin. Pero Sergio Berni dijo otras cosas mucho más fuertes y concretas en su aparición pública en TN en la noche de ayer tras el escandaloso vuelo rasante por la playa de Villa Gesell y los dramas observados en Pilar, Wilde y San Vicente, entre otras localidades donde hubo muertos y robos violentos. 

"Hace rato que no hablo con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner... Estamos distanciados", dijo mientras seguía diciendo que nunca habló con Alberto Fernández por sus diferencias públicas en muchos temas. También le reclamó a su par nacional Aníbal Fernández porque "no tenemos los gendarmes que sí teníamos cuando yo era secretario de Seguridad de la Nación", en la provincia de Buenos Aires.

Pero, la frase más contundente fue cuando relató que muchos de los problemas de inseguridad sufridos en el territorio bonaerense se producen por la impericia, negligencia o falta de reacción del Poder Judicial, fundamentalmente por las demoras de algunos fiscales en autorizar un allanamiento. "Tenemos que dejar de reclamar por los problemas judiciales que afectan a los políticos para reclamar lo que sufre la gente", dijo, sin que Edgardo Alfano tomara nota de semejante frase, dicha en medio de una convocatoria ultrakirchnerista contra la Corte Suprema de Justicia para el próximo 2 de febrero. 

Amante de las confrontaciones, sus polémicas declaraciones no deberían sustraerlo de lo que es su mayor responsabilidad, la de dotar de soluciones directas a los problemas que tiene la población bonaerense en materia de inseguridad, uno de los temas que más preocupan a los habitantes de la provincia. Se muestra dispuesto, ejecutivo, pero el sábado se notó la verdad. Cuando él casi provoca varios accidentes producto de la manera que sobrevoló la playa gesellina, en la que confundió un enfrentamiento con una reunión con música, en el kilómetro 14 de la Autopista Buenos Aires - La Plata se producía una tragedia, con disparos de armas de fuego incluidos, y la muerte del hincha de Independiente Juan Calvente.

Más allá de sus amenazas y peleas, que incluyeron una fortísima discusión con Máximo Kirchner en la noche negra de la derrota posterior a las PASO, momento en el que reclamó que fue por falta de una interna potente en el Frente de Todos, que el joven Kirchner trató por todos los medios de impedir, que se llegó a tan magro resultado, Berni, quien había anticipado que iba a dejar su cargo tras la elección de noviembre, se quedó aunque nada haya cambiado. 

Quien también está mostrando que no tiene mucho que ver con lo que todos creían que representaba es Facundo Moyano. Tras su renuncia como diputado nacional, se recostó en el gremio de Peaje que creó hace más de una década cuando su padre, Hugo, manejaba la CGT y dominaba casi todas las negociaciones por encuadramiento sindical. 

Sin embargo, en declaraciones realizadas en Cortá por Lozano, ante Verónica Lozano expresó que "mi familia era mi vieja, mi hermano Huguito y toda la familia de mi vieja... Lo otro, lo que conocemos como familia, no fue familia, mi viejo es mi viejo, pero no es familia".

La "Familia" Moyano está en medio de una fortísima discusión interna que inclusive penetró dentro de la dupla que componen Hugo y Pablo Moyano. En las últimas semanas trascendió tal cisma con el corrimiento del hijo mayor del histórico dirigente camionero de la CATT, que agrupa a todos los sindicatos vinculados con el Transporte y las internas del Club Atlético Independiente.

Los Moyano, más allá de su manera particular en la que se consideren, no ocultan, globalmente, serias diferencias con el Gobierno nacional y han decidido desmarcarse de varias de las políticas que aplica el Gobierno de Fernández. Se quejaron por escrito de la falta de "escucha" por parte de las autoridades del Ministerio de Transporte a varias de sus iniciativas y el propio Facundo declaró que se fue de la Cámara de Diputados porque no podía avanzar con los proyectos que proponía, a pesar de su buena sintonía con Sergio Massa

El presidente de la Cámara de Diputados es otro referente que, a diferencia de Berni o los Moyano, mantiene varios puntos de vista propios pero participa de la mesa chica, si la hay, de la toma de decisiones del Frente de Todos. Ni el ministro de Seguridad ni el dirigente gremial tienen ese poder. 

Tras anunciar a través de uno de sus voceros informales, Rubén Eslaiman, que será candidato a presidente y si era necesario disputaría una PASO contra Alberto Fernández, ayer aprovechó una actividad del Ministerio de Transporte de la Nación, que conduce su aliado Alexis Guerrera, para dar un discurso cargado de mensajes políticos. 

También se diferenció de la cancillería oficial al remarcar que el Gobierno de Daniel Ortega, en Nicaragua, es una dictadura, tal cual lo había hecho oportunamente con Venezuela, algo que no le sienta bien a su principal aliado, el hijo de los dos presidentes. 

La descomposición en el más alto nivel del Gobierno nacional también se notó esta semana cuando el ministro del Interior, Wado De Pedro, junto con la exabogada de Milagro Sala y actual ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, Elizabeth Gómez Alcorta, viajaron a Jujuy a visitar a la dirigente social detenida y reclamar por su libertad. Fue, también, al día siguiente que el kirchnerista Luis D´Elía se preguntara por la vicepresidenta en cuanto a su preocupación por los presos políticos. 

Lo de De Pedro, que algunos también sitúan en un supuesto plan presidencial para 2023, ante las caídas de Axel Kicillof y Máximo Kirchner, fue lo más grave de todo, nuevamente, para el presidente Fernández, que a pesar de no haberlo perdonado por presentar su renuncia y provocar la crisis de septiembre pasado, aún lo tiene como ministro. Es que "fue una mojada de oreja para el único que habla de frente con nosotros como Gerardo Morales", le dijeron a MDZ dos importantes referentes del Frente de Todos con contacto casi cotidiano al hoy aislado jefe de Estado

"Todo siempre es tortuoso... Nos juntamos, nos dan a entender que se puede empezar a generar el albertismo y después no podemos ni despedir a los dos que conducen el PAMI, que dejaron acéfalo al Instituto por quince días... Es imposible", reconoció un dirigente del Gran Buenos Aires que también comprendió que "con ministros vacacionando afuera, aunque sea en Uruguay, para La Cámpora todo es lo mismo. Si se van ellos se deben ir los otros dos también", por Jorge Ferraressi, en Cuba, y Claudio Moroni, en la Banda Oriental.

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